Así es el nuevo parque de La Almadraba: 25.000 m² de zonas verdes, patrimonio romano y drenaje anti-tormentas

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El espacio reurbanizado abre al público con sendas peatonales, una pasarela al puerto deportivo, juegos infantiles y la señalización de la villa romana donde apareció la Venus de Alicante

El nuevo parque de la playa de La Almadraba ya ha abierto al público tras una actuación de reurbanización que ha transformado 25.000 metros cuadrados junto al litoral de Alicante. El proyecto ha creado un espacio natural y recreativo con zonas verdes, recorridos peatonales accesibles, mobiliario urbano, juegos infantiles, una pasarela de conexión con el puerto deportivo y un sistema de drenaje diseñado para reducir el impacto de lluvias intensas.

La intervención ha contado con una inversión de 6,8 millones de euros y forma parte del plan de regeneración del litoral. Además, está incluida en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, dentro del Plan Territorial de Sostenibilidad Turística en Destino, financiado con fondos europeos Next Generation.

El alcalde de Alicante, Luis Barcala, ha señalado que esta actuación es “uno de los proyectos más emblemáticos que se han llevado a cabo en las últimas décadas en Alicante”. Según ha destacado, la obra ha permitido regenerar “un amplísimo espacio natural” e incorporar un sistema de drenaje de aguas pluviales. También ha subrayado el hallazgo de la Venus de Alicante, que, a su juicio, “se va a convertir en icono de la ciudad”.

Un parque litoral con zonas verdes, sendas y nuevo mobiliario

La actuación ha permitido renaturalizar el entorno de La Almadraba con nueva vegetación y con la conservación de parte de la ya existente. También se ha modificado la topografía para crear recorridos peatonales accesibles y mejorar la movilidad dentro del ámbito del parque.

Las calles Corbeta y Almadraba se han peatonalizado para reforzar el carácter de parque junto al mar. El nuevo espacio incorpora zonas de descanso, juegos infantiles, lavapiés, fuentes, aparcabicis, pasarelas de madera y de hormigón, sillas y bancos.

Además, la obra ha mejorado la conexión con el club náutico y ha ampliado el paseo peatonal litoral mediante la prolongación de la pasarela de madera que enlaza el espacio renaturalizado con el puerto deportivo.

El proyecto también ha incluido el traslado del quiosco situado en dominio público marítimo-terrestre a una zona verde acondicionada. Junto a ello, se ha sustituido el antiguo edificio municipal de servicios de emergencias por una pieza semienterrada con cubierta vegetal para reducir su impacto ambiental.

Este nuevo edificio acoge dependencias de Policía Local, Protección Civil, Salvamento Marítimo, aseos públicos y un almacén general.

Drenaje sostenible para lluvias fuertes

Uno de los elementos principales del proyecto es el nuevo sistema sostenible de drenaje, pensado para actuar en episodios de lluvias fuertes. Su objetivo es reducir la velocidad del agua de escorrentía y canalizar los recorridos para minimizar los arrastres hacia la playa.

Para ello, se ha construido un aljibe de 786 metros cúbicos que retiene el agua de lluvia antes de verterla a la red. También se ha ejecutado un canal abierto y un canal filtrante para almacenar y laminar escorrentías, con una canalización secundaria oculta.

Aprovechando la intervención, también se ha renovado el colector existente en la zona.

La villa romana y la Venus de Alicante

La obra ha permitido poner en valor el yacimiento de La Almadraba-Camping Bahía, una villa romana con ocupación entre los siglos III a. C. y IV d. C.. En este enclave apareció la Venus de Alicante, una cabeza romana de mármol datada entre los siglos I y II d. C., que se expondrá en un museo alicantino.

Además de esta pieza, el yacimiento ha revelado estructuras de viviendas, monedas y abundante material cerámico. Entre los restos documentados figuran cerámicas campanienses, cerámicas ibéricas pintadas, monedas del periodo de Antonino Pío, ‘terras sigillatas’, cerámica de paredes finas y cerámica común de diversa procedencia.

Estos hallazgos apuntan a una ocupación prolongada de la zona, con un momento de especial esplendor entre los siglos I y II d. C., en época altoimperial romana. El yacimiento guardaría relación directa con la cercana Lucentum, aunque con una ocupación más amplia en el tiempo.

Las estructuras de viviendas, de las que se conservaban principalmente los cimientos, se han recrecido en algunos puntos para facilitar la comprensión del conjunto. Además, se han instalado pasarelas peatonales de madera y paneles informativos para que los visitantes puedan recorrer el yacimiento y conocer los elementos encontrados.