El Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) se ha incorporado al proyecto europeo PhytoPRISM, que reúne a 15 instituciones de investigación y organizaciones de ocho países con el objetivo de reforzar la protección de los cultivos europeos, especialmente los cítricos valencianos, frente a la llegada de nuevas plagas y patógenos favorecida por el comercio internacional y el cambio climático.
El proyecto PhytoPRISM cuenta con un presupuesto de 6 millones de euros. Según ha detallado la Generalitat en un comunicado, esta iniciativa europea ha surgido en un contexto en el que el aumento constante del comercio global y los efectos del calentamiento del clima han facilitado la introducción y expansión de organismos nocivos que amenazan las producciones agrícolas.
El coordinador del Centro de Protección Vegetal del IVIA y presidente del panel de Sanidad Vegetal de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), Antonio Vicent, ha subrayado la relevancia de este trabajo para cultivos clave del arco mediterráneo. Ha recordado que los cítricos tienen un peso determinante para la economía agraria de la Comunitat Valenciana y de otras regiones productoras.
‘Son el cultivo frutal más importante de la Comunitat Valenciana y de gran parte del Mediterráneo, y la creciente introducción de nuevas plagas y patógenos representa un desafío cada vez mayor para el sector. PhytoPRISM permitirá desarrollar herramientas basadas en la evidencia científica para mejorar la gestión de estos riesgos fitosanitarios y reforzar la seguridad del comercio internacional’, ha explicado Vicent.
Actualmente, muchas de las medidas fitosanitarias disponibles se han aplicado de forma aislada en distintos puntos de la cadena agroalimentaria. El responsable del centro ha advertido de que este enfoque limita la eficacia global frente a amenazas que se desplazan con rapidez entre países y continentes.
‘PhytoPRISM pretende sustituir este enfoque fragmentado por una estrategia integral que tenga en cuenta toda la cadena de producción y distribución de mercancías, desde los países de origen hasta nuestro territorio’, ha añadido. De este modo, el proyecto aspira a ofrecer una visión conjunta que permita anticipar riesgos y coordinar mejor las decisiones entre administraciones y operadores.
Herramienta común para autoridades y sector agrario
Por primera vez, las autoridades responsables de la sanidad vegetal en Europa dispondrán de una plataforma común capaz de analizar y optimizar diferentes estrategias de control a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, desde la prevención de la entrada de nuevas plagas hasta su gestión en el territorio a largo plazo.
Esta herramienta se diseñará en colaboración con autoridades fitosanitarias, agricultores, gestores forestales y asesores técnicos. El objetivo es que las soluciones propuestas se ajusten a la realidad de los campos, los bosques y los flujos comerciales, y resulten operativas tanto para la administración como para los profesionales.
Para comprobar su eficacia, PhytoPRISM se pondrá a prueba con casos reales de plagas y patógenos de gran relevancia en Europa. Estos ensayos permitirán evaluar qué combinaciones de medidas son más efectivas, qué tiempos de respuesta resultan adecuados y cómo se pueden reducir los impactos económicos y ambientales en los cultivos.
Además, el proyecto incluirá programas de formación dirigidos a técnicos y responsables públicos, así como cursos en línea abiertos al sector agrario. Estas acciones formativas buscarán mejorar el conocimiento sobre las nuevas amenazas fitosanitarias y sobre la forma de aplicar de manera coordinada las estrategias desarrolladas.
La iniciativa prevé también herramientas específicas para la planificación de emergencias. Con ellas se pretende reforzar la preparación de los países europeos ante futuras incursiones de plagas y patógenos, facilitar una respuesta rápida y homogénea y minimizar las pérdidas para agricultores y consumidores.



