El sacerdote alicantino Francisco José Vegara ha calificado de injusto el decreto del papa León XIV que le ha expulsado del estado clerical y ha denunciado que se le ha privado de todo derecho de defensa, porque considera que el Vaticano no ha respondido a los argumentos doctrinales que presentó antes de adoptarse la decisión.
Según ha informado la Diócesis de Orihuela-Alicante en su página web, León XIV ha decretado el pasado 30 de abril la expulsión del estado clerical de Vegara ante su reiterado rechazo de reconocimiento y sujeción al papa Francisco, ya fallecido, y ahora hacia el actual pontífice. La diócesis ha precisado que esta postura se ha manifestado de forma pública y notoria a través de diferentes medios de comunicación.
Cuestionario doctrinal al sacerdote
Vegara ha explicado que el pasado 2 de marzo recibió un cuestionario del Dicasterio para la Doctrina de la Fe con cinco preguntas. Debía responder si reconocía como papas a Francisco y a León XIV, si aceptaba sus respectivos magisterios y si acataba el magisterio de la Iglesia.
Según ha relatado, solo ha respondido afirmativamente a la cuestión sobre la aceptación del magisterio de la Iglesia. En cambio, ha contestado de forma negativa a las otras cuatro preguntas. Ha añadido que esas respuestas negativas fueron, según sostiene, dadas de manera condicional.
Vegara ha indicado que supeditó sus respuestas a que se le demostrara que el argumentario doctrinal que adjuntó era erróneo. Ha señalado que estaba dispuesto a corregirse si la Santa Sede le rebatía sus tesis.
‘Si se me demostraba que yo estaba equivocado, no tenía ningún problema en retractarme y aceptar lo que hiciera falta, ha asegurado.
El sacerdote ha relatado que el pasado 20 de junio el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, le ha citado para comunicarle el decreto. El documento, fechado el 30 de abril y firmado por el papa León XIV, recoge su expulsión del estado clerical por su contumacia.
Vegara rechaza la acusación de contumacia
Vegara ha rechazado esa calificación de contumacia porque considera que resulta, en sus palabras, ‘falsa y calumniosa’. Ha argumentado que su respuesta al Dicasterio no ha sido contundente, sino abierta a una posible rectificación si se rebatían sus argumentos.
‘No solo no se me contestó, sino que se ignoró mi argumentario y se me trató como si hubiera contestado de manera contundente’, ha manifestado. A su juicio, el decreto es ‘injusto’ y le ha privado de ‘todo derecho de defensa’.
El sacerdote ha subrayado que el decreto es definitivo y no admite recurso. Por ello, ha asegurado que no ha tenido posibilidad de defenderse ante la acusación de contumacia, que ha vinculado directamente a su discrepancia doctrinal con el magisterio reciente.
Cuatro discrepancias doctrinales
Sobre el fondo de esa discrepancia, Vegara ha explicado que, según su criterio, no puede aceptar al mismo tiempo el magisterio dogmático de la Iglesia y lo que considera cuatro ‘herejías magisteriales’. Ha precisado que atribuye tres de ellas al pontificado de Francisco y una al de León XIV.
Entre los puntos que rechaza ha citado la interpretación aprobada por Francisco sobre el acceso a los sacramentos de personas divorciadas vueltas a casar civilmente. También ha mencionado la declaración ‘fiducia supplicans’ sobre las bendiciones a parejas en situación irregular.
Además, ha cuestionado la afirmación de una ‘dignidad infinita’ de la persona humana, porque, en su opinión, contradice la doctrina tradicional de la Iglesia. Respecto a León XIV, ha criticado una afirmación sobre la relación entre humanización y divinización.
Según su interpretación, esa formulación desvirtúa el ‘carácter gratuito de la gracia sobrenatural’. Ha insistido en que todas estas críticas se apoyan en su lectura de los documentos oficiales y en la doctrina previa de la Iglesia.
Futuro personal y vocacional
Preguntado por su futuro tras la expulsión, Vegara ha afirmado que no reconoce la autoridad de la que emana el decreto. Ha anunciado que continuará viviendo su sacerdocio y su vocación ‘en vida de oración y sacramentos’, conforme entienda que Dios le indique.
El sacerdote ha dejado claro que mantiene sus posturas doctrinales y que, mientras no se le demuestre su error, considera injusta la sanción. También ha reiterado que su voluntad, según ha expresado, era debatir sus argumentos en el ámbito teológico antes de recibir un castigo tan grave.


