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domingo, 4 diciembre 2022

Un nuevo fármaco experimental consigue frenar el avance del cáncer

Los primeros resultados de Omomyc (OMO-103) apuntan a que tiene pocos efectos secundarios y es tolerable y que, en algunos pacientes, se consigue estabilizar la enfermedad.

Omomyc es una mini-proteína terapéutica desarrollada en el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) a través de su spin-off Peptomyc, gracias al trabajo de más de 20 años de la Dra. Laura Soucek, codirectora del Programa de Investigación Traslacional y Preclínica y jefa del Grupo de Modelización de Terapias Antitumorales del VHIO, que demostró en la fase preclínica en el laboratorio que esta proteína es capaz de entrar en las células y alcanzar su núcleo, donde se encuentra el oncogen MYC. Una vez en el núcleo, Omomyc inhibe la habilidad de MYC para promover el crecimiento de tumores cancerígenos.

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En abril de 2021, la Dra. Elena Garralda, directora de la Unidad de Investigación de Terapia Molecular del Cáncer (UITM) – CaixaResearch del VHIO, en colaboración con otros dos centros de investigación españoles, iniciaron un ensayo clínico de fase I en el que han participado 22 pacientes para comprobar la seguridad de Omomyc y ver si había signos tempranos de control del cáncer.

Los pacientes que participaron tenían diversos tumores sólidos, incluidos cánceres de páncreas, intestino y pulmón de células no pequeñas, y habían recibido al menos tres tratamientos previos, por lo que eran pacientes fuertemente pretratados. En 8 de 12 pacientes a los que se les realizó una tomografía computerizada después de 9 semanas de tratamiento mostraban una enfermedad estable en la que se había detenido el crecimiento del tumor.

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“Todavía es muy pronto para evaluar la actividad del fármaco, pero estamos viendo la estabilización de la enfermedad en algunos pacientes. Es destacable el caso de un paciente con cáncer de páncreas que permaneció en estudio durante más de seis meses, y en el que el tumor se redujo en un 8% y hubo una reducción del 83% en el ADN derivado del tumor que circula en el torrente sanguíneo. También hay un paciente con un tumor de la glándula salival cuya enfermedad se mantiene estable y todavía está en el estudio después de 15 meses, y un paciente con sarcoma, que había respondido muy poco a tratamientos previos, que se mantuvo estable 8 meses”, explica la Dra. Elena Garralda, directora de la Unidad de Investigación de Terapia Molecular del Cáncer (UITM) – CaixaResearch del VHIO y miembro del comité científico del congreso.

POCOS EFECTOS SECUNDARIOS Y CONTROLABLES

Los efectos secundarios adversos relacionados con el tratamiento más comunes fueron reacciones leves a la infusión intravenosa, como escalofríos, fiebre, náuseas, sarpullido y presión arterial baja. Los niveles de dosis más altos se asociaron con más reacciones a la infusión, pero se trataron fácilmente.

“Lo más emocionante es que los marcadores biológicos muestran claramente que estamos inhibiendo MYC con éxito. Además, los efectos secundarios adversos son en su mayoría leves, lo cual es importante cuando comenzamos a pensar en los próximos pasos y en combinar Omomyc con quimioterapia u otras terapias”, añade la Dra. Garralda.

Otro aspecto importante del estudio se centraba en evaluar la farmacocinética de Omomyc, para ver si la vida del fármaco en el organismo del paciente era suficiente para poder tener un impacto sobre el tumor. El análisis de cómo se absorbió y procesó Omomyc en el cuerpo indicó que permaneció durante al menos 50 horas en la sangre, y, posiblemente, todavía más en los tumores.

“Omomyc es el primer inhibidor de MYC en completar con éxito un ensayo clínico de fase I y estar listo para pasar a un ensayo de fase II. Esto es un logro muy importante ya que MYC es una de las dianas más buscadas en el tratamiento del cáncer porque juega un papel clave en el desarrollo y mantenimiento de muchos cánceres humanos comunes, y, hasta la fecha, no se ha aprobado para uso clínico ningún fármaco que inhiba MYC. Este fármaco, desarrollado en el VHIO, es la primera mini-proteína dirigida a MYC que se prueba en un ensayo de fase I y demuestra que es capaz de inhibir la función de este oncogén de una forma segura y efectiva”, concluye la Dra. Garralda.

OMOMYC, UN EJEMPLO DE INVESTIGACIÓN TRASLACIONAL Y DE PRECISIÓN

Hace décadas que la investigación oncológica ha puesto de manifiesto que el gen MYC tiene una importante función en el desarrollo de la práctica totalidad de los tumores. Sin embargo, había también una creencia generalizada de que se trataba de una diana inalcanzable.

Pero todo cambió hace más de 20 años, cuando la Dra. Laura Soucek, codirectora de Investigación Traslacional y Preclínica y jefa del Grupo de Modelización de Terapias Antitumorales del VHIO, profesora investigadora de ICREA y cofundadora y directora ejecutiva de Peptomyc –una spin-off del VHIO– se planteó que esto no tenía por qué ser así.

Fruto de su esfuerzo y trabajo nació Omomyc, una mini-proteína capaz de inhibir a MYC, que, tras múltiples estudios preclínicos cuyos resultados han dado la vuelta al mundo, y de la que ahora por primera vez se tienen datos de su seguridad y eficacia en pacientes gracias a este ensayo de fase I.

“Es un gran orgullo y satisfacción para nosotros ver como Omomyc logra dar un paso más en su desarrollo. Estos datos que ahora se presentan nos hacen seguir siendo optimistas y esperamos que toda esta investigación sirva finalmente para poder llevar a nuestro fármaco hasta la práctica clínica y así ayudar a mejorar la supervivencia de los pacientes con cáncer”, explica la Dra. Laura Soucek.

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