El Ayuntamiento de Orihuela afronta la recta final de las excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Los Saladares, uno de los enclaves protohistóricos más relevantes del sureste peninsular, y prepara ya su futura apertura como espacio visitable. El proyecto se desarrolla en colaboración con la Universidad de Alicante y, según explica el consistorio, supone el paso definitivo desde la investigación científica hacia la conservación y divulgación pública del enclave.
Los trabajos realizados durante los últimos años han permitido profundizar en el conocimiento de un asentamiento cuya cronología se extiende desde el siglo IX hasta el II a. C.. Su valor histórico resulta clave para estudiar el Bronce Final, el periodo orientalizante y el proceso de iberización en el sureste peninsular.
El concejal de Patrimonio Histórico, Matías Ruiz, ha supervisado los trabajos acompañado por el alcalde de Orihuela, Pepe Vegara. Según ha avanzado el edil, los resultados de la última campaña se presentarán próximamente en una ponencia técnica que ofrecerá el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante y director de la excavación, Alberto J. Lorrio, en la antigua Caja de Ahorros de Monserrate.
Hallazgos clave sobre la presencia fenicia
Durante esta última fase se han producido descubrimientos de especial relevancia, especialmente relacionados con la presencia fenicia en el territorio. Esta línea de investigación ya había dejado resultados destacados en campañas anteriores, como la identificación de fragmentos de ánforas fenicias datadas entre finales del siglo IX y principios del VIII a. C.
Según defienden desde el Ayuntamiento, estos nuevos hallazgos refuerzan la importancia de Los Saladares para comprender las relaciones entre las poblaciones indígenas y las primeras influencias coloniales en la desembocadura del río Segura.
Ruiz ha señalado que «nos encontramos en una fase en la que se ha extraído prácticamente todo el potencial científico del yacimiento. Continuar excavando aportaría información muy similar a la ya obtenida, por lo que ahora el siguiente paso es su conservación, señalización y apertura al público».

Un proyecto de musealización para abrir el yacimiento al público
La ponencia prevista servirá también para presentar la propuesta municipal de musealización del yacimiento. El objetivo pasa por adaptar el enclave para su visita pública mediante una intervención austera y respetuosa con el entorno.
Entre las actuaciones previstas figuran la instalación de paneles informativos, la adecuación de un sendero de acceso mediante tablones de madera y la delimitación de itinerarios para recorrer el yacimiento de forma segura y ordenada.
Según explican desde el consistorio, el planteamiento evita grandes infraestructuras y se adapta a las características del paraje para cumplir con la normativa de protección de un Bien de Interés Cultural y facilitar su integración en la oferta cultural del municipio.
Un proyecto arqueológico reactivado desde 2020
Las actuaciones en Los Saladares se remontan a 2020, cuando el Ayuntamiento de Orihuela y la Universidad de Alicante retomaron las excavaciones tras décadas sin intervenciones sistemáticas desde las campañas desarrolladas en los años 70.
Desde entonces, las distintas fases de investigación han permitido documentar estructuras de hábitat, completar la planta de viviendas del Hierro Antiguo, identificar niveles del Bronce Final y avanzar en la consolidación de restos arqueológicos. En campañas recientes también se han desarrollado trabajos de restauración y primeras actuaciones de musealización, centradas en la consolidación de estructuras y la recuperación paisajística del entorno.
Todo el material recuperado durante las campañas será depositado provisionalmente en el almacén arqueológico hasta que concluyan las obras del Museo Arqueológico Comarcal de Orihuela, cuya licitación está prevista con un presupuesto de 1,5 millones de euros. Allí se habilitará un espacio específico dedicado al yacimiento, reforzando el papel del museo como centro de interpretación del patrimonio local.
La última campaña ha contado con un equipo formado por 13 personas entre arqueólogos, profesorado universitario, personal investigador, estudiantes y colaboradores, consolidando un proyecto que une investigación científica, conservación patrimonial y divulgación.




