Alicante tiene mucho más que playas y localidades costeras. A medida que la carretera se adentra en el Alto Vinalopó aparece un paisaje de montañas, pinares y pueblos. En estos pueblos, los castillos recuerdan el carácter fronterizo que tuvo este territorio durante siglos. Biar es uno de los mejores ejemplos. Además, es una escapada perfecta para quienes quieran descubrir el interior de la provincia en una sola jornada.
La imagen de la localidad está inevitablemente unida a su castillo, levantado sobre un cerro desde el que domina las casas que se extienden a sus pies. Sin embargo, una visita a Biar no debería limitarse a subir hasta la fortaleza. Su casco histórico, sus edificios religiosos y el paisaje que rodea el municipio permiten preparar un recorrido completo. No es necesario llenar el día de desplazamientos.
El castillo, la gran imagen de Biar
La mejor forma de comenzar la visita es dirigirse hacia el punto que domina prácticamente cualquier panorámica de la localidad. El castillo de Biar se levanta sobre un cerro a unos 750 metros de altitud. Además, conserva una de las imágenes más características de las fortalezas del interior alicantino.
De origen musulmán y levantado en el siglo XII, el castillo desempeñó un importante papel estratégico debido a la situación de Biar en un territorio fronterizo. La fortaleza está formada por un doble recinto amurallado. En su parte más elevada sobresale la torre del homenaje, de planta cuadrada y tres alturas, uno de los elementos más reconocibles del conjunto.
La subida merece la pena también por las vistas. Desde la parte alta se obtiene una amplia panorámica sobre Biar y las montañas que rodean el municipio. Esto permite comprender mejor la posición defensiva elegida para construir la fortaleza. Antes de acudir conviene consultar los horarios de visita y las condiciones de acceso al interior.
Un paseo por el casco histórico
Después del castillo, lo mejor es reservar tiempo para recorrer Biar a pie. El núcleo histórico se extiende bajo la fortaleza y conserva un entramado de calles estrechas, cuestas y viviendas tradicionales. Este entramado invita a caminar sin demasiadas prisas. El desnivel forma parte de la visita y ofrece diferentes perspectivas del castillo a medida que se desciende hacia el centro.
En este recorrido aparecen algunos de los principales edificios históricos del municipio. Uno de ellos es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, situada en la plaza de la Constitución. El templo constituye uno de los grandes referentes monumentales de Biar y ayuda a completar una visita que permite recorrer diferentes etapas de la historia de la localidad.
Más allá de detenerse únicamente ante los monumentos, merece la pena dedicar parte de la mañana a pasear por las calles del centro y observar las fachadas, pequeñas plazas y rincones que aparecen alrededor de las principales vías. Biar es uno de esos destinos donde buena parte del atractivo está precisamente en recorrer el pueblo a pie.
El acueducto Ojival, otro de los rincones que merece una parada
Fuera de la imagen más conocida del castillo, Biar conserva otros elementos patrimoniales interesantes. Entre ellos destaca el acueducto Ojival, una construcción hidráulica que forma parte del patrimonio histórico de la localidad. Este acueducto recuerda la importancia que tuvo durante siglos la gestión del agua.
Incluirlo en el recorrido permite ampliar la visita más allá del eje formado por el castillo y el casco histórico. Además, ofrece una buena excusa para caminar hacia otras zonas del municipio. Así, es posible descubrir un Biar menos conocido por quienes llegan únicamente atraídos por su fortaleza.
El Santuario de la Mare de Déu de Gràcia y el entorno natural
La segunda parte de la jornada puede reservarse para acercarse al Santuario de la Mare de Déu de Gràcia, situado en un entorno natural a las afueras del núcleo urbano. El lugar está estrechamente vinculado a la tradición y a la identidad de Biar. Además, permite cambiar las calles del casco histórico por un paisaje dominado por la vegetación y la montaña.
Esta zona muestra además una de las grandes ventajas de visitar Biar: patrimonio y naturaleza están separados por muy poca distancia. Después de dedicar la mañana al castillo y al centro histórico, es posible pasar la tarde en un ambiente completamente diferente sin realizar largos desplazamientos.
Los alrededores del municipio ofrecen distintas posibilidades para caminar y disfrutar del paisaje del interior alicantino. No es necesario plantear una gran ruta de senderismo para completar la visita. Sin embargo, quienes quieran realizar un recorrido más largo deberán consultar previamente la distancia, el desnivel y las condiciones del itinerario elegido.
Una parada para descubrir la gastronomía del interior
El mediodía es también una oportunidad para descubrir la cocina de esta parte de Alicante. La gastronomía del interior tiene un carácter diferente a la que habitualmente se relaciona con los municipios costeros. Por tanto, permite encontrar platos más contundentes, especialmente apetecibles cuando comienzan a bajar las temperaturas.
Reservar tiempo suficiente para comer convierte la visita en una escapada mucho más tranquila. Durante fines de semana, festivos o jornadas de gran afluencia es recomendable consultar previamente la disponibilidad de los establecimientos. Esto es especialmente importante si se viaja en grupo.
Biar, Villena y Sax, una tierra de castillos
Quienes quieran utilizar Biar como punto de partida para conocer mejor el Alto Vinalopó tienen muy cerca otras dos fortalezas especialmente destacadas. El Castillo de la Atalaya de Villena y el castillo de Sax permiten comprobar la importancia estratégica que tuvo históricamente esta zona. Además, ofrecen la posibilidad de diseñar una ruta de castillos por el interior de Alicante.
Sin embargo, si la intención es conocer realmente Biar, no es necesario intentar visitar los tres municipios en una sola jornada. El castillo, el casco histórico, el santuario y los alrededores ofrecen contenido suficiente para pasar el día sin prisas. Por ello, es posible dejar Villena o Sax para futuras excursiones.
Una escapada perfecta cuando bajan las temperaturas
Biar puede visitarse durante todo el año, pero el otoño resulta especialmente apropiado para recorrer la localidad. Las temperaturas más suaves facilitan la subida al castillo y los paseos por las calles con pendiente. Al mismo tiempo, el entorno natural comienza a adquirir una imagen diferente a la de los meses centrales del verano.
A menos de una hora en coche de Alicante, la localidad demuestra que no hace falta recorrer grandes distancias para encontrar una escapada en la que combinar historia, patrimonio y naturaleza. El castillo puede ser la imagen que atrae al visitante por primera vez. Sin embargo, son el casco histórico y el paisaje del interior los que terminan completando la jornada.


