Un hombre acusado en Alicante de acosar a su ex pareja y madre de su hijo ha alegado que se ha cambiado de sexo y que ahora es mujer, y que, por lo tanto, con la ley en la mano, no puede ser acusado de violencia de género.
En concreto, el hombre ha realizado esta alegación en una causa abierta contra él por quebrantar una orden de alejamiento de su ex pareja, pero tiene más juicios pendientes por violencia de género contra la misma mujer.
Al cambiar de sexo, el hombre trata de sortear la acusación de violencia de género, ya que ésta castiga la violencia física y o psicológica que ejerce el hombre hacia la mujer siempre que entre ambos exista o haya existido una relación sentimental.
Pero la Ley Trans establece que el delito será juzgado en base al sexo legal que tenía la persona cuando se produjeron los hechos.
En principio, los delitos se produjeron cuando el acusado era hombre y hay dudas respecto a que pudieran cuestionarse para atender su alegación si las infracciones se prolongaron en el tiempo cuando ya se había convertido legalmente en una mujer.
Esta era una de las principales pegas que ponían a la Ley Trans varias asociaciones feministas, que ya adelantaron que podrían producirse casos como este, en el que un acusado se beneficie de la nueva norma para evitar penas mayores.
Solamente en la primera semana de la ley Trans, el alto volumen de solicitudes de hombres que pidieron el cambio de sexo hizo sospechar en los registros civiles un intento de sacar provecho del nuevo género.
Este caso sin precedentes ha dejado «fuera de juego» al fiscal delegado de Violencia de Género de Alicante, que ha tenido que pedir a su igual del Tribunal Supremo información sobre cómo proceder con las causas que afectan a este individuo.






