El Hospital Vega Baja refuerza el apoyo a familias tras 49 pérdidas gestacionales

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El centro incorpora un protocolo de duelo perinatal y neonatal con medidas de intimidad, recuerdos, acompañamiento emocional y atención psicológica

El Hospital Universitario Vega Baja de Orihuela ha implantado un protocolo de acompañamiento a mujeres y familias ante pérdidas gestacionales y neonatales, con el objetivo de ofrecer una atención más humana, coordinada y adaptada durante el proceso de duelo.

La iniciativa establece un modelo asistencial centrado en las necesidades de quienes afrontan una pérdida gestacional o el fallecimiento de un recién nacido. El protocolo incluye atención sanitaria, emocional y psicológica, además de medidas para garantizar la intimidad y el respeto en una situación de especial vulnerabilidad.

Según ha explicado la adjunta de matronas y enfermera supervisora de Partos y Obstetricia del Hospital Vega Baja, Olaya Bernabé, «la muerte de un hijo o hija antes de nacer o el diagnóstico de una enfermedad limitante de la vida intrauterina son experiencias especialmente dolorosas para la mujer y su pareja, que pueden tener un impacto prolongado tanto a nivel físico como emocional».

Atención sanitaria y emocional en el duelo perinatal

El protocolo fija circuitos y pautas específicas en función del momento en el que se produce la pérdida, ya sea temprana, intermedia, tardía o neonatal. El objetivo es que las familias reciban una atención coherente y ajustada a cada circunstancia.

Entre las medidas previstas destaca la protección de la intimidad de la mujer y del bienestar emocional de la familia. En los casos en los que el parto debe desarrollarse tras el fallecimiento del bebé, el hospital incorpora medidas organizativas para favorecer un entorno tranquilo, reservado y respetuoso.

El centro también contempla ofrecer a las familias, si así lo desean, tiempo y acompañamiento para despedirse de su hijo o hija. Además, permite conservar recuerdos como huellas, elementos identificativos o recuerdos personales, siempre respetando las preferencias de cada familia.

Entre estas opciones figura también la posibilidad de contar con imágenes realizadas por una fotógrafa especializada. El hospital dispone, además, de una cuna de abrazos, un recurso que permite ampliar el tiempo de acompañamiento en condiciones adecuadas.

Formación a profesionales y apoyo psicológico

Para facilitar la implantación del protocolo, el hospital está desarrollando sesiones formativas dirigidas a profesionales de los servicios implicados en la atención al duelo perinatal y neonatal.

La formación alcanza a áreas como paritorio, consultas y hospitalización de Ginecología y Obstetricia, hospitalización de Urología y Cirugía, Anestesia y Reanimación, área quirúrgica, Neonatología, Anatomía Patológica, Psiquiatría y Salud Mental, Atención Primaria y personal de apoyo.

El protocolo incorpora también atención psicológica especializada para las familias que lo necesiten. Las derivaciones a Salud Mental pueden realizarse tanto desde Atención Primaria como desde el ámbito hospitalario.

El psicólogo Carlos Giménez señala que «al menos cada semana atendemos a una pareja por circunstancias derivadas de una pérdida gestacional o de una depresión posparto, y la mayoría coincide en destacar la calidad humana con la que se les ha atendido en nuestro hospital en momentos tan difíciles».

La intervención psicológica busca acompañar el proceso de adaptación emocional y detectar situaciones que puedan requerir un seguimiento más específico.

Continuidad de cuidados tras el alta

El acompañamiento de las matronas de Atención Primaria resulta clave para garantizar la continuidad de cuidados tras el alta hospitalaria. El protocolo también contempla apoyo en la recuperación física y en el manejo de la lactancia, con información individualizada sobre las distintas alternativas disponibles.

Durante 2025, el Hospital Vega Baja registró 42 pérdidas gestacionales de menos de 22 semanas y siete pérdidas en gestaciones de más de 22 semanas.

Con esta iniciativa, el centro refuerza una atención sanitaria más humanizada y centrada en las familias que atraviesan un proceso de duelo perinatal o neonatal.