Noticias de Alicante y provincia

viernes, 2 diciembre 2022

El nuevo obispo de Orihuela-Alicante: La homosexualidad es una enfermedad, una neurosis

El prelado José Ignacio Munilla presenta un perfil ultraconservador, homófobo y antifeminista amplificado por su carácter mediático

El nombramiento del nuevo obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, viene acompañado de polémica. Ha sido tildado de ultraconservador, homófobo o antifeminista. Declaraciones sobre que «la homosexualidad es un trastorno que puede curarse con terapia» o que «el demonio le ha metido un gol» en el «feminismo radical y de género», contribuyen a acrecentar la mala reputación que le precede.

- Advertisement -

Munilla, que sustituirá a monseñor Jesús Murgui Soriano como obispo a Orihuela, tiene página web propia y un programa de radio, es activo en las redes sociales y ha acudido como contertuliano a programas de televisión.

Hay que decir, que su llegada en San Sebastián en 2010 enfrentó al clero, políticos y varios colectivos sociales.

- Advertisement -

El religioso, convencido que la homosexualidad es un «trastorno» que se puede curar con terapias, llegó a asegurar en 2010 en un programa de ETB1 que él había ayudado a «sanar» a al menos tres personas gays.

«Han visto de forma muy clara que su homosexualidad es consecuencia de las heridas sufridas en su infancia dentro de la familia», argumentaba en este programa de la televisión pública vasca.

Munilla defensa siempre que tiene ocasión las terapias para «curar la homosexualidad» y, ante las críticas recibidas, se pregunta: «Los parece políticamente correcto operar a una persona para cambiarle su sexo y le parece políticamente incorrecto hacer una terapia para orientar correctamente su tendencia sexual?».

Otras declaraciones nada acertadas

En aquella ocasión también dijo: «La homosexualidad no es cuestión de hormonas ni cosas por el estilo, sino sobre todo una enfermedad, una neurosis», consecuencia de dos motivos. «Las heridas sufridas en su infancia dentro de la familia» o una «inadecuada experiencia de configuración personal en la pubertad», señaló en la televisión pública vasca.

A su entender, «este problema el lógico es que sea tratado con una terapia que intento que esta persona reoriento su tendencia sexual». Sin embargo, «es difícil encontrarte con unos profesionales que te ayudan a hacer una terapia seria para orientar la tendencia sexual porque es políticamente incorrecto», lamentó entonces. Para él, «el problema de fondo vino cuando en 1980, fruto de la presión de los lobbies gays, en los Estados Unidos consiguieron la mayor de las victorias en su batalla que consistió a conseguir que se quitara del elenco de enfermedades psíquicas y psiquiátricas la homosexualidad».

Al que añadió que «el homosexual tiende a ser un victimilla» y que «la autocompasión es una tendencia muy fuerte en la persona homosexual». El prelado concluyó su argumentación advirtiendo que «el gran drama» es que «hoy se quiere considerar que la homosexualidad es una alternativa, una opción sexual más».

Munilla afirma que «en la inmensa mayoría de los casos, un homosexual ha tenido una relación tormentosa con su padre y se ha refugiado en la madre, viendo en ella una sobreprotección y teniendo con ella una especie de inclinación afectiva tremenda que acaba en algunos casos con un ribete erótico».

Para Munilla el divorcio es «inmoral» porque un hijo tiene «derecho a tener padre y madre». También considera que lo es todo proceso relacionado con la fecundación in vitro.

Sobre la adopción de niños por parte de parejas homosexuales, el obispo afirma que es «una forma de presión» que ejercen «para ser reconocidos en la sociedad con plena equiparación» y añade que «los experimentos se hacen con gaseosa, no con niños».

En uno de sus escritos, el cura pide a su manada que se pregunte: «He asumido de manera acrítica los postulados de la llamada ‘ideología de género’.

También ha llegado a aseverar que «pocas personas se atreven a decir que el sistema de pensiones no es sostenible si no se reactiva la natalidad», y para lo cual «hay que proteger la dignidad de la mujer en su maternidad», concluyendo que «el feminismo de género es el suicidio de la misma dignidad femenina«.

Coautor de un libro

Munilla es coautor, junto a Begoña Ruiz Pereda, del libro «Sexo con alma y cuerpo«, donde tacha la masturbación de «violencia sobre el cuerpo, porque pretende arrancarle el placer, sin vivir a cambio la verdad del amor que le da sentido».

En otro pasaje de la obra postula que «no existen las relaciones sexuales seguras: protección no es igual a seguridad. Los más de 100.000 abortos que cada año se realiza en España así lo atestiguan». Además, a su juicio, «banalizan el acto«.

«Una persona, por el hecho de ser mujer, será cíclica, y tendrá unos procesos hormonales concretos con relación a su fertilidad. Pueden estar más sensibles o susceptibles, a algunas los da por la actividad o por la limpieza, se sienten más o menos vitales», recoge también la citada publicación.

CatalàEspañol