Don datos

Aguza el oído y sentirás la respiración del próximo

datos Diario de Alicante
Josep Manel Sánchez

Ceno y tomo una birra, o dos, para que la pantalla desanimada, donde asoma la punta envenenada de la realidad me sea menos abominable. Imágenes hipnóticas me pulverizan los sentimientos más sedados…y cambio de canal buscando la asepsia, por no vomitar en el alma de esos píxeles manchados de sangre.

La noche es siempre una soledad extraña, una estancia sin fin, si no fuera por las estrellas. Es como si nadie habitara por estas calles, y nadie sufriera, sin mujeres asesinadas, ni niños y niñas muriendo de hambre o de enfermedades contagiosas. Este silencio me tranquiliza, lejos de las monstruosas noticias y sus DATOS apocalípticos. Los datos son muy importantes, si se pueden solucionar, o si SIRVEN para solucionarlos y no se quedan enquistados en el tiempo como mera estadística: ¿importa si son 150 millones de personas o 201 millones, las que  mueren por guerras y enfermedades, si luego nos olvidamos de ellos/as? Impacta en las páginas de un periódico convencional, dando los datos exactos, bien trabajados, incluso in situ, pero mañana…a otra cosa mariposa. No estudian salidas airosas a estas BARBARIES, denuncien, critiquen a los responsables, que los hay, de estas atrocidades, lleven a esos países las democracias con todas sus igualdades y derechos, es lo que necesitan, y desempolven las ropas hediondas de esos tiranos puestos a dedo por el “mundo civilizado”. Con los meros datos, ni se hace feliz a la gente, ni se come, ni se curan las enfermedades, a los datos hay que adjuntarles posibles soluciones. PERIODISTAS DEL MUNDO hagan fuerza para restaurar la cordura, la paz y la democracia en esas, en estas, en aquellas, nuestras tierras, que todos pisamos con el mismo peso.

Cuando los medios publican que existe un 40% de paro, un 28% de trabajo clandestino, un 70% de trabajo precario, no nos sorprende a nadie, porque ya conocemos esos datos en la práctica. Solo hay que darse un paseo por los barrios obreros, escuchar los comentarios de los vecinos/as, de los dueños de los pequeños negocios, sacar papel y lápiz y escribir un artículo a la primera. En esto, los políticos “del pueblo” tienen muy poca práctica. Hay que hablar con las personas jubiladas, hombres y mujeres de mediana edad, jóvenes… tienen mucha sabiduría. Ya ven que no se pare nada nuevo bajo el sol, es lo de siempre, datos sin soluciones dignas, donde todas las promesas se quedan en el fondo de las urnas.

Como un superviviente me levanto cada día y como el pan endurecido, me transformo en piedra, árbol, rascacielos…luego bajo y me columpio con acrobacia locura, y una catarata va cegándome el ojo izquierdo, mientras observo un ejército de médicos y enfermeras que van reclamando sus batas blancas, sus vendas, sus bisturís, porque en los hospitales ha ascendido el cólera en los pasillos, no hay camas y el pan de cada día chorrea de sudor y ya no alimenta a todos. Alguien dijo que el pan no se podía expropiar porque se engendra con la masa del sol, y sol debe haber para todos/as: ya estamos hartos de sombra… porque dicen que cuesta mucho ganar el sol, a dos o tres euros la hora en los campos del BLUEES. Noto como me extirpan la catarata del ojo izquierdo con un alfanje curvo. ¡Ya veo!; y no se lo debo a  Dios ni a Alá, sino a un médico Sufí.