Dormir sobre la piedra

Si tu cuerpo está frío y no sientes nada, lo mejor que te puede pasar es que no seas consciente de tu nuevo estado

piedra Diario de Alicante
Josep Manel Sánchez

La piedra de mármol es fría, por eso los cementerios son tan solemnes. Mucha gente no visita las tumbas de sus seres queridos en el Día de Todos los Santos, porque les invade la tristeza de quien ya no está con ellos. Existen otros motivos que justifican no ir a las minis ciudades de los difuntos, algunas de estas causas pasa por no enfrentarse a la realidad que nos espera a todos y otro pretexto tiene que ver, con aprovechar el día festivo para hacer cosas de vivos. Recuerdo que cuando era niño mi madre me contaba que, si el Día de Todos los Santos me quedaba dormido hasta las 12 del mediodía, si no me había levantado o había dejado deshecha la cama, los espíritus se acostarían en ella hasta las doce de la noche. Si la intención de mi madre era meterme miedo en el cuerpo, lo conseguía, y hasta día de hoy, no se me olvida esta historia, que nunca he llegado a saber si es verdad o de dónde ha salido.

Debo decir que alguna vez he soñado con mi propia muerte, y nunca he logrado adivinar si es un sueño con un significado o es algo premonitorio. El silencio, el espacio y el tiempo suele ser la escenografía predominante en ese sueño, que se ha repetido varias veces en distintos momentos de mi vida. Estar dormido sin poder moverme, desconociendo si es de día o de noche, mientras el ruido se disfraza de calma y mi consciencia asfixia a mis pensamientos es el guión que se reitera en este estado de somnolencia. No es agradable este tipo de sueños que en mitad de la noche alteran tu descanso y te despiertas, sintiendo un sudor frío, casi tan gélido, como si estuviese reposando sobre la piedra de mármol. Hace unos años falleció un ser querido, supongo que como a todo el mundo, pero el matiz que tiene cuando muere alguien a quién le tenías mucho cariño, te deja la sensación de vacío y la percepción de estar en un desierto al que se debe de cruzar para volver a la vida de la vegetación. El tatuaje que deja esa ausencia en tu alma es casi imposible de eliminar.

Precisamente no soy de esos individuos que esperan un día señalado para ir hacer algo. También creo que el Día de Todos los Santos es un acierto para aquel que se le ocurrió instaurarlo, no porque sea un día festivo, ni porque sea una celebración con orígenes religiosos, sino porque hay personas que les tienes que señalar un día en el calendario, para que recuerden que deben ir hacerle una visita a la puerta de piedra del ser querido que hay detrás del mármol, de lo contrario, no irían nunca o casi nunca. Personalmente yo prefiero ir a ver a mis propios muertos cualquier otro día, donde tenga intimidad, alejado del bullicio de gente que miran las lápidas como si fuesen escaparates, comparando mentalmente que nicho tiene las flores más bonitas o las inscripciones más llamativas.

Hay lugares del mundo donde esas ciudades de los muertos son verdaderos museos. Cementerios con espectaculares panteones o personalidades importantes enterradas. El ritual mortuorio es más propio de los vivos que de aquellos que nos abandonaron para siempre. No estoy criticando que existan estas necrópolis excéntricas, pues soy el primero al que le gusta el arte, pero opino que cuando mueres, poco vas apreciar el lugar donde reposan tus restos, aún así, son lugares de peregrinaje y un atractivo turístico que son parte de la historia de muchos camposantos. La esencia definitiva es que el polvo en el que nos convertiremos todos se esparcirán en la atmosfera para ser parte del infinito.