La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant ha completado su modernización tecnológica con un nuevo sistema de monitorización avanzada para pacientes críticos, que permite anticiparse al deterioro clínico y detectar complicaciones de forma precoz durante el ingreso.
Con esta actuación, la UCI ha renovado y ampliado todo su sistema de monitorización. La unidad dispone ahora de 16 puestos de monitorización avanzada, dos nuevas centrales y una infraestructura de comunicaciones totalmente integrada en la red corporativa del hospital.
Esta actualización tecnológica facilita el acceso a la información clínica en tiempo real. Además, mejora la capacidad de seguimiento continuo de los pacientes y deja preparada la unidad para incorporar futuras herramientas y dispositivos.
La principal novedad del sistema es su capacidad para ofrecer una visión más completa y dinámica de la evolución del paciente crítico. Los profesionales pueden consultar, en una misma plataforma, datos detallados y actualizados minuto a minuto.
La jefa del Servicio de Medicina Intensiva, Gloria Pérez, ha explicado que esta tecnología ‘permite pasar de una monitorización basada en la reacción ante las alarmas a otra capaz de anticiparse al deterioro del paciente. Podemos identificar tendencias antes de que aparezcan complicaciones y actuar de forma más precoz’.
Según la especialista, este avance contribuye a mejorar la supervivencia de los pacientes críticos. Además, favorece una recuperación más rápida de la función de los órganos y puede reducir la estancia hospitalaria, gracias a una intervención más temprana.
Más información en una sola pantalla
La nueva plataforma integra en una única interfaz toda la información procedente de la monitorización hemodinámica, neurológica y cerebral. Esto permite una visión global del estado del paciente y agiliza la interpretación de los datos por parte de médicos y personal de enfermería.
Al reunir todos los parámetros en un solo entorno, se reducen los cambios de pantalla y la consulta de diferentes equipos. Así, el personal sanitario puede centrar su atención en la evolución del enfermo y tomar decisiones clínicas con mayor rapidez y seguridad.
Otra de las ventajas destacadas del sistema es la posibilidad de adaptar las alarmas según la situación clínica de cada paciente. Hasta ahora, los avisos respondían a parámetros generales comunes para todos los enfermos ingresados en la unidad.
Con la nueva tecnología, las alarmas pueden configurarse de forma individualizada según la patología, la gravedad y la evolución clínica de cada persona. Esta personalización favorece una respuesta más rápida cuando realmente aparece una situación de riesgo.
‘Ya no se trata de esperar a que suene una alarma para reaccionar, sino de evitar que llegue a sonar y a producirse una situación crítica viendo las tendencias de la monitorización’, ha destacado Gloria Pérez.
Además, el sistema permite evaluar la respuesta a los tratamientos prácticamente en tiempo real. De esta manera, los profesionales comprueban de forma inmediata si las medidas terapéuticas aplicadas están siendo eficaces o si necesitan ajustes.
El proyecto ha incluido también la renovación completa de la infraestructura de comunicaciones de la UCI, con nuevo cableado y equipamiento de red para asegurar la transmisión estable y segura de todos los datos.
Asimismo, se ha instalado un sistema de videovigilancia clínica destinado a reforzar la observación continua de los pacientes. Este recurso facilita el control remoto desde los puestos de monitorización y ayuda a detectar cambios relevantes sin necesidad de entrar constantemente en las habitaciones.
La actuación se ha completado con mejoras en los sistemas de acceso a la unidad, que incrementan la seguridad y la funcionalidad de la UCI. El objetivo es proteger mejor al paciente crítico, reducir riesgos y ofrecer a los profesionales un entorno de trabajo más eficiente y tecnológicamente avanzado.






