A todo trapo hacia las elecciones generales del 10N

La precampaña electoral no se ha abierto sino que desde el 28 de abril no se ha cerrado. Y esto tiene que cerrarse pues de lo contrario va a quedar como una herida abierta. Y las heridas que no se suturan se pueden infectan.

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Si bien la precampaña es como una galera en la batalla de Lepanto con el parlamento roto (así se llamaba a las dos bandas de remos de las  galeras) todavía nos queda una vuelta más de rosca con la pegada de carteles, anuncios en prensa, tv, caballetes en calles y plazas, y radio donde los «carlosherrerianos» y compañía, se van a poner las botas con espuelas, y tendrán que hacer gárgaras porque las gargantas de los locutores son como las de los tenores, necesitan uno chutes de éter, y a falta de éter una gotas de brandy de Jerez, y si es de orujo gallego mejor.

Las novedades son, por un lado la irrupción del nuevo partido de Íñigo Errejón de «Más País», emparejado con Rita Maestre, la asalta capillas haciendo topless. Un nuevo partido irrumpe en el casillero electoral y agita el mapa de la extrema izquierda después del fracaso de las negociaciones entre PSOE y Unidas Podemos de Iglesias, el que se quería colar en el Gobierno de Sánchez. O sea, si Iglesias y Errejón ofrecen la misma colonia marxista, ¿para qué cambiar? En política hay que premiar la lealtad, y Errejón no es precisamente un ejemplo de militante leal fundamentalista. Nos ofrece lo que Iglesias rechaza, sumisión a Pedro Sánchez, el Cruel. ¿Y digo yo, para qué votar a «Más País» si es como votar directamente a Sánchez? Para eso votas el original. Lectura: La extrema izquierda se divide como en los reinos taifas. Alegría para los opositores que se aferran a la frase historia de los Reyes Católicos: «Divide y vencerás», y así conquistó el Reino de Granada musulmán.

El PSOE de Sánchez pide el voto sin ofrecer  ninguna contraprestación calara a los trabajadores ni a los pensionistas, ni nada de nada, sino que soy la única opción posible de una España progresista. ¿Y qué significa esta etiqueta política? Significa liberalismo, progresismo y radicalismo; muy bien ¿pero con qué material humano cuenta?, cual es la esencia de esta idea que tantos cambios supone. «Por el cambio decía Felipe González» y se cambió él.  De repente, cambios y movimientos que vamos a parecer trompos en medio de la nada, de un universo desconocido en un exoplaneta. Lo que no quiere Sánchez, y se ha visto con la moción de censura fallida de Ciudadanos contra Torras, es que ha ordenado (orden número 33.333)  al PSC que lidera el compañero Miquel Iceta (que se desmarca de los constitucionalistas)   que no  apoye la moción de censura, porque en esencia, de lo que se trata, es de no molestar a ERC, ni a PDeCAT, ni a los CR (independentistas catalanes), por si necesitara sus votos, después del 10 N, evidentemente.  El líder del PSC, no defraudó, se convirtió en el protagonista de la moción de censura, debatida y votada días pasados, presentada por Lorena Roldán (Cs) contra el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra.

Los neoliberales de Albert Rivera, han dado un paso atrás, y eso se nota en la encuestas, porque ahora levantan el cordón sanitario a Sánchez, que si meses atrás era: «A Sánchez ni agua». «No con Sánchez», ahora, cambian, y dice que sí con Sánchez si aceptara una docena de medidas. ¿En qué quedamos señor Rivera? ¿Inés Arrimadas ha modera su discurso de centro, y viran a captar votos de descontentos. Y la verdad es que yo tengo un cacao mental que no se me quita si con infusiones de «cuernacabras», es una hierba montaraz de la Sierra de Aitana, que te deja los sesos como nuevos.

Al menos Casado (no el coronel Casado de la II República) y su escudero Teodoro García se mantiene en la línea de estar abiertos a un diálogo, y si sacaran un diputado más que el PSOE, sí pastaría con Sánchez. Demostración de una debilidad de la derecha. Es que en política has de aprender un lenguaje que no entiende más que ellos, estos son mensajes en clave, que no quiere decir lo que dicen sino que ya veremos cómo se nos dará las elecciones del 10N, el banquillo azul está esperando, o si a la luna se le va el brillo con el alba.

Y el Vox de Santiago Arrabal y su segundo Javier Ortega, andan dando tropezones a la zaga de mantener los 24 diputados. Y contentos porque el debate de las elecciones en RTVE será cinco bandas, porque ya es partido en el Congreso, no como antes que no era, y se quedaron en la luan de Valencia (o sea fuera en la muralla), su lema es «Mas España». Hoy 9 de octubre día de la Comunidad Valenciana, dicen que no acudirán, si ven el cartel de «Paìs Valencià», reivindicación de la nacionalidad valenciana.

Esto de ir a todo trapo (viento en popa a toda vela que poetizaba el gran poeta extremeño don José de Espronceda en la “Canción de pirata”)  hacia unas nuevas elecciones hay que observarlas y participar desde el punto del positivismo, nunca negativo, aunque estemos hartos del mismo menú, y el botón del mando de la tele se averíe de tanto zapear del inglés zapping, por hacer mudas constantemente de canal. La tormenta  de granizo sería tener que ir a unas elecciones en 2020, que no se puede descartar del todo porque el barco de este país, antes llamado España, ha quedado encallado en medio de los hielos del Sur, esos hielos como icebergs irritados que no se derriten ni con un soplete.