Alertan de pérdidas de hasta el 80% por fauna salvaje en viña y almendro

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ASAJA Alicante reclama a la Generalitat trampas, visores térmicos, control poblacional e indemnizaciones reales para evitar el abandono de explotaciones

ASAJA Alicante ha alertado de pérdidas de hasta el 80% en cultivos de viña y almendro por la proliferación de conejos, jabalíes y muflones en la provincia. La organización agraria denuncia una situación de “abandono institucional”. Además, exige a la Generalitat Valenciana un cambio urgente en la gestión de la fauna salvaje y en las indemnizaciones por daños en explotaciones agrarias.

La asociación sostiene que la presión de estos animales ya no provoca únicamente mermas en la producción. También causa la muerte de los propios cultivos. En este sentido, reclama a la Conselleria de Medio Ambiente y a la Conselleria de Agricultura la autorización de métodos más eficaces, como trampas y visores térmicos. Además, solicita una revisión de los seguros agrarios para que cubran de forma real las pérdidas.

Daños que encarecen la producción

El presidente de ASAJA Alicante, José Vicente Andreu, citricultor en la Vega Baja, advierte de que la plaga de conejos le obliga a asumir un coste añadido de 35.000 euros anuales en mano de obra y protectores para los árboles. “Nos pasamos los días pintando los troncos; invertimos más en producir para obtener menos productividad debido a una sobrepoblación generalizada”, afirma.

También el agricultor de Pinoso José Cerdá califica la situación de “progresiva y alarmante”, con pérdidas que, según explica, han pasado del 30% al 80% en viña y almendros. Cerdá sostiene que la normativa actual resulta insuficiente porque solo permite avisar a los cazadores. Sin embargo, considera que esta es una medida poco efectiva mientras los animales continúan reproduciéndose sin control.

En su explotación de frutales de hueso, especialmente de albaricoques, los conejos llegan a subirse a la parte alta del árbol para comerse la corteza. El agricultor reclama que la administración habilite permisos abiertos para que los propios profesionales del campo puedan proteger sus cultivos. Asimismo, critica que los seguros no indemnicen los daños de forma adecuada.

Los vallados dejan de ser una solución

ASAJA Alicante señala que las medidas tradicionales de protección física han perdido eficacia. El productor Francisco Tárbena, afectado por arruíes y jabalíes en plantaciones de naranjos, manzanas y aguacates, asegura que los vallados convencionales no frenan la entrada de animales. Esto sucede porque el jabalí los rompe.

La agricultora María López también denuncia daños en uva de mesa, donde los conejos arrasan hasta el 40% de los sarmientos y excavan conejeras por debajo de las vallas. Según expone, las valoraciones de los peritos no reflejan siempre la pérdida real sufrida en la parcela. Esto sucede ya que se fijan en la cosecha que queda y no en la que se ha perdido.

En L’Alcoià, el productor Ricardo Ferri estima daños de hasta el 45% en el cereal, un cultivo en el que el vallado resulta inviable por la extensión de las parcelas. Por ello, reclama que la administración actúe de oficio y asuma indemnizaciones cuando las explotaciones se vean afectadas por fauna salvaje.

Vigilancias de madrugada para proteger la cosecha

La situación también afecta a las explotaciones del entorno de las Salinas de Santa Pola. El productor de sandías José María Irles explica que los agricultores se ven obligados a vigilar las plantaciones de madrugada para evitar destrozos provocados por conejos. “Es una barbaridad quedarte en el campo hasta las tres de la mañana para defender tu cosecha y luego tener que rendir al día siguiente”, señala.

El viticultor Rafael Cañizares denuncia daños totales en plantaciones de uva de vinificación por la acción del conejo, que no solo devora los tallos, sino que también destroza los sistemas de riego por goteo. En el Camp d’Elx, Roque Bru coincide en la necesidad de habilitar métodos alternativos. Esto es especialmente importante en zonas de minifundio donde la cercanía de viviendas impide el uso de escopeta.

ASAJA pide medidas urgentes a la Generalitat

Ante esta situación, ASAJA Alicante reclama una reforma inmediata de las condiciones de Agroseguro para que los daños por fauna silvestre se valoren sobre el total de la producción perdida en la parcela. Así, no solo se debe valorar la cosecha restante.

La organización también pide la autorización directa de trampas gestionadas por los propios agricultores en zonas de minifundio. Además, solicita el uso de visores térmicos nocturnos para controlar la expansión del jabalí. También reclama una intervención activa de la administración autonómica en montes públicos y fincas abandonadas.

ASAJA Alicante advierte de que, sin soluciones eficaces, las explotaciones agrarias seguirán asumiendo en solitario los costes de una fauna descontrolada. Existe el riesgo de que muchas parcelas acaben abandonadas por falta de rentabilidad.