Un libro coordinado desde Alicante enseña a convivir con desastres naturales en tiempos de cambio climático

Ejemplo de shortcode con estilo
El libro Educar para el riesgo, coordinado desde la Universidad de Alicante, ofrece pautas para formar a la población ante desastres naturales agravados por el cambio climático.

El libro ‘Educar para el riesgo en tiempos de cambio climático’, coordinado desde la Universidad de Alicante, ha reunido a medio centenar de expertos internacionales para ofrecer pautas claras de convivencia con los desastres naturales y mejorar la respuesta de la sociedad ante emergencias cada vez más frecuentes.

La obra ha sido editada por Tirant Lo Blanch y cuenta con la coordinación de Jorge Olcina, catedrático de la Universidad de Alicante y responsable del Laboratorio de Climatología, y de Álvaro Francisco Morote, de la Universidad de València. Ambos han impulsado un proyecto que pretende trasladar el conocimiento científico a las aulas, a las administraciones y a los medios de comunicación.

El libro se dirige de forma especial a educadores, gestores del territorio y comunicadores. El objetivo es que estos colectivos dispongan de herramientas prácticas para incorporar la formación sobre riesgo en centros educativos y contenidos informativos. De este modo, se busca que el mensaje llegue de forma clara a la ciudadanía y se traduzca en conductas más seguras.

Entre los colaboradores hay especialistas de México, Nicaragua, Japón y Australia, además de España. Esta diversidad geográfica permite comparar experiencias y estrategias frente a fenómenos extremos en contextos muy distintos, desde terremotos hasta inundaciones o incendios, y mostrar qué prácticas se han demostrado más eficaces.

La iniciativa ha surgido como respuesta académica a la necesidad de impulsar de manera decidida la educación en riesgos naturales en España. Los impulsores del libro han tenido muy presentes episodios recientes como las danas de 2019 y, sobre todo, de 2024, los graves incendios forestales de los últimos años, la erupción del volcán de La Palma y los terremotos de Lorca (Murcia) y Granada.

Según ha explicado Jorge Olcina, estos hitos han marcado ‘un antes y un después para la necesaria formación de la sociedad española en riesgos naturales y actuaciones ante situaciones de emergencia’. El catedrático ha subrayado que, a su juicio, ‘lo más importante es que la sociedad sepa dónde vive’, en referencia al concepto de ‘alfabetización territorial’, ‘y conozca las manifestaciones extremas que pueden presentarse para saber afrontar situaciones de emergencia’.

Olcina ha recordado que el actual proceso de calentamiento planetario, originado por la alteración humana del balance energético, condiciona el comportamiento de los principales elementos climáticos. Las temperaturas y las precipitaciones cambian, y la dinámica atmosférica se vuelve más intensa, lo que favorece situaciones extremas con mayor frecuencia.

A esta tendencia global se suman problemas locales derivados de la forma en que se ha ocupado el territorio. El catedrático ha advertido de la existencia de ‘territorios mal planificados y ordenados, donde se han ocupado zonas expuestas a eventos naturales extremos’, lo que deriva en ‘una población vulnerable, en ocasiones en elevado grado, que carece de herramientas para afrontar una situación de emergencia’.

Desde esta perspectiva, los autores del libro consideran que ‘sin educación para el riesgo, la vulnerabilidad y la exposición ante un peligro natural seguirá creciendo’. Por tanto, defienden que la formación debe acompañar a la planificación urbana y territorial para reducir daños materiales y, sobre todo, víctimas.

Cuatro bloques para entender y comunicar el riesgo

La obra se estructura en cuatro grandes bloques que ofrecen una visión completa del problema. El primero aborda los fundamentos científicos de la peligrosidad atmosférica y geológica, y explica de forma accesible cómo y por qué se producen estos fenómenos.

El segundo bloque se centra en la relación entre territorio y riesgo. Analiza cómo influyen la ordenación urbanística, las infraestructuras y los usos del suelo en el impacto final de un episodio extremo. También repasa ejemplos donde una mejor planificación ha reducido notablemente los daños.

El tercer apartado reúne propuestas didácticas para aplicar en el aula. Incluye actividades, recursos y metodologías pensadas para diferentes niveles educativos. La intención es que el alumnado entienda qué riesgos existen en su entorno cercano y aprenda conductas básicas de autoprotección.

El cuarto bloque se dedica a la comunicación del riesgo en medios de comunicación y redes sociales. Examina cómo se informa actualmente sobre desastres naturales, qué errores se repiten y cómo mejorar los mensajes para que resulten útiles en situaciones de crisis, evitando el alarmismo pero sin restar gravedad.

El resultado es un mosaico multidisciplinar que combina investigación, experiencias educativas y estudios de caso reales. Los coordinadores destacan que esta mezcla permite mostrar, con ejemplos concretos, cómo la alfabetización geográfica y la cultura del riesgo pueden salvar vidas y reducir de forma significativa los daños cuando se produce un fenómeno extremo.

Con esta obra, el equipo coordinado desde la Universidad de Alicante busca que la educación para el riesgo deje de ser un tema marginal. Su intención es que se convierta en un eje estable en la enseñanza, en la gestión del territorio y en la comunicación pública, en un contexto de cambio climático que hace cada vez más probable la repetición de episodios catastróficos.