Un trabajador de una empresa de la provincia de Valencia se ha quedado sin cobrar a tiempo su finiquito y la última nómina después de que un ciberdelincuente de Alicante haya suplantado su identidad por correo electrónico y haya logrado que la empresa ingresara esos importes en una cuenta bancaria fraudulenta, según ha informado la Guardia Civil.
La estafa se ha basado en la técnica conocida como Business Email Compromise (BEC). Este método utiliza la suplantación de cuentas de correo corporativas para engañar a empresas y redirigir pagos legítimos a cuentas controladas por los delincuentes.
En este caso, el autor ha registrado una dirección de correo casi idéntica a la del trabajador real. Solo había cambiado una letra, un detalle mínimo y difícil de detectar en una revisión rápida. Desde esa cuenta falsa ha enviado un mensaje al departamento de Recursos Humanos de la empresa.
En el correo, el suplantador ha comunicado un supuesto cambio de cuenta bancaria. Además, ha solicitado que tanto la nómina pendiente de cobro como el finiquito se ingresaran en el nuevo número facilitado. La petición ha ido acompañada de documentación que aparentaba ser legítima.
La empresa ha considerado creíble la solicitud. La coincidencia entre el mensaje y la reciente extinción de la relación laboral del empleado ha reforzado la apariencia de normalidad. Convencidos de que la petición era auténtica, los responsables han modificado los datos bancarios y han ordenado la transferencia de ambos importes a la cuenta indicada por el estafador.
El fraude se ha descubierto días después. El propio trabajador, al no recibir el ingreso de su finiquito ni de la nómina pendiente, se ha puesto en contacto con la empresa para reclamar el pago. Al contrastar la información, ambas partes han comprobado que el correo en el que se solicitaba el cambio de cuenta no pertenecía al empleado.
En la revisión de los mensajes, la empresa ha detectado que el dominio del remitente era fraudulento. A primera vista resultaba casi indistinguible del original, pero al analizarlo con detalle se ha comprobado que correspondía a una dirección registrada por el ciberdelincuente.
Actuación de la Guardia Civil
Tras confirmar la estafa, la víctima ha presentado denuncia a través de la Oficina Nacional de Recepción Electrónica de Denuncias (ON-RED). Este canal permite formalizar denuncias por internet ante las fuerzas y cuerpos de seguridad.
Con la denuncia registrada, el equipo de la Cibercomandancia de la Guardia Civil ha iniciado de inmediato las diligencias. Entre las primeras actuaciones ha solicitado el bloqueo urgente de la transferencia, con el objetivo de intentar recuperar los fondos antes de que el dinero se moviera a otras cuentas o se retirara.
Los agentes han analizado la trazabilidad del dinero para seguir el rastro de los fondos transferidos. Al mismo tiempo, han estudiado en detalle la cuenta receptora y han cruzado los datos obtenidos con las bases de datos policiales.
Gracias a este trabajo de análisis, la Guardia Civil ha logrado identificar plenamente al beneficiario de las transferencias. El investigado es un vecino de Alicante al que se le imputan un delito de estafa informática y otro de blanqueo de capitales.
Las diligencias penales se tramitan en un juzgado de Torrevieja (Alicante), que asume la investigación judicial del caso. Mientras tanto, los agentes continúan con las gestiones para tratar de asegurar el dinero defraudado y evitar posibles movimientos posteriores que puedan dificultar su recuperación.
El caso muestra cómo una mínima variación en una dirección de correo electrónico y una petición aparentemente rutinaria pueden ser suficientes para consumar un fraude económico si no se verifican los cambios de datos bancarios con canales adicionales de confirmación.







