Amputan una pierna al médico alicantino atacado por un tiburón tigre en su luna de miel en Maldivas

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La agresión fue tan violenta que el tiburón arrancó un amplio fragmento de tejido de las piernas del médico, lo que provocó una situación crítica desde el primer momento y obligó a una actuación urgente de los equipos de rescate y sanitarios del resort

Cirujanos del hospital ADK de Male han amputado una pierna a un médico alicantino de 30 años que el pasado sábado sufrió un grave ataque de tiburón mientras buceaba en el atolón de Gaafu Alif, en Maldivas, durante su luna de miel. El turista, ginecólogo identificado como B.V., participaba en una inmersión recreativa cuando fue atacado por un tiburón tigre, una especie conocida por su gran tamaño y agresividad.

El incidente se produjo en las inmediaciones de la isla de Kooddoo, en una zona frecuentada por turistas y trabajadores del complejo hotelero The Residence Maldives. La agresión fue tan violenta que el tiburón arrancó un amplio fragmento de tejido de las piernas del médico, lo que provocó una situación crítica desde el primer momento y obligó a una actuación urgente de los equipos de rescate y sanitarios del resort.

Un trabajador del hotel, que presenció las consecuencias inmediatas del suceso, describió el ataque como horrible y relató que al herido le faltaba un gran trozo de carne en las piernas, lo que generó una escena de fuerte impacto para el personal y los huéspedes. El episodio se vivió como un momento traumático para todo el complejo turístico, acostumbrado a gestionar actividades acuáticas pero no a enfrentarse a un ataque de esta gravedad.

Tras una primera asistencia en la isla de Villingili, donde fue estabilizado para frenar la hemorragia y asegurar sus constantes vitales, el médico fue trasladado de urgencia en avión a la capital, Male. Este tipo de evacuaciones aéreas se activan cuando la vida del paciente corre serio peligro y resulta imprescindible acceder a instalaciones hospitalarias más avanzadas.

Estado del herido y contexto del ataque

En el hospital ADK de Male, un equipo de cirujanos valoró el alcance de las lesiones y decidió amputar una de las piernas del paciente, al considerar que era la opción necesaria para salvarle la vida y asegurar su recuperación. La gravedad de las mordeduras y la pérdida masiva de tejido hicieron inviable la reconstrucción del miembro afectado.

El director gerente del centro, Ahmed Affal, explicó que, tras la intervención quirúrgica, el estado del médico es estable y que se espera que su tratamiento pueda continuar con normalidad. Este tipo de pronóstico indica que el paciente ha superado la fase más crítica, aunque requiere un seguimiento estrecho para evitar complicaciones como infecciones o problemas de circulación en la zona intervenida.

El ataque tuvo lugar en un área que se utiliza habitualmente como planta de procesamiento de pescado, un entorno que concentra restos orgánicos en el agua y atrae de forma masiva a tiburones tigre en busca de alimento fácil. Según trabajadores del resort, el médico se encontraba acompañado por su esposa en el momento del incidente, lo que añade una dimensión especialmente dura al episodio al producirse en pleno viaje de luna de miel.

Impacto del shark feeding en el comportamiento de los tiburones

Algunos sectores vinculados al buceo y al turismo en Maldivas llevan tiempo alertando de que la práctica conocida como shark feeding, que consiste en alimentar a los tiburones para atraerlos y facilitar su observación por parte de los visitantes, estaría alterando el comportamiento natural de estos animales.

Especialistas en el entorno marino sostienen que esta actividad fomenta una asociación directa entre la presencia humana y la comida, lo que puede hacer que los escualos se vuelvan más impredecibles y se acerquen con mayor frecuencia a zonas industriales o turísticas en busca de alimento. En consecuencia, aumenta el riesgo de incidentes en áreas donde antes los tiburones se mantenían a mayor distancia.

Diversos expertos en buceo defienden que alimentar a los tiburones es una práctica antinatural, ya que rompe con su comportamiento de caza y modifica sus rutinas. Señalan que la concentración de animales en puntos concretos, atraídos por restos de pescado, incrementa las probabilidades de encuentros peligrosos con personas que bucean o trabajan en el mar cerca de instalaciones como plantas de procesado.

En este contexto, voces críticas reclaman que se frene el shark feeding para proteger tanto a la fauna marina como a residentes y turistas. Argumentan que, al convertir a los tiburones en animales que esperan comida en presencia de humanos, se está generando una situación que perjudica a todo el sector y aumenta la sensación de inseguridad en destinos muy dependientes del turismo de sol, playa y actividades acuáticas.


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