La Generalitat ha empezado a coordinar con los municipios afectados un plan de recuperación urgente del entorno de la Sierra de Espadán, tras el incendio que se inició el 25 de julio en La Vall d’Uixó y que ha calcinado 9.568 hectáreas, en su mayoría de terreno forestal.
Según ha señalado el Consell en un comunicado, la administración autonómica trabaja ya con los pueblos cuyo término municipal ha resultado afectado para definir las actuaciones prioritarias. El objetivo es restaurar los espacios naturales dañados y reponer los servicios básicos alterados por el fuego.
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha visitado municipios como Artana, La Vilavella y Alfondeguilla. Durante estas visitas ha conocido sobre el terreno el alcance de los daños y ha comenzado a coordinar con los ayuntamientos las primeras medidas de intervención.
Reparar infraestructuras y servicios básicos
El plan en el que trabajan la Generalitat y los municipios incluirá la reparación de infraestructuras clave de prevención de incendios, como pistas forestales, depósitos de agua y puntos de acceso para los medios de extinción. Estas infraestructuras permiten una respuesta rápida ante nuevos fuegos y son esenciales para la gestión diaria del monte.
Además, se han previsto actuaciones para recuperar espacios naturales degradados, áreas recreativas dañadas y servicios municipales que han quedado afectados. Entre estas actuaciones se incluyen la limpieza de zonas quemadas de uso público, la reposición de equipamientos básicos y la mejora de accesos a núcleos rurales y explotaciones agrícolas.
Una parte importante del trabajo se va a centrar en el entorno del Parc Natural de la Serra d’Espadà, que también ha sufrido el impacto de las llamas. La intención de la Generalitat es acelerar, en la medida de lo posible, la regeneración del paisaje y reducir el riesgo de erosión y arrastres de tierras en los próximos episodios de lluvias.
El incendio ha afectado de forma especial a municipios como Artana y La Vall d’Uixó, donde se ha quemado una amplia superficie forestal. Esta pérdida de masa arbolada tiene efectos directos sobre la biodiversidad, los aprovechamientos forestales y las actividades ligadas al turismo de naturaleza.
El Consell ha explicado que, en esta primera fase, se trabaja con los ayuntamientos en la identificación de las necesidades más urgentes. Entre ellas se encuentra la recuperación del abastecimiento de agua potable allí donde se ha visto comprometido, la reparación de infraestructuras agrícolas dañadas y la puesta a punto de zonas de uso público para que puedan reabrir con seguridad.
Desde la Generalitat se subraya que la prioridad inmediata es actuar con rapidez para devolver la normalidad a los municipios afectados y reforzar su capacidad de recuperación tras el incendio. El diseño del plan busca que las actuaciones de emergencia se encadenen con medidas de medio y largo plazo que permitan consolidar la regeneración ambiental y socioeconómica de la zona.




