Luis Landero: “A la hora de escribir uno se encuentra solo”

El año pasado se divorció de su escritura íntima con la novela: “La vida negociable” y ahora su pluma coquetea con las hojas de otra historia que mantiene en secreto para no perder el interés

Josep Manel Sánchez
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El ciclo “La dignidad de la palabra” trajo al escritor, Luis Landero al Gran Teatro de Elche, para charlar con el público y reflexionar sobre el presente. El escritor ilicitano, Francisco Gómez, fue el artífice de conducir una conversación de amigos. Luis Landero a sus 70 años considera que la vida le ha pasado como a todo el mundo, conociendo el miedo, la alegría, la euforia y la desesperación. Nació en 1948 en uno de esos pueblos rurales de Extremadura, Alburquerque, perdido de la mano de Dios y como nos describe el escritor, “se vivía más o menos como en el siglo diecinueve o casi como en la Edad Media”. Teniendo dos años, por el 1960, emigró con su familia a Madrid y allí conoció también el mundo industrial. Para Landero, el haber conocido dos contrastes de vida le ha parecido como si viviese un siglo entero en miniatura. Para ganarse la vida se dedicó a trabajar y a escribir, también flirteó con la música tocando la guitarra flamenca y ha viajado donde ha querido. No obstante, en su novela “La vida negociable” publicada en 2017, tiene un pedacito de esta introducción, pues los ingredientes son los de un contador de historias encarnado en un peluquero, que cuenta a sus clientes una cronología de sus andanzas de adolescente por un barrio de Madrid, hasta que ya con cuarenta años todavía sigue buscándole sentido a la vida.

Luis Landero Diario de Alicante
Josep Manel Sánchez

¿Qué rutinas realiza un escritor cuando escribe una novela?

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Pues como la de cualquier trabajador que se levanta por las mañanas y se pone a trabajar, mas o menos. Unas veces le sale algo, otras no le sale nada, a veces se desespera, a veces se entusiasma y un día con otro va pasando el tiempo. No hay más rutinas que leer, escribir e ir rellenando folios.

¿Qué autores tiene como referencia?

Sería una lista interminable: clásicos españoles y de fuera de España, del siglo diecinueve, novela anglosajona del veinte, novela hispanoamericana, es que sería el cuento de nunca acabar. Tengo quizás unos 50 ó 60 autores de referencia de los cuales vuelvo muy a menudo y los leo sin descanso y sin cansancio.

¿Qué le parece que haya un premio a su nombre y cuáles de los premios recibidos guarda un buen recuerdo?

Los premios siempre agradan, de algún modo, te curan la inseguridad sobre todo, la gente insegura como es mi caso, que no creo mucho en lo que hago, aunque bueno…, a veces si creo. Pero no tienen mayor importancia, ni quitan ni ponen, están bien para satisfacer la vanidad de uno durante unos días, no mucho más. Luego a la hora de escribir uno se encuentra solo. Los premios es una experiencia episódica y superficial.

Tiene ocho novelas escritas, un libro de artículos, uno de ensayo e incluso uno biográfico, ¿se ha planteado alguna vez escribir un libro de poesía?

Yo empecé escribiendo poesía, escribí cientos de poemas desde los 14 hasta los 20 años más o menos. Casi siempre se empieza escribiendo poesía porque es lo más impactante, lo más cercano, está relacionado con el ritmo, con la danza, con la música pero no he sido buen poeta y aquello fue una experiencia maravillosa pero mis afanes poéticos, los puedo más o menos mitigar escribiendo novelas.

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De todos los libros publicados, ¿cuál de ellos le ha costado más escribir?

Todos me han costado mucho de escribir porque en todos ellos he puesto lo mejor que tenía de mí mismo, de todos me he quedado insatisfecho, porque pienso que se podía haber hecho mejor. El primero por ejemplo, por aquello que fue el primer libro, guardo un buen recuerdo, “El balcón en invierno”, “La vida negociable”, “El guitarrista”, hay unos cuantos que me satisfacen o por lo menos, no me avergüenzan demasiado. De todas maneras, yo no me releo. La novela que más me gusta es la que estoy escribiendo ahora, esa es la próxima, la importante y la mejor sin duda.

¿Hay un pedacito de Luis Landero en sus novelas?

