La mujer que denunció al futbolista Rafa Mir ha ratificado este jueves ante la Audiencia de València que el jugador le agredió sexualmente en dos ocasiones durante la madrugada del 31 de agosto al 1 de septiembre de 2024, cuando ambos se encontraban en el domicilio del futbolista tras haberse conocido esa misma noche en una discoteca.
Durante su declaración, la víctima ha explicado que aceptó acudir al chalet de Mir junto a una amiga después de coincidir con él en un local de ocio de València. Según su relato, una vez en la vivienda, el futbolista la cogió en brazos y se lanzó con ella a la piscina, donde le realizó tocamientos y llegó a introducirle los dedos en la vagina en contra de su voluntad.
La denunciante ha relatado además que llamó a su padre para que fuera a recogerla y salió de la casa, aunque volvió a entrar al darse cuenta de que había olvidado el bolso. En ese momento, según ha declarado, Mir la cogió “fuerte” del brazo y la llevó hasta un baño, donde, tras cerrar el pestillo, volvió a besarla y a introducirle los dedos en la vagina.
La mujer ha asegurado que sintió miedo y que consiguió salir del baño con un ataque de ansiedad antes de abandonar la vivienda.
La segunda denunciante también ha ratificado su versión
La otra mujer que acudió esa noche al domicilio también ha declarado en el juicio y ha confirmado que Pablo Jara, amigo de Mir, le realizó tocamientos no consentidos pese a que ella le pedía que parase.
Asimismo, ha sostenido que Jara la expulsó de la vivienda, le propinó un “puñetazo” y le quitó la toalla con la que se cubría, dejándola prácticamente desnuda en la calle. “Me tiró como si fuera una bolsa de basura, estaba sin ropa, sin dinero…”, ha señalado durante la vista.
La Fiscalía mantiene la petición de prisión
La Fiscalía considera que la conducta de Rafa Mir constituye un delito de violación “porque se comete con violencia” y mantiene su petición de diez años y medio de prisión para el futbolista. Para Pablo Jara, solicita tres años de cárcel por agresión sexual y lesiones.
Los dos acusados han negado los hechos y solo han respondido a las preguntas de sus defensas, que han pedido la libre absolución al considerar que las relaciones fueron consentidas y que no existe delito.



