La contratación del seguro de la cereza ha caído un 63,46% en la provincia de Alicante entre 2021 y 2026, según los datos analizados por ASAJA Alicante. La organización agraria sostiene que las actuales condiciones de las pólizas no responden a las características del cultivo y dejan sin protección a numerosas explotaciones.
ASAJA Alicante ha trasladado esta semana a la Conselleria de Agricultura la necesidad de reformar la línea del seguro de la cereza. La entidad reclama que la Generalitat defienda sus propuestas ante el Ministerio de Agricultura, la Entidad Estatal de Seguros Agrarios, ENESA, y Agroseguro.
La organización asegura que presentó hace más de un año varias modificaciones para incorporarlas al Plan de Seguros Agrarios de 2026. Sin embargo, afirma que estas propuestas no han sido atendidas.
«Cuando los agricultores dejan de asegurar no es porque haya menos riesgo, sino porque el seguro ha dejado de responder a la realidad del campo», sostiene ASAJA Alicante.
La entidad recuerda que el seguro agrario nació como una herramienta para garantizar la continuidad de las explotaciones ante las adversidades meteorológicas. A su juicio, el actual sistema ha perdido parte de sus principios de universalidad y solidaridad.
Una cobertura que no se adapta a las variedades
El responsable del departamento de Seguros Agrarios de ASAJA Alicante, Antonio Gascón, explica que muchas explotaciones cultivan variedades de cereza con diferentes periodos de floración y recolección. Estas pueden abarcar desde variedades extratempranas hasta otras muy tardías.
Por este motivo, la organización considera inadecuado calcular los daños por heladas y lluvias sobre el conjunto de toda la explotación. ASAJA propone que las pérdidas se valoren por grupos varietales, teniendo en cuenta sus respectivas fechas de floración y recogida.
«La cobertura de daños por helada y lluvias en el conjunto de la explotación es absolutamente inviable para el productor de cereza», afirma Gascón.
ASAJA Alicante también denuncia que algunas pólizas individualizan las coberturas según la siniestralidad registrada durante los últimos años. Según explica, este sistema impide que determinadas explotaciones tradicionales contraten protección frente a las heladas o la falta de cosecha provocada por condiciones meteorológicas adversas.
La organización advierte de que esta situación deja a los agricultores sin una red económica ante posibles pérdidas de producción. Una campaña afectada por una helada, lluvias intensas o sequía puede comprometer la continuidad de una explotación que carezca de seguro.
Seis campañas marcadas por las adversidades
El sector alicantino de la cereza encadena seis campañas afectadas por la sequía, los episodios meteorológicos adversos y el incremento de los costes de producción. Este contexto ha agravado, según ASAJA, las dificultades de las explotaciones situadas principalmente en las comarcas montañosas del interior provincial.
La Comunitat Valenciana destina cerca de 35 millones de euros anuales a subvencionar la contratación de seguros agrarios. ASAJA Alicante considera que la Generalitat no debe limitarse a financiar las pólizas, sino que también debe reclamar cambios para garantizar su eficacia.
«No puede limitarse a financiar el sistema; debe exigir que funcione», señala la organización.
ASAJA alerta de que unas pólizas inasumibles o poco adaptadas pueden acelerar el abandono de parcelas. La entidad vincula el cierre de explotaciones con consecuencias económicas, paisajísticas, ambientales y sociales, además de un mayor riesgo de despoblación en los municipios productores.
«Sin un seguro eficaz, el futuro de la cereza y de los pueblos que viven de este cultivo está seriamente comprometido», concluye ASAJA Alicante.