Si está, no es que sea autobiográfico lo que escribo, pero están mis experiencias, están mis cosas y  mi manera de ver el mundo. Evidentemente todas mis novelas tiene un aire a familia y tienen unos demonios literarios, un repertorio de temas no muy extenso de manera que, a veces, uno no escribe lo que quiere si no más bien lo que puede y ese su mundo. Eso es lo más importante para un escritor, encontrar su mundo y el mundo de uno a veces no es demasiado extenso tampoco. El mundo de tus experiencias, uno es lo que es pero también es lo que ve, es lo que oye, es lo que lee, las películas que ve es todo eso, si uno lo hace suyo, eso formará parte de la biografía de cada cuál.

¿Influye la realidad y los acontecimientos tanto nacionales como internacionales para un escritor a la hora de escribir?

Influyen pero no a la hora de escribir. Si uno está escribiendo una novela o está escribiendo un poema de amor, pues en esos momentos el que Trump y Macron se reúnan para ver lo de Irán y el programa nuclear no creo que le influya mucho. Pero uno antes que escritor es ciudadano y en esa medida influye, pero no a la hora de escribir.

Un libro promueve la cultura, ¿cree que se lee menos o sin embargo con las redes sociales se ha fomentado la escritura y la lectura?

Los porcentajes están ahí, el 40% de los españoles no leen un libro al año, no leen nada. Con las redes sociales, con internet, se lee todavía menos porque internet es el juguete más extraordinario que se haya creado nunca en una sociedad puerilizada, donde la gente se dedica como niños a jugar a internet. Como en otros tiempos, que se podía jugar a otra cosa, es mucho más cómodo. Escribir exige lentitud, exige recogimiento y la gente no esta predispuesta a pagar ese precio de recogerse con un libro y hacer el esfuerzo de leerlo, y además, cuando hay entretenimientos más baratos en otros lados. Pero por otro lado, uno va a institutos y se encuentra gente estupenda que lee y que está dispuesta a pagar ese precio. Ahora que hay algo que nos llama al pesimismo, a mi me llama profundamente al pesimismo, pero también hay síntomas de que todavía se resiste, que hay una parte de la sociedad que resiste todo esto y que es esperanzador.

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Josep Manel Sánchez

Es probable que tanto la televisión como internet no sean de su agrado.

Internet si es de mi agrado, de hecho, manejo mucho internet y juego con internet, porque sobre todo es un juguete. Aunque tiene una parte útil, lo utilizamos normalmente para divertirnos, para cotillear, para enredar. Pero no tengo nada contra internet, al contrario, me parece una herramienta extraordinaria, lo que pasa es que es una herramienta peligrosa, porque luego con todo esto de los móviles, con Twitter pues eso se convierte en un juguete. Es un juguete que convierte en niños a la gente, para pensar hace falta soledad, hace falta lentitud, es lo que se ha hecho en el mundo en el campo de las humanidades, de las ciencias, el arte…, todo esto se hace desde la lentitud y desde la soledad. La televisión es estupenda, yo veo películas del oeste que me gustan mucho y partidos de fútbol. Lo que veo de la televisión es el mal gusto de ciertos programas, pero eso supongo que será reflejo del mal gusto social.

Antes dijo que tenía un libro en proyecto, ¿podría contar algo de ese libro?

No puedo contar nada porque sería ridículo, porque te tendría que empezar a contar el argumento y si te lo cuento, de algún modo estoy abaratando la novela. La novela decía Monterroso: “a todos nos ocurre las mismas cosas pero lo que nos diferencia es la manera de contarlo”. Si yo cuento el argumento sería una cosa anodina, es una novela que estoy escribiendo y saldrá a la luz a primeros del año que viene. Cuando hablo de lo que estoy escribiendo luego me gusta menos por el hecho de haber cotilleado y haber hablado de ella. Estoy en un idilio con mi novela mientras ésta no salga, es un idilio donde solamente estamos la novela y yo, que es como tiene que ser, fidelidad absoluta de uno hacia otro. En cuanto ya empiece a coquetear y a hablar de ella, ya somos demasiados, con que hayan dos vale.

¿Podría decir de que va hablar en el Gran Teatro y si ya había estado antes aquí en Elche?

De lo que me pregunten, mantendré una conversación con Francisco Gómez y no sé que es lo que me va a preguntar. Me imagino que me preguntará sobre mis novelas, mis temas, mis cosas, manías de escritores. Intentaremos tener una charla distendida y amena que pueda ser interesante para los que vayan a oírnos. He estado en Alicante varias veces pero en Elche no. Me han hablado muy bien de esta ciudad y luego te llegan noticias de amigos como Vicente Molina Foix y Vicente Verdú. Una vez me invitaron a ver el Misteri pero no vine. Aunque no he venido nunca, siempre he tenido la sensación de haber estado aquí, a pesar de que no he estado.

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