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La marcha de Dalmau cierra una crisis en Podem y abre una en el Botànic

La decisión inesperada del vicepresidente de la Generalitat abre un nuevo interrogante sobre el equilibrio de poderes en el Consell

El abandono del vicepresidente segundo de la Generalitat y conseller de Vivienda Rubén Martínez Dalmau ha supuesto una sorpresa. Su retorno a la docencia de Derecho Constitucional en la Universidad de València ha supuesto un auténtico terremoto político a las puertas del inicio del curso político.

Pese a que tras poco más de dos años de legislatura el conseller ha podido echar a andar importantes proyectos en vivienda y ha podido saltar los escollos administrativos, la situación del partido ha pesado más que el cargo institucional.

Una crisis se cierra en Unides Podem

La situación de Dalmau en la formación morada era de larga crisis marcada por las discrepancias con la nueva cúpula del partido dirigido por Pilar Lima. Cabe señalar que con la marcha de Naiara Davó, Dalmau perdió uno de sus principales apoyos y su situación se ha ido debilitando cada vez más en el partido.

El nombramiento de Antonio Palancián como secretario autonómico de Justicia fue la muestra más evidente de discrepancia entre Lima y Dalmau, quien propuso a dos candidatos desestimados por la síndica.

La cúpula de Podemos se reúne hoy para hablar sobre la marcha de Rubén Martínez Dalmau, sin embargo, muestra de la tensión interna, no se ha invitado al vicepresidente a la reunión.

Y otra se abre en el Botànic

La butaca vacía de un vicepresidente en el Consell supone una crisis y más aún cuando la situación del Botànic no vive su ambiente más amigable. El conseller de vivienda ha propuesto comos sustituto al director de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social Héctor Illueca.

Sin embargo esta decisión no pasa por Podemos, o no en su totalidad al menos. El president de la Generalitat Ximo Puig tiene la potestad de aceptar o no la renuncia. En Podemos 4 diputados están controlados por Naiara Davó (afín a Dalmau) y los otros 4 por Pilar Lima (en su contra) por lo que ninguna decisión podría ser ajena a la crisis con parte de Podemos y desestabilizar el gobierno valenciano.

Horizontes más sombríos para Puig podrían suponer tocar el ADN del Botànic prescindiendo de Podemos y gobernar en minoría hasta 2023 o lanzar el órdago de unas eleccionesanticipadas.

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