Villena ya no está aislada, pero sus funcionarios siguen estando desprotegidos

La cárcel de Villena deja de estar incomunicada tras la nevada, pero sus funcionarios denuncian seguir estando desprotegidos en ella.

Nevada en Cárcel de Villena

 

La borrasca Gloria dejó incomunicada la cárcel de Villena la noche del domingo y la mañana del pasado lunes. Esto provocó una situación de tensión y alarma, pues el acceso al centro penitenciario era inviable. Como consecuencia de ello, los funcionarios de prisiones del turno del domingo de tarde no pudieron ser relevados por sus compañeros hasta el día siguiente a las tres de la tarde. 

El delegado de ACAIP en Alicante, Juan Francisco Martínez, ha explicado para Diario de Alicante que, se ha vuelto a repetir la situación acontecida en la nevada de 2017, aunque el grado de gravedad ha sido relativamente menor. 

Nevada en Cárcel de Villena

Indica que, hace tres años, tanto funcionarios de prisiones como personal administrativo de Villena, estuvieron aislados en el centro durante más de 26 horas.  El temporal provocó que los accesos a la prisión estuvieran cortados durante más de un día. De hecho, tuvieron que hacer noche allí y esperar a que los quitanieves pudieran liberar las carreteras.

Esta vez, y a pesar de la gran nevada, la duración del aislamiento ha sido menor. No obstante aclara que los trabajadores han podido llegar a la cárcel en todoterrenos privados y con la inestimable ayuda de agentes de la Guardia Civil. 

No obstante, aunque la situación era tensa, Martínez aclara que no ha habido que lamentar mayores incidentes ni altercados graves.

Pero también recalca que la seguridad en las cárceles es un servicio que se ha de dar las 24 horas del día los 365 días del año. Es la única forma de garantizar la seguridad de los presos y del personal asignado.

Es por ello que, ante este tipo de hechos, cuando no es posible efectuar los cambios de turno, los trabajadores han de hacer más horas de las que les corresponden hasta que se resuelva el conflicto. De ahí que destaque la profesionalidad de los funcionarios de prisiones en este sentido, así como la de la dirección de la cárcel de Villena que han estado trabajando toda la noche del domingo para intentar solventar el problema lo antes posible. 

Además, insiste en que en todo momento se ha facilitado a los reclusos la posibilidad de concertar nuevas visitas y comunicaciones con los familiares, puesto que fueron canceladas en el día de ayer por las incidencias provocadas por el temporal.

El delegado sindical de ACAIP nos cuenta que en momentos así los funcionarios tienen una labor extra, pues han de garantizar no solo la seguridad, sino intentar mantener un clima de calma y tranquilidad para evitar cualquier altercado o momento de tensión entre los presos. 

Afortunadamente, la cárcel de Villena funciona hoy con total normalidad pues ya quedaron abiertos ayer los accesos por carretera. 

Sin embargo, Martínez denuncia que el personal del centro penitenciario sigue estando desprotegido en él y en el resto de cárceles del país. 

Tal y como nos ha contado, llevan más de 4 años reclamando mejoras en las condiciones laborales. Peticiones que aún no han sido atendidas ni por la secretaría de Estado ni por el Ministerio del Interior, a pesar de su insistencia y las manifestaciones que se han llevado a cabo en este periodo. 

Entre los objetivos principales de ACAIP figuran la equiparación de sueldo con funcionarios de prisiones del País Vasco, máxima del sindicato, así como conseguir que sean considerados agentes de la autoridad. 

Afirma Martínez que desconoce las razones por las que no lo son y avisa del riesgo y las consecuencias que derivan de ello. Considera que una de las causas de que haya tantas agresiones a funcionarios de prisiones es la ausencia de este reconocimiento. Está convencido de que si ellos fueran agentes de la autoridad, los presos se lo pensarían dos veces antes de agredirles, pues constituiría un agravante al delito de lesiones. Es por esto que esto sigue siendo la reivindicación principal del sindicato. 

Por otro lado, este delegado sindical reconoce que “se sienten abandonados de la mano de Dios en la cárcel de Villena” y reclaman más formación en técnicas de defensa personal. 

Explica que los ciudadanos desconocen lo que es un día a día en una prisión, en la que conviven con reclusos sin tener mayor arma de protección que un parte disciplinario. No llevan porra, no llevan esposas ni defensa eléctrica alguna. Aclara que ese tipo de armas solo se usan como medios coercitivos, que se ponen a su disposición a criterio del jefe de servicio o de dirección si la situación lo requiere. 

Tal y como denuncia, “su única defensa allí es un boli”. Un boli con el que redactar los informes disciplinarios que, aunque no garantizan la seguridad de los trabajadores, sí considera que son una efectiva medida preventiva. Confiesa que un gran número de presos tienen un comportamiento aceptable con tal de no tener dichos partes, puesto que así pueden obtener beneficios tales como permisos extra o cambio de módulo. 

Martínez recuerda que, al final, el objetivo principal de un centro penitenciario y su personal debe ser la reinserción social de sus reclusos. Por esta razón, está a favor de estas medidas preventivas más que de sacar una porra a la primera de cambio. Sin embargo, eso no quita que se sientan totalmente desprotegidos pues, como bien alega, “tú apruebas la oposición y automáticamente te sueltan en mitad de un patio lleno de presos sin formación alguna”. De ahí que el ACAIP siga reclamando más formación y también más personal. 

Hay algo que Martínez ha querido destacar en el día a día en una cárcel: “la mejor arma que tenemos son los compañeros”. Sí que siente que hay una unión muy estrecha entre los funcionarios de prisiones, por lo que cuando hay un altercado todos acuden a ayudar a un compañero. Precisamente, porque saben lo que es sentirse desprotegidos. 

Añade el delegado sindical que, tras 23 años en el cuerpo, la experiencia y sus compañeros son sus mejores aliados en el patio de la cárcel. 

Por último, ha querido elogiar la labor del funcionariado de prisiones, totalmente infravalorada en este país. Explica que son un cuerpo que han de saber hacer de todo. Lo mismo apagan un incendio que intervienen en una pelea. E incluso realizan trámites administrativos. 

Por todo ello, exigen un reconocimiento a su trabajo, unas condiciones laborales mejores y ser considerados agentes de la autoridad. De hecho, es lo que son en su día a día.

Y recordemos que solo llevan un boli. 

(Imágenes cedidas por ACAIP)

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