La bacteria que amenaza al almendro alicantino sigue sin solución definitiva

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El proyecto europeo BeXyl, liderado por el CSIC, cierra cuatro años de investigación con avances en vigilancia, detección precoz y plantas resistentes frente a la Xylella

La Xylella fastidiosa, la bacteria que mantiene en alerta al campo mediterráneo y que ha afectado de forma especial al almendro en la provincia de Alicante, sigue sin una solución definitiva. Así lo refleja el cierre del proyecto europeo BeXyl, liderado por el Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC), que ha presentado sus conclusiones tras cuatro años de investigación.

Los resultados se han dado a conocer en Bari (Italia), durante la 5ª Conferencia Europea sobre Xylella fastidiosa, un encuentro científico centrado en la gestión sostenible de esta bacteria. El proyecto ha reunido a más de 30 instituciones del ámbito científico, industrial y administrativo con el objetivo de mejorar la detección, el seguimiento y la gestión de los brotes en Europa.

Xylella fastidiosa está considerada uno de los patógenos vegetales más peligrosos del mundo. La bacteria puede colonizar más de 700 especies de plantas y ha generado importantes pérdidas agrícolas y ambientales en países como Estados Unidos y Brasil. En Europa se detectó por primera vez en 2013, en olivos de la región italiana de Apulia, y desde entonces se han notificado brotes en Francia, España y Portugal.

En el caso de la provincia de Alicante, la bacteria se ha relacionado especialmente con el almendro, uno de los cultivos tradicionales de numerosas comarcas. Por ello, los avances en detección precoz, vigilancia y control de vectores tienen especial interés para las zonas afectadas y para la prevención de nuevos brotes.

Avances para detectar antes la Xylella

El proyecto BeXyl ha permitido reforzar la vigilancia frente a la bacteria mediante herramientas aéreas, sensores terrestres y modelos epidemiológicos de última generación. Según explica el CSIC, estas actuaciones han aportado nuevos conocimientos sobre los factores que impulsan la presencia de Xylella fastidiosa en Europa.

La responsable del proyecto, Blanca B. Landa, destaca que «la colaboración entre agricultores, viveros, empresas privadas y una red mundial de científicos e instituciones de conservación ha sido fundamental para pasar de un conocimiento fragmentado en Europa a un marco más sólido y basado en la ciencia para la detección, el seguimiento y la gestión de Xylella fastidiosa».

BeXyl también ha establecido una red internacional de parcelas centinela y actividades de vigilancia dentro y fuera de Europa. Esta red ha permitido obtener información sobre la susceptibilidad de las especies hospedadoras, la propagación del patógeno y la aparición de la enfermedad en distintas condiciones ambientales.

La investigación ha abordado además el uso de tratamientos térmicos para facilitar el comercio seguro de material vegetal de especies hospedadoras distintas de la vid en zonas infectadas. El proyecto también ha estudiado hongos y virus para controlar las poblaciones de insectos vectores, así como consorcios microbianos para aumentar la resiliencia de las plantas frente a la infección.

Almendro, olivo y vid, cultivos clave

Otro de los ejes del proyecto ha sido la identificación y evaluación de material vegetal resistente o tolerante en cultivos mediterráneos como el almendro, el olivo y la vid. Estos avances abren nuevas vías para gestionar la enfermedad a largo plazo en las zonas afectadas.

El trabajo científico también ha contribuido al desarrollo de estrategias de manejo integrado de plagas, combinando vigilancia, resistencia vegetal, control de vectores, control biológico y participación de los sectores implicados.

Junto a la parte agronómica, BeXyl ha analizado los impactos sociales, económicos y ambientales de los brotes y de las medidas de gestión. El objetivo es facilitar decisiones basadas en evidencias para agricultores, autoridades fitosanitarias y responsables de políticas públicas.

Pese a los avances, el CSIC evita presentar los resultados como una solución definitiva. Blanca B. Landa subraya que «el problema que representa Xylella para Europa no está solucionado aún», por lo que considera fundamental mantener la investigación y la colaboración internacional para avanzar en la prevención, el control y la lucha contra esta bacteria.