Las danas más devastadoras que han golpeado la Comunitat Valenciana y el litoral mediterráneo

Ejemplo de shortcode con estilo
La dana Adam ha vuelto a evidenciar la vulnerabilidad del litoral mediterráneo a las lluvias torrenciales, con la Comunitat Valenciana como una de las zonas más castigadas. Repasamos las principales inundaciones y riadas que han marcado su historia reciente.

La reciente dana Adam ha vuelto a poner a prueba al litoral mediterráneo, con lluvias torrenciales que han afectado especialmente a la Comunitat Valenciana, Cataluña, Murcia, parte de Andalucía y Baleares, y que han provocado al menos dos fallecidos en Barcelona y Valencia. Sin embargo, este nuevo episodio se ha quedado lejos de los peores temporales registrados, entre ellos la devastadora dana que desbordó el barranco de El Poyo en Valencia en 2024 y causó 233 muertes, considerada la mayor catástrofe natural del siglo en España.

En la Comunitat Valenciana, Adam ha dejado acumulados de más de 700 litros por metro cuadrado en algunas zonas. Aun así, no figura entre los temporales más destructivos sufridos por este territorio, tradicionalmente expuesto a episodios de lluvias extremas por su situación junto al Mediterráneo y la entrada de vientos húmedos.

Las peores riadas e inundaciones de la historia reciente han estado ligadas a danas u otros temporales de gota fría que han desbordado ríos y barrancos, arrasando viviendas, infraestructuras y explotaciones agrícolas, y dejando un elevado balance de víctimas mortales.

Las lluvias extremas en La Safor y la Marina Alta

Las comarcas de La Safor (Valencia) y la Marina Alta (Alicante), hoy de nuevo entre las más afectadas por la lluvia, ya sufrieron un episodio histórico de precipitaciones extremas en noviembre de 1987. Entonces, en la localidad de Oliva se recogieron 817 litros por metro cuadrado en 24 horas y 720 en Gandia, la mayor parte durante la mañana, lo que provocó el desbordamiento de los ríos Júcar y Segura.

Aquel temporal de 1987 causó daños valorados en 80.000 millones de pesetas, más de 480 millones de euros al cambio, y provocó la muerte de dos personas en la Marina Alta. Las víctimas fueron una mujer que circulaba en su vehículo por la zona de Pedreguer y un ciudadano alemán cuyo coche fue arrastrado por la tromba de agua y apareció entre El Verger y Ondara.

Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), La Safor y la Marina Alta son zonas especialmente propensas a lluvias torrenciales. Influyen su ubicación junto al Mediterráneo, la entrada de vientos húmedos de levante y gregal y la presencia de relieve montañoso cercano, que favorece las grandes acumulaciones de lluvia en poco tiempo.

Un estudio publicado en mayo de 2002 por la Universidad de Alicante ya señaló que estas dos comarcas concentran el 35 % de los episodios de lluvia más elevados de la Comunitat Valenciana. Este dato refuerza la percepción de su alta vulnerabilidad ante danas y temporales otoñales.

Principales inundaciones en la Comunitat Valenciana

Entre los numerosos episodios de lluvias torrenciales que han provocado inundaciones y graves daños en la Comunitat Valenciana durante el último siglo, destacan varios hitos por su impacto humano y material.

El 13 de octubre de 1957, el desbordamiento del río Turia a su paso por València causó más de 80 muertos y destruyó 1.700 viviendas. La riada marcó un antes y un después en la ciudad, cuyo futuro urbanístico cambió por completo. A raíz de esta catástrofe se proyectó un nuevo cauce para el río con el objetivo de evitar desastres similares en el futuro.

El 20 de octubre de 1982, unas lluvias torrenciales con alrededor de 1.000 litros por metro cuadrado en 24 horas provocaron la rotura de la presa de Tous, en la provincia de Valencia, y graves inundaciones en la cuenca del río Júcar, que se desbordó. En este episodio murieron 38 personas y hubo que evacuar a 100.000 vecinos, mientras los daños materiales fueron millonarios.

La magnitud de la tragedia llevó a la construcción de una nueva presa de Tous, inaugurada en 1996, dentro de un plan general de defensa frente a inundaciones del río Júcar. Este proyecto buscó reducir el riesgo de nuevos desbordamientos de gran impacto en la Ribera y zonas adyacentes.

El 30 de septiembre de 1997, dos trombas de agua descargaron 300 litros por metro cuadrado en solo cuatro horas en la ciudad de Alicante. El temporal causó cinco muertos y dejó la ciudad sin suministro eléctrico, además de incomunicarla por carretera, ferrocarril y aeropuerto. Las infraestructuras urbanas quedaron seriamente dañadas y se evidenció de nuevo la fragilidad de la red de drenaje ante episodios extremos.

El 20 de noviembre de 2011, cinco vecinos de Onda (Castellón), cuatro de ellos de una misma familia, murieron al ser arrastrados por el agua los coches en los que viajaban debido a las fuertes lluvias. Este suceso volvió a poner el foco en el peligro de circular por zonas inundables durante episodios de precipitación intensa.

Los días 5 y 6 de noviembre de 2020, nuevas lluvias torrenciales dejaron registros extraordinarios en la Ribera Sur y en el área de València. Se alcanzaron hasta 499 litros por metro cuadrado en Sueca, 438 en Alzira, 428 en Benifaió y 413 en Almussafes. El episodio causó inundaciones en bajos, cortes en una veintena de carreteras y en varias líneas ferroviarias, además de cuantiosos daños materiales en viviendas, comercios y explotaciones agrícolas.

La peor dana: el desbordamiento del barranco de El Poyo en 2024

El 29 de octubre de 2024, una dana desbordó el barranco de El Poyo, en Valencia, y provocó una de las mayores tragedias climáticas registradas en España. Las aguas inundaron los municipios de Torrent, Picanya, Paiporta, Benetússer, Sedaví, Massanassa y Catarroja, entre otros, y se cobraron la vida de 233 personas.

Este episodio ha sido considerado la mayor catástrofe natural del siglo en España por el número de víctimas y la extensión de los daños. Las lluvias obligaron a suspender múltiples servicios de tren y autobús, así como a desviar vuelos, dejando prácticamente incomunicada la Comunitat Valenciana durante horas.

La dana de 2024 también se dejó sentir en otras comunidades. En Castilla-La Mancha murieron siete personas, seis de ellas en el municipio de Letur, en Albacete, y una en Mira, en la provincia de Cuenca. Además, una persona más falleció en Andalucía. Estos datos reflejan el amplio alcance territorial del temporal.

La sucesión de episodios, desde la riada de 1957 hasta Adam, muestra que el litoral mediterráneo, y en especial la Comunitat Valenciana, ha convivido de forma recurrente con las danas y las lluvias torrenciales. Cada nuevo temporal reabre el debate sobre la planificación urbana, la ocupación de zonas inundables y la necesidad de reforzar las infraestructuras de drenaje y protección frente a inundaciones.