El PSOE pide sancionar al diputado de Vox por Alicante expulsado del Congreso y su partido le defiende

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José María Sánchez García se encaró con una letrada y con el vicepresidente primero del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, a quien Vox responsabiliza de lo ocurrido

El PSOE ha reclamado este miércoles a la Mesa del Congreso una sanción “contundente” para el diputado de Vox por Alicante, José María Sánchez García, después de que fuera expulsado del pleno tras encararse con una letrada de la mesa presidencial y con la Presidencia de la Cámara.

El portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, ha calificado lo ocurrido de “muy grave” y ha defendido que el incidente debe tener consecuencias. Según ha señalado, la Mesa debe aplicar el Reglamento ante una situación que, a su juicio, no puede consentirse en la Cámara Baja.

La expulsión se produjo este martes, después de que Sánchez García fuera llamado al orden en tres ocasiones durante la sesión. El diputado de Vox protestó desde su escaño en el transcurso del debate de una iniciativa del PSOE y acabó protagonizando un enfrentamiento con una letrada y con el vicepresidente primero del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que en ese momento presidía el pleno.

Desde Vox, su portavoz en el Congreso, Pepa Millán, ha defendido la actuación de su compañero y ha cargado contra la Presidencia de la Cámara. Según ha sostenido, quien se equivocó fue Gómez de Celis por no ejercer de forma adecuada su función de control y orden durante la sesión.

Por su parte, Gómez de Celis ha mantenido que la expulsión implicaba que Sánchez García no pudiera participar en el resto del pleno de esta semana. Además, ha dejado en manos de la Mesa la posibilidad de estudiar otras medidas a partir de lo ocurrido.

El episodio ha reavivado el choque político en el Congreso y ha situado en el centro de la polémica al diputado de Vox que representa a Alicante en la Cámara, en espera de si la Mesa decide finalmente adoptar una sanción adicional.

Vox reconoce que las fomas de Sánchez son cuestionables

Vox reconoce que la forma en que actuó su diputado José María Sánchez en el Congreso fue cuestionable, aunque descarta tomar medidas disciplinarias internas o presentar una queja formal ante la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, por su expulsión del pleno.

Fuentes del grupo parlamentario explican que no se prevé abrir ningún expediente ni plantear sanciones, pese a que el propio partido admite que la conducta del diputado puede ser discutible desde el punto de vista institucional. La polémica se desencadena después de que Sánchez fuera expulsado del hemiciclo tras subir a la tribuna y encararse con el vicepresidente primero del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Célis, que ejercía la Presidencia en ese momento.

Quejas por el clima de insultos en el Congreso

Según estas mismas fuentes, el incidente se produce en un contexto de creciente tensión en el pleno, en el que Vox denuncia que sus parlamentarios reciben insultos de forma reiterada desde otros escaños. La formación sostiene que ese clima de enfrentamiento acumula malestar y desgaste entre sus diputados, lo que, a su juicio, ayuda a explicar la reacción de Sánchez, aunque no la justifique por completo.

En el grupo parlamentario subrayan que la Presidencia de la Cámara guarda silencio ante esos episodios, pese a que, según relatan, no son hechos aislados. Aseguran que la situación volvió a repetirse cuando el diputado de ERC Jordi Salvador supuestamente dirigió a Sánchez los insultos ‘asesino, subnormal y nazi’ durante la sesión del lunes.

Las mismas fuentes insisten en que en Vox existe una sensación de hartazgo por lo que describen como ataques verbales continuos. ‘Estamos hasta el moño de insultos continuos’, recalcan, convencidas de que una situación de este tipo estaba llamada a estallar en algún momento, como entienden que ha ocurrido ahora con el enfrentamiento en la tribuna.

Pese a todo, el partido niega que esté reclamando privilegios o un trato especial por parte de la Presidencia. Desde el grupo se remarca que no se pide un trato ‘preferente’, sino que las normas del Congreso se apliquen de forma homogénea a todos los diputados, con el mismo criterio ante las faltas de respeto o los incidentes en el hemiciclo. A su entender, el foco no debe ponerse solo en la reacción de su diputado, sino también en el funcionamiento de los mecanismos de orden en el pleno y en cómo se responden los insultos y descalificaciones entre grupos.


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