El Ayuntamiento de Alicante plantea revisar y actualizar los planes especiales de los principales núcleos históricos del municipio dentro del nuevo Plan General Estructural. El objetivo es reforzar su protección patrimonial y, al mismo tiempo, impulsar su revitalización social, económica y urbana.
La revisión afecta a espacios del casco urbano como San Antón, Casco Antiguo y Raval Roig, así como a núcleos del diseminado como Santa Faz, Tángel, El Bacarot, La Alcoraya, Verdegás, Barrio de Granada y Villafranqueza. El plan también prevé un instrumento específico para Nueva Tabarca, por su valor histórico y ambiental.
El concejal de Urbanismo, Antonio Peral, destaca que los núcleos históricos constituyen «un patrimonio cultural, arquitectónico y social fundamental» y son, al mismo tiempo, «espacios clave para la vida urbana cotidiana». Según subraya, su conservación no pasa solo por proteger edificios y monumentos, sino también por garantizar habitabilidad, funcionalidad y cohesión social.

Planes especiales para barrios con valor patrimonial
El nuevo planeamiento considera que muchos instrumentos vigentes han quedado obsoletos. Por ello, el Plan General Estructural plantea ordenar estos ámbitos mediante planes especiales actualizados o unificados cuando exista continuidad física o funcional entre ellos.
Esta revisión busca ofrecer una visión más coherente e integrada de cada núcleo histórico. También pretende mejorar la gestión urbanística y reforzar la valorización conjunta de estos espacios.
Peral defiende que la estrategia debe servir para «generar barrios patrimoniales vivos y habitables, donde historia, cultura, turismo y vida cotidiana convivan de manera armónica».
Rehabilitación, espacio público y movilidad sostenible
El enfoque previsto combina la rehabilitación del patrimonio edificado con la modernización de servicios y dotaciones. Entre las principales líneas de actuación figuran la mejora de calles, plazas y entornos abiertos, con medidas de accesibilidad, confort térmico y calidad ambiental.
El plan también apuesta por los usos mixtos, integrando residencia, comercio, servicios, cultura y ocio para evitar la homogeneización de estos barrios. Además, plantea priorizar la movilidad peatonal y ciclista, conectar mejor estos ámbitos con el transporte público y reducir de forma progresiva el tráfico motorizado en su interior.
Otro de los ejes será el control de la actividad turística, con el fin de que resulte compatible con la vida residencial y el equilibrio funcional de los barrios.




