La familia del escritor Rafael Azuar dona su biblioteca y archivo al Instituto Juan Gil-Albert

La biblioteca contiene 2.5000 libros de los cuales 300 de ellos están dedicados por sus propios autores. Además, este legado cultural incluye cartas de prestigiosas personalidades del mundo de las letras como Jacinto Benavente, Vicente Aleixandre y Cocha Espina. Por último, permite conocer en profundidad al Azuar más personal como por ejemplo su apasionado gusto por la literatura francesa.

José Ferrándiz observando la obra de Rafael Azuar junto a sus hijos /Gil-Albert
José Ferrándiz observando la obra de Rafael Azuar junto a sus hijos /Gil-Albert
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El 30 de mayo de 2019 será recordado como un día grande para la cultura alicantina. Desde hoy la impresionante biblioteca y el archivo del prestigioso escritor ilicitano Rafael Azuar estará bajo los dominios Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Esto ha sido posible gracias a la donación realizada esta mañana por los seis hijos del poeta, novelista  y ensayista (Gemma, María Jesús, Pilar, Julia, Rafael y César): “Hemos cumplido su voluntad de donar su obra a esta institución tan querida y vinculada a él”, pronunciaba visiblemente emocionado y con algunas lágrimas Rafael Azuar Ruiz, “el hijo portavoz de la familia”.

Los ponentes del acto fueron José Ferrándiz, director cultural del Gil-Albert, Rafael Azuar Ruiz, “el hijo portavoz de la familia” y Cristina Llorens, subdirectora de Documentación del Instituto. Precisamente la última fue la encargada de desgranar este exhaustivo trabajo de casi cuatro meses junto a Pep Rubio, Macarena Palma Macaranea Palma, Carolina Martínez García y Pep Rubio. La subdirectora de Documentación ha declarado que la finalidad de esta labor era realizar un inventario de la obra de Azuar. Del mismo modo, indica que ha encontrado toda su documentación literaria mezclada y en ella se puede percibir sobres que contienen: hojas sueltas de sus escritos, libretas con versiones manuscritas de relatos, correspondencia, artículos y poesías, originales y copias mecanografiadas de novelas, ensayos y  poemarios, recortes de prensa con sus artículos publicados y guiones de  sus colaboraciones en radio.

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Sin embargo, una de las partes más destacadas es la inmensa colección de cartas que hay de personalidades tan prestigiosas del mundo de las letras como Vicente Aleixandre, Josep Pla, Jacinto Benavente, Concha Espina y Andrés Amorós; del compositor Rodríguez Albert o del pintor Pérezgil. Otro elemento curioso fueron los seis ejemplares mecanografiados, entre originales y copias (algunos de ellos con anotaciones y correcciones) de su novela Modorra,  con la que logró el premio más importante de su carrera, el Premio Café Gijón en 1967.

Además, la propia Cristina Llorens ha desvelado que este intenso trabajo ha permitido conocer al Rafael Azuar más personal y descubrir su profundo gusto por la literatura francesa y de la poesía universal, su  “verdadera pasión”. Por último, la subdirectora ha confirmado que en breve se iniciará una investigación del trabajo de la poesía de Rafael Azuar gracias a la concesión de una beca.

Rafael Azuar, un maestro de profesión que alcanzó la gloria con la novela Modorra

El director del Instituto Juan Gil-Albert,  José Ferrándiz, ha sido el maestro de ceremonias y el encargo de detallar la vida y la obra del prestigioso escritor. Rafael Azuar Carmen (1921-2002) nació en Elche y falleció en Alicante. Fue un novelista, poeta y ensayista vinculado a la generación alicantina de postguerra, cuyas obras tuvieron más notoriedad  a partir de los años cincuenta. En sus obras, analizaba mucho a los personajes y  se centraban en la vida que tenían en pueblos donde habían pocas salidas laborales sacando el mejor jugo posible y reflejando con todo lujo de detalles al lector cómo era la vida en España en décadas pasadas.

José Ferrándiz interviniendo en la donación junto a Llorens y el hjio-portavoz de Azuar / Gil-Albert
José Ferrándiz interviniendo en la donación junto a Llorens y el hjio-portavoz de Azuar / Gil-Albert

Como hemos mencionado anteriormente fue maestro de profesión y ejerció la docencia tanto en las aulas como en su casa con sus hijos a los que le inculcó un gran gusto por la cultura desde muy pequeños. Su gran pasión fue la poesía, pero la gloria la alcanzó con la novela. En 1967 fue galardonado con el prestigioso Premio Café Gijón de novela corta con Modorra. Curiosamente sólo ocho antes, su “honestidad” le privó de ganar el Premio Planeta con Los Zarzales. Estaba entre los finalistas y era el máximo favorito para llevarse este prestigioso premio, pero se fue hasta Barcelona para confensarle a José Manuel Lara que la obra ya se había publicado y la del año 1959 era una ampliación. Por lo tanto, el fundador de este grupo decidió que no era inédita y retiró la obra. En 1982 llegó a publicar una antología y posteriormente nuevos poemarios.

Finalmente, su vínculo con la ciudad de Alicante surge con la edad de 9 años cuando fija su residencia en la capital de la Costa Blanca. Por último, su relación con el Instituto Juan Gil-Albert es muy estrecha al editar varias obras tanto en esta etapa como en la anterior donde se le conocía a la institución como  Instituto de Estudios Alicantinos.

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