Personal de la Unidad Específica de Orientación de la Conselleria de Educación se ha puesto este lunes a disposición de las familias y del profesorado del colegio de Torrevieja donde estudiaba la niña de 3 años asesinada el pasado viernes por su padre en un caso de violencia vicaria. La presencia de estos especialistas busca acompañar a la comunidad educativa en los primeros días tras el crimen, cuando el impacto emocional es mayor y se hacen necesarias pautas claras para gestionar el duelo y el miedo entre el alumnado.
Desde primera hora de la mañana, el inspector de zona ha acudido al colegio de infantil y primaria Nuestra Señora del Rosario para activar el protocolo de violencia previsto en estos casos. Este procedimiento marca los pasos que debe seguir el centro ante un hecho grave vinculado a la violencia machista, desde la coordinación con la administración educativa hasta la organización interna para atender al alumnado más afectado.
Apoyo psicológico a la comunidad educativa
Orientadores de la Unidad Específica de Orientación analizan la situación concreta del colegio y se han puesto a disposición tanto de las familias como de los profesionales del centro educativo para ofrecer el apoyo psicológico necesario. Su labor incluye ayudar al profesorado a responder a las dudas y temores de los niños, recomendar cómo abordar en el aula lo ocurrido y detectar posibles señales de ansiedad o cambios de comportamiento que requieran una atención más individualizada.
La intervención también se orienta a acompañar a las familias, que deben afrontar la tarea de explicar a sus hijos un suceso tan violento y cercano. En este contexto, los orientadores pueden proponer pautas sobre cómo adaptar el lenguaje a la edad de los menores, evitar la sobreexposición a detalles escabrosos y reforzar la sensación de seguridad, que suele verse dañada tras un asesinato cometido en el entorno familiar.
La pequeña fue ahorcada por su padre, quien, según denunció la madre a la Guardia Civil, había amenazado con acabar con la vida de la niña si ella no ponía fin a una nueva relación sentimental que había iniciado con otra persona. Este crimen se enmarca en la violencia vicaria, una forma extrema de violencia machista en la que el agresor utiliza a los hijos para causar el mayor daño posible a la madre, atacando lo que considera su punto más vulnerable.
La activación del protocolo de violencia y el despliegue de orientadores especializados pretenden mitigar, en la medida de lo posible, las consecuencias inmediatas de este asesinato en el entorno escolar. El objetivo es que el colegio disponga de herramientas para reconstruir la normalidad educativa de forma progresiva, sin ocultar lo ocurrido pero evitando que el miedo y la incertidumbre se instalen en el día a día del alumnado.


