Alicante avanza en la definición de un modelo de ciudad policéntrica con el que pretende reforzar la vida de barrio y acercar a los vecinos los principales servicios, equipamientos y espacios de actividad. El Plan General en el que trabaja el Ayuntamiento contempla la creación de ‘corazones urbanos’ en cada barrio, entendidos como núcleos que concentrarán comercio, servicios, empleo y espacio público, con el objetivo de reducir desplazamientos y equilibrar oportunidades entre las distintas zonas del municipio.
El planteamiento forma parte de las estrategias de regeneración urbana incluidas en el futuro Plan General, que también prevé organizar la ciudad en unidades funcionales o barrios urbanísticos conectados entre sí mediante ejes verdes y corredores de barrio. El concejal de Urbanismo, Antonio Peral, defiende que el documento apuesta por “un modelo de ciudad policéntrica y de proximidad, donde todos los alicantinos tengan cerca de sus residencias puntos de interés y de actividad que concentren comercio, servicios, empleo y espacios públicos”.
Planes de barrio para trasladar el modelo a cada zona
El Ayuntamiento ha abierto el proceso de participación para presentar el borrador del Plan General, un documento que marcará las bases del desarrollo urbano, social y económico de Alicante durante los próximos 20 o 25 años. En ese marco, una de las líneas estratégicas pasa por convertir cada barrio en una unidad urbana más completa, con mayor capacidad para integrar residencia, actividad económica, equipamientos y zonas de convivencia.
Según explica el equipo de Gobierno, cada una de esas unidades funcionales deberá contar con una combinación suficiente de usos, servicios, espacios públicos y equipamientos. La intención es que puedan operar de forma autónoma en lo cotidiano, aunque plenamente integradas en el conjunto de la ciudad. Esa escala de barrio será, además, la base para aplicar políticas urbanas, sociales y de movilidad sostenible.
Dentro de cada una de estas áreas se situarán los llamados ‘corazones urbanos de barrio’, que se ubicarán en enclaves ya existentes o en zonas con vocación urbana. En esos puntos se concentrarán actividades comerciales, servicios, oportunidades de empleo y espacios públicos, de manera que la oferta esencial quede más próxima a las viviendas y se refuerce la economía local.
El edil de Urbanismo sostiene que este enfoque también busca corregir desequilibrios en la distribución de equipamientos y oportunidades urbanas entre las distintas áreas del municipio. A su juicio, el modelo contribuirá a reducir la dependencia del vehículo privado y a fortalecer una vida cotidiana más próxima.

Conexión entre barrios y movilidad más sostenible
El esquema previsto para estas unidades funcionales incorpora también una red de ejes verdes, concebidos como corredores ecológicos que introducen naturaleza en la trama urbana y favorecen la movilidad peatonal y ciclista. Junto a ellos aparecerán los ejes de barrio, destinados a concentrar servicios y comercio de proximidad, con la idea de mejorar la cohesión urbana y reforzar la actividad local.
A ello se sumará la conexión con nodos intermodales de transporte público, lo que permitirá integrar cada barrio en el sistema urbano y territorial de la ciudad. El objetivo es que esa red facilite la accesibilidad entre zonas y contribuya a un modelo más sostenible y menos dependiente de los desplazamientos motorizados.
Para hacer efectivo este planteamiento, cada unidad funcional se desarrollará mediante un Plan de Barrio, concebido como una herramienta participativa y operativa. Aunque no tendrá rango de instrumento urbanístico, sí podrá plantear modificaciones de la ordenación vigente y servirá para activar, coordinar y priorizar actuaciones públicas y privadas en cada entorno.
Estos planes deberán incorporar de forma estructurada a la ciudadanía, asociaciones vecinales, agentes sociales y económicos y servicios municipales. Su finalidad, según se expone en el documento, será trasladar los objetivos estratégicos del Plan General a la escala cotidiana de cada barrio y generar mejoras tangibles en calidad de vida, cohesión social y sostenibilidad urbana.
Prioridad para los espacios urbanos sensibles
El futuro desarrollo del modelo también tendrá en cuenta la identificación de espacios urbanos sensibles, entendidos como ámbitos que presentan desequilibrios relevantes en calidad urbana, situación socioeconómica, acceso a servicios y equipamientos, estado de la edificación o calidad ambiental. Esa delimitación permitirá orientar la intervención pública y fijar prioridades de actuación en las políticas de regeneración.
La previsión es que esas actuaciones se impulsen principalmente a través de los propios planes de barrio, con el fin de intervenir de forma más equitativa sobre el territorio y optimizar recursos. Junto a ello, la estrategia de regeneración urbana del Plan General incluye operaciones de transformación estructural que prevén impulsar 14.300 viviendas mediante reconversión de suelos industriales obsoletos, ordenación de vacíos urbanos y aprovechamiento de espacios liberados.
El documento también aborda medidas para regular e integrar las diferentes realidades urbanísticas de las partidas rurales, así como estrategias centradas en la densificación de núcleos urbanos consolidados, la mejora de la accesibilidad y los servicios, la rehabilitación del patrimonio y la puesta en valor de la identidad de los núcleos históricos.
En la mesa sobre regeneración urbana celebrada este jueves participaron responsables técnicos y expertos vinculados al urbanismo, la rehabilitación y la planificación territorial. Según trasladaron durante el encuentro, las estrategias diseñadas resultan adecuadas para avanzar en la transformación de los barrios y mejorar las condiciones de vida, con especial atención al urbanismo participativo, la escala de barrio y la búsqueda de financiación estatal y europea para acometer las obras necesarias.


