114 entidades reclaman recuperar y reforzar las bibliotecas de Alicante

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114 asociaciones y colectivos ciudadanos impulsan un manifiesto con motivo del Día de las Bibliotecas para exigir reaperturas, más personal, ampliación de horarios, salas de estudio y un calendario concreto para la Biblioteca Pública Azorín

Un total de 114 entidades de Alicante han presentado un manifiesto para reclamar al Ayuntamiento un compromiso efectivo con la recuperación y el fortalecimiento de la red de bibliotecas municipales y de la Biblioteca Pública Azorín. La iniciativa se hace pública con motivo del Día de las Bibliotecas, que se celebra este sábado 24 de octubre.

Asociaciones vecinales, sindicatos, colectivos sociales y culturales e integrantes de la comunidad educativa respaldan una iniciativa que permanece abierta a nuevas adhesiones. Las entidades reclaman «bibliotecas abiertas, con personal y recursos suficientes, que garanticen el acceso a la lectura, el estudio y la cultura en todos los barrios y partidas rurales». Además, consideran que «este servicio público es esencial para reducir las desigualdades y ofrecer espacios gratuitos de aprendizaje y encuentro».

Reapertura de bibliotecas y una plantilla estable

El manifiesto advierte de las consecuencias que tienen los cierres y las limitaciones del servicio. «Los cierres prolongados, la falta de personal y las limitaciones de horarios deterioran un servicio esencial», sostienen las entidades.

Según los datos recogidos por los firmantes, la red cuenta con diez bibliotecas, de las cuales ocho están activas y dos permanecen cerradas. La biblioteca Juan XXIII lleva cerrada desde mayo de 2021, mientras que Francisco Liberal, en Ciudad de Asís, acumula más de dos años sin actividad y figura sin fecha de reapertura por obras.

El colectivo también señala que las bibliotecas del Pla y Los Ángeles carecen de horario continuo. La información sobre la Red de Bibliotecas Públicas Municipales de Alicante puede consultarse en la web municipal.

Las entidades ponen el foco especialmente en las consecuencias que esta situación tiene para las personas con menos recursos. En este sentido, señala que «un estudiante sin un lugar tranquilo en casa necesita una sala donde concentrarse» y que «una persona sin ordenador necesita acceso a internet y orientación para utilizarlo».

También subraya la función social de estos centros. «Defendemos las bibliotecas como terceros espacios: lugares cercanos, fuera del hogar y del trabajo o del centro educativo, donde poder estar sin pagar ni consumir», recoge el texto.

Entre sus primeras reivindicaciones figura la reapertura de los centros cerrados, con un calendario público para recuperar Juan XXIII, Francisco Liberal y cualquier otro servicio suspendido. Las entidades exigen que las reaperturas cuenten con personal asignado y recursos suficientes.

El manifiesto pide además una plantilla suficiente y estable, formada por al menos una treintena de auxiliares y oficiales bibliotecarios. El objetivo es garantizar la apertura durante todos los días de la semana, cubrir vacantes y organizar las sustituciones por bajas, vacaciones o jubilaciones.

A ello se suma la reclamación de horarios útiles y previsibles. Las entidades piden «recuperar y ampliar la apertura en las bibliotecas en las que los horarios no se cumplen íntegramente», con horario continuo de mañana y tarde, también en las bibliotecas del Pla y Los Ángeles. Asimismo, reclaman garantizar el acceso durante todo el año, incluidos sábados y domingos.

Salas de estudio, fondos actualizados y refugios climáticos

Otra de las principales propuestas consiste en elaborar un Plan Municipal de Bibliotecas y Salas de Estudio que distribuya estos espacios por toda la ciudad. El documento plantea ampliar horarios durante los periodos de exámenes y disponer de al menos un espacio abierto las 24 horas del día y los siete días de la semana.

