Gran parte del Tesoro de Villena ha resultado sustraída la madrugada de este jueves en el Museo de Villena (MUVI), en la provincia de Alicante. Se trata de uno de los conjuntos de orfebrería prehistórica más importantes de Europa, datado en torno al año 1000 antes de Cristo, en plena Edad del Bronce, y descubierto en 1963 dentro de una vasija enterrada en una rambla del término municipal.
Este tesoro está compuesto por 59 piezas, en su mayor parte de oro, que fueron guardadas en una gran vasija de cerámica y enterradas en el lecho de la conocida Rambla del Panadero, en la sierra del Morrón, en Villena. El conjunto incluye 11 cuencos de oro, 28 brazaletes de oro, dos recipientes o botellas de oro, tres recipientes de plata, además de objetos combinados de hierro y oro, de ámbar y oro y un brazalete de hierro.
El hallazgo del Tesoro de Villena ha sido uno de los grandes hitos arqueológicos de la Edad del Bronce en Europa. Las piezas suman casi 10 kilos de metales y materiales preciosos, lo que refuerza su enorme valor histórico, artístico y económico. Su calidad de ejecución ha situado este conjunto como referente mundial de la orfebrería prehistórica y se ha convertido en un símbolo del patrimonio arqueológico de la Comunitat Valenciana.
Un hallazgo casual en una obra
El descubrimiento del tesoro tuvo un origen completamente fortuito en el otoño de 1963. En octubre de aquel año, un trabajador, Francisco García Arnedo, encontró un brazalete entre la tierra que se había extraído de la Rambla del Panadero y que se había trasladado para una obra en la calle Ferriz de Villena.
En un primer momento, ni el trabajador ni sus compañeros identificaron la pieza como una joya antigua. Entre el montón de material acumulado para la obra, pensaron que podría tratarse de una pieza mecánica. De hecho, barajaron que fuera parte del motor de un camión y la trataron como un simple objeto metálico sin valor arqueológico.
El capataz de la obra, Ángel Tomás, decidió dejar el brazalete a la vista. Su intención era que, si pertenecía a alguien, pudiera pasar a recogerlo. Lo mantuvo expuesto durante un tiempo, convencido de que se trataba de un cojinete de camión extraviado y sin imaginar su trascendencia histórica.
La suerte cambió cuando surgieron dudas sobre la naturaleza real de la pieza. Ante la incertidumbre, recurrieron al joyero local, Carlos Miguel Esquembre, que contaba con experiencia en la valoración de piezas de metal. Él, a su vez, decidió consultar con el entonces director del Museo Arqueológico Municipal de Villena, José María Soler.
Soler, que dirigía el museo creado en 1957, reconoció el potencial arqueológico del hallazgo. Gracias a su intervención se han puesto en marcha excavaciones sistemáticas en la Rambla del Panadero. Tras varios días de trabajo de campo, el 1 de diciembre de 1963 se ha localizado la vasija enterrada con las 59 piezas que componen el tesoro.
Ese día se ha considerado desde entonces como la fecha del gran descubrimiento arqueológico de la Edad del Bronce en Europa. El Tesoro de Villena ha pasado a ser una referencia obligada en el estudio de las sociedades prehistóricas de la península ibérica y de sus redes de intercambio de metales preciosos.
Origen del museo y legado de Soler
El arqueólogo y erudito local José María Soler (1905-1996) ha dedicado su vida al estudio de la historia y el patrimonio de Villena. Sus excavaciones y trabajos de investigación han permitido documentar numerosos yacimientos de la zona y recuperar piezas clave para entender la ocupación humana en este territorio.
El descubrimiento del Tesoro de Villena y de otros conjuntos arqueológicos ha impulsado la creación oficial, en 1967, del Museo Arqueológico José María Soler, dependiente del Ministerio de Cultura. Este museo ha nacido para custodiar y exhibir el tesoro y otros hallazgos procedentes de las excavaciones dirigidas por el propio Soler.
Con el paso de los años, la institución ha evolucionado hasta convertirse en el actual Museo de Villena (MUVI). El cambio ha llegado tras la incorporación al fondo del museo de un importante conjunto de piezas etnográficas reunidas por el ingeniero agrónomo Jerónimo Ferriz (1931-2000). Esa integración ha permitido ampliar el discurso expositivo, que ya no se limita a la arqueología y abarca también la cultura tradicional de la comarca.
La relevancia del Tesoro de Villena ha trascendido las fronteras españolas. En mayo de 2013, un brazalete de oro macizo de una antigüedad cercana a los 3.000 años, considerado por los expertos similar a los que forman parte del conjunto villenense, ha sido subastado en la casa londinense Christie’s por más de 600.000 euros.
Este tipo de operaciones en el mercado internacional del arte ha evidenciado el alto valor económico que alcanza la orfebrería prehistórica. Al mismo tiempo, ha reforzado el debate sobre la protección del patrimonio arqueológico y la necesidad de extremar las medidas de seguridad en museos y colecciones públicas, especialmente en piezas tan singulares como el Tesoro de Villena.



