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S.Vega: “Nadie ha demostrado que las mascotas propaguen COVID-19 ni la cepa británica”

El catedrático de Salud Animal explica que no hay estudios científicos que lo demuestren, por lo que hay que evitar generar alarma.

Estos últimos días, numerosos medios de comunicación se han hecho eco de noticias que llegan de otro país como Inglaterra o EEUU donde supuestamente han detectado algún caso aislado de perros o gatos infectados por la variante británica del COVID-19. Y digo supuestamente, porque hasta ahora la OMS (Organización Mundial de la Salud) no se ha pronunciado, y tampoco lo ha hecho la  OIE (Organización Mundial de Salud Animal)..

Las Organización Mundial de Salud Animal no ha afirmado que las mascotas puedan ser propagadores del virus

Por tanto, es demasiado peligroso asegurar que la nueva variante británica afecta gravemente la salud de perros y gatos, pues no hay estudios científicos publicados que sostengan tal afirmación. Además. en todo caso, a esos animales les habrían contagiado sus dueños, y no al revés, porque hasta ahora, y tal como indica, Santiago Vega, catedrático experto en Salud Animal, no hay evidencia científica de que las mascotas puedan ser propagadores del COVID-19. En la línea de lo que señala la OIE, nuestras mascotas no tienen un papel epidemiológico relevante en la pandemia de COVID-19”.

Hace ya casi un año, exponía lo mismo, y transcurrido ese tiempo, la situación es similar, no hay pruebas científicas que lo sustenten. E insisto, es absolutamente peligroso afirmar, por un lado, que la nueva variante atenta contra la salud de nuestros animales, tan solo por el estudio de 3 casos en todo el mundo; y, por otro, y más importante, está totalmente fuera de lugar dejar en el aire el hecho de que “se esté investigando si los perros y gatos pueden ser vectores de contagio”.

No olvidemos que el año pasado vimos imágenes dantescas en China de animales domésticos arrojados cruelmente por las ventanas; tengamos en cuenta el incremento exponencial de abandonos de mascotas que ha habido a nivel global durante los primeros meses de la pandemia, como consecuencia de elucubraciones sin base científica.

“No generemos otro problema de salud publica donde no lo hay”

Santiago Vega, catedrático de Salud Animal

¿Qué interés hay en demostrar si los perros o gatos pueden ser propagadores del virus?

Esta pregunta la formula Santiago Vega, experto en Salud Animal, pues no concibe como después de 1 año, se sigue generando esta alarma social en los medios de comunicación y la sociedad, aún sin haber estudios científicos publicados. “La OMS y la OIE, las autoridades sanitarias internacionales, no se han pronunciado al respecto. Ninguna ha afirmado que las mascotas puedan ser propagadoras del COVID-19”, subraya.

Es más, en todo caso y tal y como insiste Vega, “son víctimas colaterales, pues el mínimo número de casos que se han detectado a nivel mundial de mascotas con anticuerpos COVID o de las que se ha aislado el virus, se han infectado a partir de sus dueños y han sido asintomáticas”.

Por todo lo expuesto, el veterinario recalca que “desde un punto de vista epidemiológico, no hay que alarmarse, mientras no lo confirmen las pruebas y los organismos científicos”.  Vega explica que lo que se ha publicado estos días en medios, atiende más a datos preliminares, sacados en una revista que hace alusión a ese tipo de estimaciones, pero sin haberse concluido para su publicación de una revisión por pares.

De hecho, plantea tres preguntas:

  • ¿Hay evidencia científica de que el COVID-19 y su variante británica tengan relación directa con los cuadros cardiacos o digestivos descritos en esas mascotas?
  • ¿Se ha demostrado que un perro infectado por COVID-19 transmita el virus a otro perro? ¿Y los gatos?
  • ¿Se ha demostrado que las mascotas puedan transmitir el virus a humanos?

La respuesta a las tres es NO. “No está demostrado que ese virus salte de perro en perro o a otras personas”, insiste el veterinario.

“Nadie ha demostrado aún que las mascotas puedan ser contagiosas”

Hasta la OIE ha advertido en numerosas ocasiones de que “no hay pruebas de que las mascotas transmitan el virus a humanos, algo que podría ocurrir al revés, pero de forma muy ocasional”.

Por tanto, y como ya adelantaba antes, es totalmente peligroso e irresponsable lanzar según qué afirmaciones, puesto que al final son las que ponen el riesgo la vida de los animales domésticos. Esperemos no acaben arrojados por las ventanas, o en las cunetas de nuestras carreteras otra vez.

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