Los firmantes también reclaman partidas presupuestarias anuales suficientes para adquirir libros y otros materiales, renovar los equipos informáticos y mantener las instalaciones. Las colecciones, añaden, deben atender diferentes edades y necesidades de lectura, además de reflejar la diversidad lingüística de la población.

El manifiesto defiende igualmente la utilización de las bibliotecas como refugios climáticos durante los meses más calurosos. Para ello, reclama una climatización adecuada, apertura durante toda la semana en verano, incluidos los fines de semana, y personal suficiente para prestar el servicio.

Las 114 entidades consideran además necesario reforzar la vinculación entre las bibliotecas y los barrios. Proponen planificar nuevas instalaciones teniendo en cuenta la población y la distancia hasta los servicios existentes, con prioridad para las zonas peor atendidas.

Dentro de ese planteamiento, el documento apuesta por centros integrales de barrio que combinen bibliotecas con otros servicios sociales y culturales. También propone impulsar clubes de lectura, actividades infantiles, programas de alfabetización digital y encuentros intergeneracionales en colaboración con centros educativos y entidades sociales.

Un cronograma concreto para la Biblioteca Pública Azorín

El manifiesto dedica un apartado específico a la Biblioteca Pública Azorín y reclama mayor concreción sobre su futuro. Las entidades reconocen que la adjudicación del seguimiento arqueológico supone un avance verificable, pero advierten de que ese paso todavía no equivale al inicio de las obras ni determina por sí mismo cuándo podrá reabrir la biblioteca.

Por este motivo, reclaman al Ministerio de Cultura, la Generalitat y el Ayuntamiento de Alicante que publiquen y mantengan actualizado un cronograma conjunto.

Ese calendario debería recoger las fechas previstas y reales del seguimiento arqueológico, la licencia municipal, la licitación y adjudicación de las obras, el comienzo y finalización de los trabajos y, finalmente, la reapertura de la biblioteca.

Además, las entidades quieren que cada fase identifique qué administración resulta responsable, cuál es el presupuesto correspondiente y cuáles son las causas de cualquier posible retraso.

Más bibliotecas por distritos y servicios para las partidas rurales

El manifiesto también plantea una planificación y ampliación de la red de bibliotecas por distritos vinculada al nuevo Plan General de Alicante y a los futuros desarrollos urbanísticos.

Entre las posibilidades que recogen los firmantes figura la creación de nuevos centros integrales con servicios sociales y culturales en espacios como el Hospital del Rey, Cigarreras, Harineras o el centro cultural Abaseis. Las instalaciones, sostienen, deberían dimensionarse de acuerdo con las necesidades de cada distrito.

Las partidas rurales constituyen otro de los puntos específicos de la propuesta. Las entidades piden implantar una biblioteca móvil itinerante que permita acercar el préstamo de libros y las actividades de animación lectora a estos núcleos.

El servicio debería disponer de rutas, paradas y horarios periódicos y públicos, además de personal bibliotecario y presupuesto. Como complemento, proponen crear puntos de lectura e intercambio de libros en centros polivalentes de las partidas rurales.

Finalmente, los firmantes reclaman compromisos públicos que puedan ser evaluados por la ciudadanía. Para ello, proponen un plan de recuperación con presupuesto, responsables y plazos, así como la publicación actualizada de los centros abiertos y cerrados, horarios, puestos de trabajo cubiertos y vacantes e inversión ejecutada. También plantean crear un espacio de seguimiento con representación profesional, sindical, vecinal y de las personas usuarias.

El manifiesto permanece abierto a nuevas adhesiones y solicita al Ayuntamiento que convoque a las organizaciones firmantes y a los representantes del personal para concretar las medidas y ofrecer una respuesta pública.

Las entidades esperan que la celebración del Día de las Bibliotecas sirva para obtener compromisos concretos por parte de las administraciones. «Este 24 de octubre queremos que la defensa de las bibliotecas se traduzca en compromisos verificables», concluye el manifiesto, que reivindica que cada barrio pueda disponer de un servicio público de lectura, aprendizaje y encuentro integrado en su vida cotidiana.