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sábado, 23 septiembre 2023

Alicante recuerda sus balnearios

Una exposición en el Archivo Municipal recupera fotos y documentos de la época de los balnearios, cuando la playa del Postiguet se convirtió en un nuevo lugar de ocio y relaciones sociales.

Hubo un tiempo en el que ir a la playa era una forma de demostrar la elegancia. Parece remoto, pero a principios del siglo XX y durante buena parte de la centuria, la gente tomaba el baño en balnearios de estilo modernista, y paseaba por el paseo marítimo en pleno agosto con vestidos largos, las señoras, y con chaqueta, chaleco y sombrero los señores.

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 La cultura del balneario prendió pronto en Alicante. Así nos lo muestran las fotos que se pueden ver en la exposición organizada por el Archivo Municipal, y que reflejan una ciudad que empezaba a abrirse al mar y a descubrir los placeres de los baños estivales.

 “En los años treinta había hasta once balnearios en la playa de Alicante, unos fijos y otros que se montaban sólo en verano”, nos dice Santiago Llinares, técnico del Archivo Municipal. “La gente los utilizaba sobre todo para cambiarse, dejar la ropa y acceder a las zonas de baño”.

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La construcción de estos balnearios, todos ellos privados, coincide con un cambio sociológico y urbanístico, en el que los ciudadanos comienzan a tomar la playa como un espacio lúdico y de esparcimiento, y deja de ser un lugar de trabajo y de faenas pesqueras.

 “Las casas antiguas de los pescadores, de planta baja, desaparecieron y en su lugar fue construyéndose la nueva y elegante fachada marítima de Alicante”, asegura Llinares.

La aparición de estos edificios y la remodelación urbanística que supone la recuperación de la playa, coincide con el auge de la balneoterapia y la talasoterapia, dos hábitos que comienzan a practicar en el siglo XIX la burguesía y las clases con mayor poder adquisitivo y que en el siglo siguiente se convierten en una costumbre popular.

En la inauguración de la muestra, la concejala de Cultura, Nayma Beldjilali, ha señalado que” se trata de una exposición que nos transporta a un pasado no muy lejano, pero en el que hay imágenes que llaman poderosamente la atención”.

Repartidas en ocho paneles, se puede ver un total de treinta y dos fotografías, algunas de ellas captadas por los fotógrafos Manuel Cantos, Francisco Sánchez y Eugenio Bañón, y un curioso reportaje gráfico de la revista Alicante Gráfico, publicado en el año 1.933. También puede contemplarse un bando municipal de 1847 sobre los baños en la playa. El boletín de la provincia ya recogía en el año 1834 una invitación para bañarse, aunque en aquella época, los baños debían tomarse bajo prescripción médica.

La exposición ha prolongado su estancia en el Archivo Municipal hasta el 30 de octubre. “Hay un gran interés del público”, asegura Santiago Llinares, “y curiosamente muchos de los visitantes que vienen son turistas de cruceros”. Extraño giro de los acontecimientos.