Los presidentes de la Región de Murcia, Fernando López Miras, y de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, han defendido el consenso político y la pedagogía sobre el uso del agua del trasvase Tajo-Segura como única salida a los problemas de escasez. Ambos han coincidido en que el llamado nacionalismo hídrico, basado en la confrontación entre territorios, no ofrece soluciones reales a las necesidades de las zonas deficitarias.
Los dos dirigentes han expuesto esta posición en el foro tertulia La Luz de Murcia, ante empresarios, regantes, organizaciones agrarias y exportadores hortofrutícolas de Alicante, Murcia y Almería. En este escenario, han reclamado un pacto nacional del agua que vaya más allá de intereses partidistas o territoriales y que dé estabilidad a largo plazo a la planificación hidrológica.
López Miras: evitar la confrontación y coordinar políticas
López Miras ha insistido en que, si se opta por el nacionalismo hídrico, no se va a solucionar el problema existente. Ha subrayado que en su partido hay unanimidad en torno a un gran acuerdo estatal como única alternativa realista para abordar la distribución del agua en España. Según su planteamiento, la clave pasa por coordinar políticas, compartir recursos y evitar que cada comunidad actúe por su cuenta en un asunto que afecta al conjunto del país.
Críticas a la falta de infraestructuras
Tanto López Miras como Pérez Llorca han reiterado, como ya hicieron en un acto previo en El Pilar de la Horadada organizado por el Sindicato de Regantes del Tajo-Segura, que el agua debe tratarse como una cuestión de Estado. Han remarcado que, a su juicio, hay agua suficiente para todo el territorio si se gestiona con criterios de eficiencia y se completan las infraestructuras pendientes.
En esta línea, han reprochado al Gobierno central que no haya ejecutado las obras hídricas necesarias en la cabecera del Tajo ni haya preparado alternativas a la futura restricción del uso de aguas subterráneas prevista a partir de 2027. Consideran que la ausencia de planificación y de inversiones incrementa la incertidumbre de los regantes y dificulta la actividad agrícola en las zonas dependientes del trasvase.
Pérez Llorca ha advertido de que ve difícil que el Ejecutivo cambie de posicionamiento sobre la interconexión de cuencas después de siete años en los que, según ha señalado, ha habido una voluntad política clara de evitar nuevos trasvases. Ha rechazado que esta postura se justifique exclusivamente en criterios medioambientales, al recordar que el Gobierno invierte en otros lugares en infraestructuras de trasvases, citando como ejemplo proyectos en Marruecos.
El presidente valenciano ha coincidido con su homólogo murciano en resaltar la eficiencia en la gestión del agua en ambas regiones. Ha defendido la necesidad de trabajar en la pedagogía y explicar aquellas prácticas en las que se consideran ejemplares, desde el ahorro hasta la reutilización del recurso. Ha señalado que no se cree que un regante de otras zonas del país prefiera que el agua llegue al mar antes de que se aproveche en territorios donde existe una demanda agrícola consolidada.
Pérez Llorca ha sostenido que en estas comunidades se trabaja bien y que esa forma de gestión se debe exportar. A su juicio, es importante poner en valor que el agua se convierte en un recurso de retorno, es decir, en un elemento que impulsa la economía nacional a través de la producción hortofrutícola, el empleo y las exportaciones.
Transparencia y datos reales para rebajar tensiones
En términos similares, López Miras se ha mostrado convencido de que, si el conjunto de los españoles fuera consciente de que en esta zona se depura y reutiliza el 98 por ciento del agua, y de que mientras muchas cuencas están por encima del 80 por ciento de su capacidad existen territorios por debajo del 36 por ciento, habría un mayor consenso en torno al trasvase Tajo-Segura. Bajo esta premisa, sostiene que la información y la transparencia sobre los datos reales son determinantes para rebajar tensiones y favorecer acuerdos.
El presidente murciano ha incidido en que se puede llevar el agua donde está el sol, pero no se puede llevar el sol donde está el agua, en alusión al potencial agrícola y climático del sureste peninsular. A partir de este argumento, ha reclamado que se ejecuten las inversiones en infraestructuras hidráulicas pendientes en comunidades como Aragón y Castilla-La Mancha, y que se impulse un consenso político que deje claro que, técnicamente, hay agua suficiente para atender las necesidades y que, en su opinión, incluso hay agua de sobra si se organiza correctamente.
López Miras ha acusado además al Gobierno de favorecer el enfrentamiento entre regiones, una dinámica que considera estéril porque las competencias en materia de agua son del Estado. Ha remarcado que la dirección de su partido, con Alberto Núñez Feijóo al frente, defiende la interconexión de cuencas, y ha destacado que el PP de Castilla-La Mancha y Aragón respalda el blindaje del trasvase Tajo-Segura. Para el presidente murciano, este respaldo interno demuestra que es posible articular una posición común sobre el agua que integre a territorios con realidades muy diferentes, si se prioriza la planificación técnica por encima del debate identitario.




