Dos jóvenes emprendedores de Elda han creado una marca de calzado realizado íntegramente con impresoras 3D, lo que supone una auténtica revolución en el sector, que afronta los retos de la renovación para ofrecer un producto cada vez más competitivo y sostenible en los diferentes mercados.
Ambos fundaron en agosto pasado la empresa Callnak Brand que en apenas seis meses ya está recibiendo pedidos de su primer modelo de zapatillas, las Callnak Arjè (en griego, comienzo).
La mercantil está formada por Ignacio Español, quien se define como «un entusiasta del diseño 3D», y Pablo Jaspers, quien trabajó ocho años en el mundo del calzado tradicional y hasta hace poco era diseñador de zapatos de señora.
Ignacio vio las posibilidades de los filamentos flexibles con los que trabajaba en las impresoras 3D, contó su idea a Pablo, amigo «de toda la vida», y en menos de 24 horas se unieron para ver cómo podían crear el producto.
La experiencia de Pablo en el modelaje y la de Ignacio en el diseño 3D fueron el germen de la empresa, denominada Callnak (Call por el segundo apellido de Pablo, Callado, y Nak, por Nacho).
Tras meses de pruebas, bocetos y modelos que probaban ellos mismos para ver los fallos -«tenemos los pies que ya no son ni aptos», bromea Ignacio-, al final han conseguido fabricar una zapatilla hecha íntegramente en una impresora 3D.
Combinar la nueva tecnología con el conocimiento del calzado tradicional
El mismo material sirve para todo el calzado, desde la suela hasta el empeine. Por eso mismo son «cien por cien reciclables», según ha explicado a EFE-TV Pablo, ya que no tienen cola, ni piel ni cartones como el zapato tradicional.
Ignacio Español ha afirmado que son la primera empresa española en realizar zapatillas cien por cien impresas en 3D, aunque algunas marcas ya comienzan a incorporar este método en parte del proceso de fabricación.
A la reciclabilidad de la creación se une también que el producto inicial, el filamento, es de una empresa alicantina y las zapatillas se fabrican en Elda. De momento, la producción es mínima, no tienen stock y fabrican según demanda, pero la idea es aumentar el número de impresoras para poder diseñar más unidades.
Modelo completamente innovador
Los dos emprendedores son conscientes de que su modelo de fabricación es completamente innovador, aunque no por ello renuncian al conocimiento y las técnicas del calzado más tradicional.
Ignacio Español cree que el calzado impreso en 3D supone «volver a darle ese ‘push’ y ese empujón que necesita» la industria del calzado, y no descara para futuros modelos combinar esa tecnología con toda la industria auxiliar del calzado tradicional.


