El futuro Plan General Estructural de Alicante dibuja una oferta residencial de gran alcance para las próximas dos décadas. El documento en el que trabaja el Ayuntamiento contempla 22.300 viviendas en zonas de nuevo desarrollo, a las que se añaden 14.300 previstas en operaciones de regeneración urbana y reconversión de suelo industrial, 5.000 más en la ciudad consolidada y otras 1.300 dotacionales destinadas a alquiler asequible. En conjunto, la planificación supera las 40.000 viviendas.
El equipo de gobierno ha abierto además un proceso de participación para dar a conocer el borrador del plan, considerado el documento urbanístico más relevante para la ciudad en las últimas décadas. En ese marco, el concejal de Urbanismo, Antonio Peral, ha defendido que «la vivienda es una de las principales preocupaciones de la ciudadanía y la planificación del desarrollo urbano para los próximos 25 años debe garantizar una oferta suficiente y con tipologías diversas para atender a la demanda existente y futura».
Peral ha subrayado también que, entre las viviendas de nuevos sectores, las previstas en áreas de transformación urbana y las dotacionales para alquiler asequible, el plan ofrece respuesta a las necesidades residenciales de Alicante para los próximos 20 o 25 años, con una oferta global en la que, según expone el Ayuntamiento, alrededor del 40 % será de protección oficial.
Las previsiones demográficas que acompañan el borrador sitúan la población de Alicante en torno a los 440.000 habitantes en 2045 y cerca de los 466.000 en 2050, lo que refuerza la necesidad de planificar nuevo suelo residencial y fórmulas de crecimiento que permitan absorber la demanda futura.
Un arco de crecimiento para reforzar la ciudad compacta
La estrategia urbanística planteada apuesta por un crecimiento en forma de arco alrededor del núcleo urbano consolidado. El objetivo, según explica el Ayuntamiento, es mantener un modelo de ciudad densa y compacta, con barrios de nueva generación, densidades medias-altas y una combinación equilibrada de usos residenciales, terciarios y dotacionales.
Ese planteamiento incluye edificios en altura para optimizar el consumo de suelo y liberar espacio para zonas verdes, espacios públicos y equipamientos. También incorpora criterios de movilidad sostenible, priorizando los desplazamientos peatonales y ciclistas y su conexión con el transporte público, así como medidas de adaptación climática, drenaje sostenible y refuerzo de la infraestructura verde.
Entre los ámbitos de nuevo desarrollo, el de mayor capacidad es Fondo Piqueres, al noroeste de la ciudad, con unas 7.500 viviendas sobre una superficie aproximada de 147 hectáreas. Este sector reservará además suelo para el tercer hospital de Alicante y una gran zona deportiva de escala metropolitana.
Le sigue Vistahermosa-Juncaret, con alrededor de 3.200 viviendas en unas 64 hectáreas, dentro de una reformulación del actual PAU-3 para adaptarlo a un modelo más compacto y sostenible. En este ámbito se prevé también ampliar el entorno del Cerro de las Balsas y crear un corredor verde vinculado al cauce del Juncaret hasta el mar.
Otro de los grandes sectores será Guijarro-Villafranqueza, con unas 2.700 viviendas en 55 hectáreas, además de reserva de suelo para un centro de ciclos formativos de ámbito provincial. A ello se suma Pino y Ruaya, con unas 2.500 viviendas en 45 hectáreas, en un ámbito afectado por una sentencia judicial firme para su reconversión y llamado a mejorar la conexión viaria entre la ronda de San Vicente-San Juan y la avenida de Denia.
Los sectores residenciales que ganan peso en el nuevo planeamiento
El borrador incluye también Ciprés, con unas 2.100 viviendas en 42 hectáreas, concebido para completar el borde del Parque de la Huerta de Alicante; y Vista Alegre y Alameda, dos sectores que se ordenarán de forma conjunta y que albergarán unas 1.750 y 1.500 viviendas, respectivamente. Su ubicación, junto a la avenida de Denia y en continuidad con Vistahermosa, los sitúa como espacios estratégicos para usos terciarios vinculados al futuro clúster de salud y bienestar y al entorno universitario.
Por su parte, Lomas de Garbinet prevé alrededor de 930 viviendas en 23 hectáreas, con la obtención y acondicionamiento del parque de red primaria de Las Lomas. Según recoge el planteamiento municipal, este desarrollo se considera especialmente relevante para los barrios del norte por su sensibilidad urbana.
El Ayuntamiento sostiene además que los nuevos desarrollos no deben funcionar como espacios aislados, sino contribuir también a la regeneración de la ciudad consolidada, en especial en entornos identificados como vulnerables o sensibles. Para ello, el PGE prevé instrumentos específicos que permitan conectar la expansión urbana con la mejora de los barrios ya existentes.
Con este planteamiento, Alicante busca ordenar su crecimiento residencial con una combinación de nueva vivienda, transformación urbana, alquiler asequible y mejora de infraestructuras, en un contexto marcado por la presión de la demanda y por el debate sobre el acceso a la vivienda en la ciudad.






