El alumnado valenciano presenta un desconocimiento generalizado sobre los protocolos de autoprotección y las causas territoriales de las inundaciones, según un estudio realizado tras la DANA del 29 de octubre de 2024. La investigación plantea transformar la enseñanza de los riesgos naturales en los colegios e institutos de la Comunitat Valenciana.
El trabajo lo han desarrollado Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante (UA); Álvaro-Francisco Morote, del Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales de la Universitat de València (UV), y Brenda Tévar, profesora del CEIP L’Albereda de València.
La investigación analiza cómo vivieron y entendieron aquella catástrofe estudiantes de Primaria, Secundaria y Bachillerato. La DANA causó 232 víctimas mortales en la provincia de València y ha convertido la prevención frente a inundaciones en una cuestión especialmente relevante para los centros educativos.
Morote explica que «el estudio muestra, por primera vez, cómo vivió y comprendió la DANA el alumnado de la Comunitat Valenciana: a través de sus recuerdos, emociones y explicaciones, revela qué riesgos naturales identifican, cómo interpretan sus causas y qué papel desempeña la escuela en la construcción de esa conciencia del riesgo».
Para el investigador, «la investigación aporta una mirada inédita: la percepción infantil como indicador clave para mejorar la educación en riesgos y fortalecer la resiliencia desde edades tempranas».
260 alumnos participan en el estudio
Los investigadores han trabajado con 260 estudiantes de distintos centros de la Comunitat Valenciana. El alumnado respondió a un cuestionario que combinaba preguntas cerradas y abiertas.
La metodología permitió conocer tanto tendencias generales como las explicaciones personales de los estudiantes sobre los riesgos naturales y, de forma específica, sobre lo ocurrido durante la DANA de 2024.
Los autores también han revisado investigaciones científicas anteriores y los currículos oficiales de Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato para estudiar hasta qué punto la prevención de estos riesgos aparece integrada en la enseñanza.
Los resultados apuntan a la necesidad de que los centros dispongan de más herramientas pedagógicas para enseñar al alumnado qué hacer antes, durante y después de una emergencia, sin generar ansiedad y fomentando una cultura preventiva.
Olcina señala que «en un contexto marcado por el cambio climático y por una mayor frecuencia o intensidad de determinados fenómenos meteorológicos extremos, la educación puede desempeñar un papel fundamental en la prevención».
«La población necesita conocer los riesgos naturales que pueden afectar a su territorio y saber cómo actuar ante ellos», añade el catedrático de la UA.
Más prevención y conocimiento del territorio en las aulas
El estudio propone reforzar los riesgos naturales dentro del currículo, desarrollar actividades prácticas vinculadas con el entorno del alumnado y mejorar la coordinación entre los centros educativos, las familias y las administraciones.
Morote considera necesario «integrar experiencias reales en la enseñanza para que el alumnado comprenda mejor los fenómenos y sepa cómo actuar ante ellos».
Los investigadores plantean además superar un modelo educativo centrado únicamente en explicar los fenómenos meteorológicos. «Una de las claves es superar una enseñanza centrada exclusivamente en la descripción de los fenómenos atmosféricos», afirma Olcina.
La DANA de octubre de 2024 puede convertirse, según el equipo, en un caso próximo al alumnado para explicar conceptos como riesgo, vulnerabilidad, prevención, adaptación y resiliencia.
Las actividades propuestas varían según la etapa educativa. En Primaria, el objetivo pasa por que los niños conozcan y reconozcan su entorno más próximo. En Secundaria se plantea profundizar en las causas físicas y humanas que pueden agravar una inundación.
En Bachillerato, los investigadores proponen que el alumnado se reconozca como parte activa de una sociedad expuesta a estos riesgos y aprenda a utilizar herramientas oficiales. Entre ellas figura el Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana (PATRICOVA).
Olcina explica que con estas herramientas «el alumnado puede analizar cuestiones como las características del territorio, los usos del suelo, la ocupación de zonas inundables, las infraestructuras de protección o las medidas de prevención y actuación ante una emergencia».
Aplicación en colegios e institutos valencianos
Las conclusiones servirán ahora para preparar materiales y actividades que puedan incorporarse a la programación de los centros educativos de la Comunitat Valenciana.
«Las conclusiones servirán de base para diseñar propuestas didácticas que puedan implementarse en los centros educativos de la Comunitat Valenciana, formando parte de la programación anual», indican los investigadores.
El equipo también prevé trasladar los resultados a instituciones educativas y administraciones con el objetivo de que puedan tenerse en cuenta en futuras decisiones relacionadas con la prevención.
Entre los próximos pasos, los investigadores plantean organizar salidas de campo que permitan al alumnado conocer directamente zonas expuestas a inundaciones y reforzar la formación del profesorado.
Los autores defienden que iniciar esta educación desde edades tempranas puede contribuir a crear una sociedad mediterránea mejor preparada para convivir con los riesgos naturales y actuar ante futuras emergencias.



