El Consorci de Museus impulsa en Las Cigarreras una nueva edición de ‘Negre’ con María Alcaide

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La Sala Negre del centro cultural alicantino acoge hasta el 22 de agosto ‘La romería de los cornudos’, una videoinstalación sobre el Rocío y Doñana

El Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana impulsa una nueva edición del programa ‘Negre’ de investigación y videocreación en el Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante, en colaboración con el Ayuntamiento de Alicante. La iniciativa, dirigida por la gestora cultural Leticia Cano, arranca este mes de abril con ‘La romería de los cornudos’, una videoinstalación de la artista María Alcaide que podrá visitarse en la Sala Negre hasta el próximo 22 de agosto.

La propuesta parte del ballet homónimo de Federico García Lorca y Cipriano Rivas Cherif, estrenado en 1933, para plantear una lectura contemporánea y heterodoxa de la romería del Rocío y del entorno de Doñana. La investigación plástica se centra en los usos del territorio y se desarrolla a través del vídeo, la danza, la música y la creación de vestuario.

El director-gerente del CMCV, Nicolás Bugeda, ha destacado la importancia de «apoyar el talento de jóvenes creadores a través de programas como Negre, que es ya un proyecto consolidado dentro de las propuestas artísticas del centro cultural Las Cigarreras» y ha añadido que «Negre acerca nuevos lenguajes artísticos y sirve de escaparate para el arte emergente».

La videoinstalación toma como punto de partida ‘La romería de los cornudos’, considerada antesala de ‘Yerma’, una de las piezas fundamentales de García Lorca, en la que la fertilidad ocupa un lugar central. En esta relectura, ese eje se traslada al Parque Nacional de Doñana y a las zonas turísticas, industriales y agrícolas que lo rodean.

El proyecto propone así una actualización del ballet lorquiano en la que aparecen cuestiones como la fertilidad, el deseo o la violencia, situadas en el Rocío y en Doñana no solo como paisajes, sino también como un entramado de relaciones afectivas, económicas y políticas vinculadas a los usos del territorio y a las dinámicas productivas y reproductivas de quienes lo transitan.

El paisaje como eje de la videoinstalación

En esta pieza, el paisaje deja de funcionar como mero fondo para convertirse en protagonista. Se trata de un peregrinaje filmado por un territorio transformado por la agricultura, la industria y el turismo, donde se entrecruzan la fe, la fiesta popular y la acción humana.

La propia María Alcaide ha señalado que la investigación «muestra una imagen íntima, fragmentada y caprichosa del entorno, como un ballet en el que no se oculta nada. Una forma de mirar en la que el cuerpo y la cámara no se separan, ni el territorio se separa de quien lo está grabando».

En el centro de esta coreografía aparece además el agua, entendida tanto como recurso en disputa como símbolo de aquello que circula y desborda, desde las migraciones hasta los cuidados invisibilizados o las economías extractivistas. Ese flujo toma forma en el cuerpo de una bailarina que atraviesa distintos escenarios y conecta los diversos estratos del relato, desplazándose entre el barro, los pinares y las arquitecturas del turismo.

Junto al audiovisual, el proyecto se expande en la Sala Negre con dos piezas formadas por colchonetas bordadas a mano. Estas obras remiten a los momentos de descanso y espera propios del camino al Rocío e introducen una dimensión material ligada a prácticas tradicionalmente asociadas al trabajo femenino, al cansancio, al deseo y a la resistencia.


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