Con casi 350 000 habitantes, Alicante es la décima ciudad española más poblada, y la segunda en la Comunidad Valenciana, solo por detrás de la capital. Aunque la provincia está llena de pueblos y espacios naturales con mucho encanto, la metrópolis alicantina sigue teniendo algo especial que gusta a locales y extranjeros por igual. La ciudad está bien conectada tanto por carretera como en tren, lo que la convierte en el destino ideal para escapadas de fin de semana. El mes que viene, se celebrarán las famosas Hogueras de San Juan, que tienen lugar cada año del 20 al 24 de junio y esta podría ser una buena excusa para conocer lo mejor de la cultura alicantina.
Un paraíso en la tierra
Alicante es tierra (o paraíso) de playas. De hecho, no hace falta salir de la capital de la provincia para disfrutar de extensiones y extensiones de arena. Entre ellas destacan las siguientes:
- Playa de Albir (Alfaz del Pi)
- Playa Mascarat (Altea)
- Cala Pinets (Benissa)
- Cala d’Enmig (El Campello)
- Racó del Conill (Villajoyosa)
En esta lista hemos recogido solo algunas de las playas preferidas por los turistas que viajan en tren de Madrid a Alicante y, por supuesto, de los locales. En efecto, la playa de San Juan es la más conocida, pero no por ello deja de ofrecer un ambiente relajado, gracias a sus aguas cristalinas y su arena limpia. Aquellos que busquen espacios más pequeños pueden disfrutar de las playas de la Almadraba y la Albufereta. La zona del Cap de l’Horta, por otro lado, es una de las partes de litoral alicantino más salvajes y es una buena muestra de la diversidad de la ciudad en sus paisajes.
Comida para disfrutar
La cocina alicantina es rica y variada y un gran ejemplo de la gastronomía mediterránea. Se caracteriza por los arroces, claro, entre los que destacan el arroz a banda, el arroz con costra o la paella alicantina. No pueden faltar tampoco el pescado y los mariscos, especialmente la gamba roja. También el turrón, aunque más bien propio de las fiestas navideñas, es un elemento clave de la gastronomía levantina. En concreto el de Jijona es un estandarte en los hogares alicantinos (y españoles) por Navidad, como también lo es el turrón de Alicante. La gachamiga, la mojama de atún y la olleta son otros de los platos típicos. No obstante, la mejor forma de disfrutar de esta rica cocina, acompañada de una buena mistela, es reservando mesa en alguno de los mejores locales de Alicante. El Nou Manolín es un clásico de la ciudad, mientras que el Terre ofrece uno de los mejores ambientes.
Una cultura inigualable
Como hemos dicho al principio, las Hogueras de San Juan son las grandes fiestas alicantinas, destinadas a competir con las Fallas de Valencia, pero no es la única festividad celebrada aquí. Otras fiestas que no hay que perderse son la Semana Santa o las Cruces de Mayo, que llenan las calles del centro histórico de tradición y cultura.
Hablando de cultura, Alicante también puede presumir de algunos de los museos más interesantes de la comunidad. El Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, al lado de la Basílica de Santa María, alberga pinturas de artistas españoles como Salvador Dalí o Pablo Picasso. El Museo Arqueológico, por otro lado, es ideal para conocer las diversas civilizaciones que han pasado por la ciudad a lo largo de los siglos. Las playas de Alicante ofrecen algunas de las mejores oportunidades para fotografiar el paisaje de la ciudad, pero no las únicas. Para un entorno más rocoso, debes subir hasta el monte Benacantil, donde se alza el histórico Castillo de Santa Bárbara. Desde allí, también podrás capturar con tu cámara una espectacular panorámica de la ciudad y su mar.
La perla de la Costa Blanca
Kilómetros y kilómetros de playas paradisíacas. Calles que rebosan historia y que se llenan de locales y forasteros durante las festividades. Y una gastronomía donde el arroz y los mariscos predominan claramente. Alicante es la gran hoya de la Costa Blanca.


