La Sierra de Santa Pola se ha convertido, sobre todo en los últimos años, en una gran área de esparcimiento para toda la ciudadanía. La expansión del municipio hasta las áreas limítrofes de la Sierra ha hecho que sean muy numerosas las actividades que se desarrollan durando todo el año en este entorno histórico, privilegiado y muy querido por la ciudadanía santapolera y visitantes.

El número y la calidad de los ejemplos son llamativos: paseos a pie, observación educativa de naturaleza, flora y fauna, prácticas de deporte escolar, excursiones en bicicleta, visitas culturales a las torres de Escaletes y Atalaiola –el Faro- o a las baterías antiaéreas de la Guerra Civil, competiciones deportivas: marcha nórdica, carreras de orientación, parte de la prueba de Triatlón, etc.

Esta expansión de actividades de ocio, deportivas, culturales o ambientales, ha tenido que coexistir con otra actividad que se viene produciendo en el espacio natural desde hace décadas, como es la cinegética. Ya hace muchos años que esta coexistencia está resultando problemática: existe un peligro de accidentes cada vez mayor, y crecen año tras año los problemas de convivencia entre el vecindario.

Desde la concejalía de Sostenibilidad se ha constatado que la existencia del actual coto de caza puede poner en peligro la seguridad y la convivencia por la imposibilidad de compatibilizar este uso cinegético con el resto de usos humanos y animales que se producen en el paraje.

Por todo esto, se está trabajando con la Conselleria de Medio Ambiente para poder declarar una zona de seguridad en la Sierra de Santa Pola, un instrumento que prevé la vigente Ley de Caza para evitar que se produzca ninguna actividad cinegética en un lugar como este: un espacio que está en proceso de convertirse en Paraje Natural Municipal, lo cual permitirá que la ciudadanía santapolera pueda decidir qué usos son los más adecuados en la Sierra, y regularlos en beneficio de todas y todos.

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