La Policía Nacional ha intervenido 644 armas de fuego en un trastero de Figueres (Girona), habilitado como taller clandestino, y ha detenido a siete personas por su presunta relación con uno de los mayores arsenales ilegales detectados en España, tras seguir durante meses envíos continuados de armamento y munición desde la Comunitat Valenciana y otras zonas hacia organizaciones criminales de todo el país.
La operación se ha saldado con seis hombres y una mujer arrestados como presuntos autores de delitos de pertenencia a organización criminal, depósito y tráfico de armas y munición, y receptación. El principal investigado, que contaba con experiencia militar, ha ingresado ya en prisión provisional, según ha informado la Policía Nacional.
Registros en Girona, Badajoz y Valencia
Los agentes han realizado registros en dos inmuebles de la provincia de Girona, tres en Badajoz y uno en Valencia. En estas entradas han decomisado cerca de 400 armas detonadoras, acústicas o de fogueo, además de miles de cartuchos, silenciadores y cargadores.
En los inmuebles también se han hallado herramientas y maquinaria específica para la transformación de armas. Según los investigadores, ese material servía para adaptar armamento y suministrarlo después a otras organizaciones criminales implicadas en actividades de narcotráfico y secuestros.
El principal arsenal se ha localizado en un trastero de Figueres que funcionaba como taller clandestino. En ese espacio se han encontrado armas de fuego, de fogueo y traumáticas en diferentes fases de modificación, así como elementos esenciales de armas y cargadores con capacidad superior a la permitida por la normativa.
La investigación previa había permitido detectar una actividad continuada de envíos de armas desde distintos puntos de la Comunitat Valenciana hacia otros lugares de España. En varios casos, los responsables habrían utilizado identidades ficticias o suplantadas para tratar de esquivar los controles.
Según la Policía Nacional, el grupo ahora desarticulado actuaba integrado en una estructura criminal más amplia. Esa red se dedicaba a distribuir armas y munición a otras organizaciones vinculadas a grandes alijos de droga y a secuestros relacionados con ajustes de cuentas.
El principal investigado disponía del taller oculto en Figueres y estaba considerado un especialista en armas y en trabajo con torno, experiencia que habría adquirido durante su etapa militar. Los agentes le atribuyen la transformación de armas de fogueo y traumáticas para que pudieran disparar munición real, lo que elevaba de forma notable su peligrosidad.
En la presentación de los resultados de la operación, el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, ha destacado el impacto del golpe policial al crimen organizado. ‘Hoy no celebramos simplemente la intervención de uno de los mayores arsenales clandestinos localizados en España, sino haber cortado una vía de suministro de armas en el crimen organizado’, ha subrayado.
La operación continúa abierta y la Policía Nacional sigue investigando tanto en España como a nivel internacional para determinar el origen y la trazabilidad de las armas intervenidas. Los investigadores no descartan que se produzcan nuevas detenciones conforme avancen las pesquisas.
Prieto ha insistido además en la importancia de la colaboración entre cuerpos policiales. Según ha remarcado, es necesaria ‘una arquitectura policial que funcione, con cooperación entre los diferentes cuerpos y con coordinación a nivel nacional e internacional’ para hacer frente a las redes de crimen organizado.
En lo que va de año, la Policía Nacional ha desarticulado un total de 38 grupos de crimen organizado en Cataluña. Este nuevo golpe se enmarca en esa estrategia de presión sobre las organizaciones dedicadas al tráfico de armas, que buscan abastecer a bandas implicadas en el narcotráfico y en delitos especialmente violentos.



