Nala, la perra bombera de Alicante que busca vida entre los escombros del terremoto de Venezuela

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La unidad canina trabaja en La Guaira junto a su guía Rafa Arnau y un equipo de rescate de GEA tras casi 40 horas de viaje

Nala, una perra de la Unidad Canina de los bomberos del Ayuntamiento de Alicante, se ha desplazado hasta Venezuela para participar en la búsqueda de supervivientes en la zona cero del doble terremoto. La unidad trabaja junto a su guía, el bombero Rafa Arnau, y un equipo de búsqueda, rescate y ayuda humanitaria de la asociación de voluntarios GEA.

La perra, un cruce de pitbull de 6 años, está entrenada para rastrear personas en grandes áreas y estructuras colapsadas. Actualmente opera en la zona de La Guaira y alrededores, donde los equipos caninos avanzan entre escombros para detectar posibles señales de vida en puntos a los que los rescatadores no pueden acceder solos.

Una unidad canina entrenada durante cinco años

Nala ha viajado casi 40 horas hasta Venezuela con un equipo de siete voluntarios de GEA. El grupo está formado por dos bomberos del Ayuntamiento de Alicante, Rafa Arnau y Javi Rodes; un bombero de Almería, José Romero; una enfermera de Granada, Míriam; un técnico en hidráulica de Aguas de Alicante, David; y dos especialistas en Protección Civil y Emergencias, Elena y Angelina Molina, presidenta de la organización.

Aunque este es el primer terremoto en el que participa como unidad canina, Nala cuenta con experiencia en la localización de desaparecidos, según ha relatado a EFE su guía. Arnau ha explicado que «las unidades caninas de los bomberos aprenden a trabajar mediante el juego y el refuerzo positivo» y ha señalado que la preparó para buscar personas a partir de su pelota favorita.

El bombero ha detallado que el equipo también lleva vibráfonos, unos dispositivos que captan sonidos y aumentan la posibilidad de escuchar voces entre los escombros. Sin embargo, ha resumido la importancia del trabajo canino con una frase: «aunque si la perra no ladra, no hay vida».

Tras el largo desplazamiento, Arnau notó a Nala muy cansada en la primera jornada. Por ello, tuvo que activarla de nuevo para el trabajo de rastreo. «Escondí a una persona del equipo para que la buscara y comprendiera lo que había venido a hacer. Después ya estaba mucho más animada y activa», ha explicado.

Ayuda humanitaria en las zonas más afectadas

El equipo llegó a Venezuela el pasado domingo tras varios problemas burocráticos. En los primeros días centró su trabajo en la búsqueda de supervivientes, aunque ahora las posibilidades son mínimas. Por ello, los voluntarios han empezado a evaluar daños y necesidades y participan también en labores de ayuda humanitaria.

La presidenta de GEA, Angelina Molina, ha indicado que la asociación acumula más de 30 años de trayectoria en emergencias y catástrofes en países como Turquía, Italia, Indonesia, Guatemala o Nepal. También colaboró en la DANA de Valencia.

Según Molina, el equipo trabaja en Venezuela coordinado con equipos locales, organismos internacionales y la Unidad Militar de Emergencias. «Como segunda fase, también atendemos a personas afectadas y repartimos agua porque las canalizaciones están dañadas», ha recalcado.

La organización también gestiona la provisión de «casas contenedor» para personas refugiadas, una fórmula que ya utilizó tras el terremoto de Turquía. Además, estudia la construcción de colegios en algunos de los puntos más devastados.

Por su parte, Míriam, enfermera de Granada, ha explicado que la ONG ha recogido medicación y material sanitario. Ese material se distribuye en función de las peticiones de los médicos que trabajan en las zonas más afectadas por el seísmo.