Los sindicatos saltan contra Conselleria por la multitud de fallos en las oposiciones

Los principales sindicatos aseguran que numerosos docentes cualificados han quedado fuera por ser excluidos antes de defender su programación.

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La negativa de la Conselleria de Educación a la revisión de exámenes ha puesto de uñas a los sindicatos educativos. Los sindicatos han tenido que ver como se ha trasladado a los centros pero no a las familias. En las oposiciones que se están desarrollando las personas afectadas pueden presentar alegaciones, pero no tienen acceso a las pruebas que han hecho para comprobar en qué pueden haber fallado.

Los sindicatos han señalado que numerosos docentes no han podido demostrar su capacidad pedagógica ni su profesionalidad por ser eliminatorias las pruebas e impedirles, de no obtener un cinco,  el acceso a esa fase de defensa de programación. El sindicato insiste en que los primeros exámenes constituyen, en la práctica, “un filtro para eliminar aspirantes”.

Jornadas de más de 12 horas

Los sindicatos denuncian que las ratios de aspirantes por tribunal deben de bajar más para evitar la sobrecarga que están sufriendo numerosos tribunales y que les obliga a jornadas que superan las 12 horas. Del mismo modo, subraya que, aunque haya empezado a utilizarse la consulta telemática, el proceso de informatización ha de avanzar mucho más.

Falta de anonimato

En algunos tribunales no se ha respetado porque faltaban etiquetas para todas las persones aspirantes y han tenido que posar su nombre. Se han creado tensiones innecesarias por parte de miembros de algunas comisiones de selección con amenazas de invalidación de las pruebas si los hashtags no estaban muy posadas. Además el sistema de código numérico no garantiza el anonimato como sí que lo ha un código de barras.

Pruebas prácticas ajenas a la realidad del aula

Según STEPV, en muchos casos, las pruebas prácticas no tienen nada que ver con el que después se trabaja en las aulas, hecho que desvirtúa el sentido que las oposiciones son un procedimiento de selección de docentes y las convierte en un simple filtro.

Esto ha vuelto a pasar este año. En las pruebas prácticas de Francés de Secundaria, por ejemplo, se tenía que traducir un texto del Quijote o en Dibujo, las pruebas relacionadas con Dibujo Técnico tenían mucho más peso que las relacionadas con Dibujo Artístico. En Instalaciones Electrotécnicas no han hecho pruebas de taller. Estos son sólo algunos ejemplos de la inadecuación de las pruebas prácticas a la realidad del aula.

En el caso de Biología y Geología, en que se tiene que realizar una identificación visual de la especie animal y vegetal y de minerales y rocas, este año se han hecho sobre fotografías, cuando normalmente tenían los minerales o las especies vegetales directamente al aula.

Se contabilizan las faltas en valenciano pero no en castellano

En algunos casos los criterios de evaluación no estaban claros o tampoco se ajustaban a las pruebas. Seguramente el caso más conocido ha sido los criterios de evaluación de valenciano (Secundaria) en que se penalizaban las faltas de ortografía (con 6 faltas la nota era 0) mientras que en castellano (lengua también oficial) no se contemplaba esta penalización.

La multitud de quejas de diferentes sindicatos tienen un denominador común: el sistema de concurso-oposición no es el modelo idóneo para seleccionar al profesorado porque sitúa en contextos de mucha tensión tanto las personas que forman parte de los tribunales, que en muchos casos se sienten indefensas ante situaciones que no pueden controlar en un momento de mucho de nerviosismo, especialmente en este contexto de oposiciones masivas en que la mayoría del profesorado interino se juega su continuidad en el trabajo.