La Cofradía de Pescadores de Santa Pola sostiene que ningún pescador, barco ni afiliado local tuvo relación con el caso del pescado robado de piscifactorías que fue introducido en el mercado como pescado salvaje. La entidad defiende que el producto llegó a la lonja a través de una embarcación foránea que había realizado alguna venta ocasional en estas instalaciones.
La aclaración llega después de que la Guardia Civil informara de la detención de dos hombres de 43 y 36 años acusados de introducir en el mercado 227 kilos de lubina y lechola sustraídas de instalaciones de acuicultura. Parte del pescado intervenido presentaba residuos de medicamentos, según los análisis realizados durante la investigación.
La Cofradía se desvincula de los hechos investigados y recalca que está totalmente en contra de este tipo de actuaciones. Además, insiste en que no han sido detenidos pescadores santapoleros ni embarcaciones vinculadas al puerto pesquero de Santa Pola.
Un barco foráneo en la lonja
La entidad explica que el pescado fue presentado en la lonja por un barco ajeno a la flota local. Según la Cofradía, cuando llega producto desembarcado en otros puertos, se revisa el documento de transporte y se comprueba que cada línea coincida con la mercancía, conforme al procedimiento habitual.
La Cofradía afirma que desconocía el origen real del pescado en el momento en que fue introducido en la lonja. Por ello, defiende que la responsabilidad de los hechos investigados no puede vincularse a los pescadores de Santa Pola ni a la actividad ordinaria del puerto.
Colaboración con las autoridades
La Cofradía asegura que, en cuanto se dio la voz de alarma, comenzó a trabajar para localizar todas las cajas de pescado introducidas en la lonja. Según expone, esa actuación se llevó a cabo en colaboración con las autoridades competentes y permitió retirar del mercado las especies afectadas.
La entidad subraya que la trazabilidad fue clave para localizar el producto en un plazo breve. También sostiene que su colaboración facilitó la identificación de los kilos distribuidos y la actuación de los servicios encargados de la inmovilización.
Según la Cofradía, el pescado localizado continúa custodiado tras ser retirado de la cadena comercial. La entidad defiende que su papel fue el de colaborar con las autoridades una vez conocida la alerta y no el de participar en los hechos investigados.
227 kilos de lubina y lechola
La operación de la Guardia Civil permitió recuperar e inmovilizar 227 kilos de lubina y lechola. El pescado había sido presentado a primera venta con documentación falsa para ocultar su origen y hacerlo pasar por pescado capturado en el mar.
La investigación comenzó tras recibirse información sobre la posible comercialización en la lonja de Santa Pola de pescado procedente de robos en piscifactorías. Además, existían indicios de que el producto podía haber sido sometido a tratamientos veterinarios.
Las primeras pesquisas permitieron comprobar que se habían presentado a la venta 40 cajas de pescado, principalmente lubinas y lecholas. Posteriormente, la mercancía fue distribuida a compradores de Alicante, Barcelona, Tarragona y Mallorca.
De forma paralela, los investigadores tuvieron conocimiento del robo de aproximadamente 700 kilos de lechola en una piscifactoría de San Pedro del Pinatar. Esta especie se encontraba en periodo de retirada tras haber recibido tratamiento medicamentoso.
La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para determinar la cuantía total del pescado sustraído y esclarecer completamente los hechos. Los dos detenidos quedaron en libertad tras pasar a disposición judicial y están investigados como presuntos autores de delitos contra la salud pública, receptación, falsedad documental y relativos al mercado y los consumidores.






