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martes, 5 marzo 2024

El derrumbe de varios voladizos obliga a desalojar 44 viviendas en El Campello y realojar a ocho familias

El edificio afectado en la avenida Jaime I El Conqueridor ha obligado también a cortar el TRAM esta mañana y a desalojar el restaurante Graná

Eran las 6:30 horas de la madrugada cuando un gran estruendo ha despertado a los vecinos del edificio que ocupa el número 46 de la Avenida Jaume I El Conqueridor de El Campello, en primera línea de la playa de Muchavista. El voladizo de la cuarta planta se ha desplomado de golpe, cayendo a la tercera, que no ha soportado el peso y ha cedido también. Al final, el derrumbre en cascada ha llegado a la planta inferior, causando daños de consideración que técnicos y compañías de seguros tendrán que evaluar. Afortunadamente, y dada la hora en la que se ha producido el derrumbe, no hay que lamentar daños personales.

El incidente ha movilizado a numerosos efectivos de Bomberos (del Consorcio y del Parque de Alicante), Policía Local, Guardia Civil y técnicos de Urbanismo del Ayuntamiento, a los que luego se ha sumado una unidad de la Policía Autonómica.

De forma inmediata, cuando todavía no había amanecido, se ha desalojado el edificio por completo, mientras los bomberos accedían al interior para determinar la gravedad del asunto, determinando poco después (coincidiendo con la opinión de técnicos arquitectos municipales), que el inmueble debía ser precintado en su integridad para garantizar la seguridad de los residentes hasta conocer el alcance de los daños y realizar informes de la estructura.

El vial se ha cortado al tráfico durante horas, y como quiera que parte de los cascotes han alcanzado la vía del TRAM que discurre justo por detrás del edificio, por un tiempo se ha interrumpido el servicio de ese transporte público.

Los vecinos afectados han permanecido todo el tiempo en el paseo, donde iban recibiendo noticias por parte de los cuerpos actuantes y el concejal de Seguridad Ciudadana, Rafa Galvañ, que les ha explicado la situación y anunciado que el alcalde Juanjo Berenguer había activado el protocolo de emergencia.

Movilización general y realojos

El incidente ha movilizado a varios departamentos municipales. Mientras Rafa Galvañ explicaba a los afectados el proceso a seguir, alcalde y concejala de Turismo, Marisa Navarro, se encargaban de asegurar alojamientos para aquellos afectados que no tuvieran alternativa, mientras la edil de Bienestar Social, Maricarmen Alemañ, lo disponía todo para recibir en sus dependencias a los que iban a ser realojados y precisaban de otro tipo de ayuda.

De las 44 viviendas, únicamente 18 de ellas estaban ocupadas en el día de hoy (se trata de un edificio con mucha residencia vacacional). Todas han sido desalojadas, así como un restaurante que funciona en los bajos del edificio. Finalmente, ha sido necesario realojar a 11 personas (entre ellas un bebé), integrantes de 8 unidades familiares. Además, se ha dispuesto alojamiento en un hotel canino para tres perros propiedad de una de las afectadas.

Aquellos que precisaban realojo (otros se han instalado en casas de familiares o amigos), han sido trasladados en los Apartamentos Ahoy y Apartamentos Las Lanzas (Asociación Turística Ferroviaria-ATF Turisferr), que desde el primer momento se han mostrado dispuestos a colaborar. Ambos alojamientos están en posesión del diploma Sicted de calidad turística, “y hoy han demostrado que también lo merecen por humanidad y profesionaldiad”, señala el alcalde.

Ahora técnicos tienen la palabra para diagnosticar el estado del edificio en general, mientras la comunidad de propietarios y la empresa que lleva la administración de los comuneros ya se han puesto en contacto con las compañías aseguradoras para estudiar soluciones.

Aunque la realmente afectada ha sido la parte sur del edificio, se ha optado por precintar el inmueble en su integridad. Se trata de una finca construida hace décadas, reformada en parte hace unos cinco años. Aunque la entrada es por la fachada que da al mar, realmente a las viviendas se accede por la parte trasera, a través de pasillos y voladizos, que son los que han cedido sin que de momento se conozcan las causas.

Para asegurarse de que el edificio quedaba vacío, los bomberos han revisado todas las dependencias varias veces, primero han llevado a cabo una inspección ocular, más tarde con cámaras de visión térmica (que señalan presencia de vida), y finalmente con perros especializados en localización de personas.