La sublevación del Carmín

¿Cuántas mujeres más tienen que morir o seguir siendo maltratadas, para conseguir la “paz” social entre hombres y mujeres?

La Sublevación del Carmín
Josep Manel Sánchez
Juega Limpio Orihuela

Ésta sublevación o revolución desarmada de las mujeres, frente a los estados machistas y patriarcales establecidos, que utilizan la fuerza y la intimidación para resolver los problemas sentimentales, sociales y económicos entre sexos, tiene que tener una solución final desde todos los ámbitos posibles.

Que las mujeres se encuentran en una “guerra” desigual es obvio, y para empezar a solucionarlo con algunas posibilidades de éxito, tenemos que implicarnos desde todos los parámetros sociológicos existentes, empezando por las escuelas, institutos, universidades, desarrollando debates entre padres, madres, profesores/as, alumnos/as y representantes políticos. También es fundamental, que el debate llegue a los barrios, centros sociales y culturales. El problema es muy grave si no lo atajamos a partir de YA, no solamente con medidas policiales y de casas de acogida a la mujer, el problema es de cambio de mentalidad y de modelo social y económico.

Últimamente se habla mucho de diálogo. Como seres racionales, que se nos supone que somos, deberíamos sobre todo, escuchar más y hablar menos. ¿Nadie se da cuenta que esta sociedad mundial la están volviendo cada vez más pobre, más neurótica y más violenta?¿No deberíamos detenernos un poco a meditar sobre, qué es lo que falla en nuestras vidas, con respecto a lo que nos rodea? Una persona feliz no mata a nadie, luego la felicidad es revolucionaria: ¡Reclamemos la felicidad! El trabajo se puede repartir en jornadas mucho más cortas –que se note el acceso de la robótica-, para poder disponer todos del suficiente tiempo, que permita el desarrollo intelectual y libre de las personas. Entendedlo de una vez, hombres, mujeres, políticos, empresarios: los seres humanos nacemos LIBRES y libres tenemos que seguir hasta la muerte; y no es una demanda democrática-¿debería serlo?-, sino natural; y cuando falla, cuando vivimos una vida obligada, que no hemos pedido, y nos la ponen de mochila, entonces vienen los problemas…, y nos vemos solos, o solas, desesperados, angustiados; es entonces cuando desarrollamos el chip instintivo de la supervivencia en armas.

Desarrollar una sociedad mejor, más justa, solidaria e igualitaria, no depende de los políticos que votamos, sino del conjunto de ciudadanos y ciudadanas que componen esto que llamamos mundo, encender el momento para alumbrar los cerebros hacia un bien común y mutuo. Un pueblo que no se auto-respeta, es un pueblo fácil de engañar y manipular desde el egoísmo individualista y la competitividad ilusoria y vacua. Un pueblo insolidario y egoísta, votará a representantes insolidarios y egoístas. Y por mucho brillo que queramos darle al espejo, la imagen no cambiará si no lo hacemos añicos.

La educación integral es la base y la democracia su consecuencia; y todos estos problemas de desigualdad, malos tratos y muertes de mujeres, las tenemos que afrontar juntos, debatiendo sus causas reales, y dándoles soluciones sociales, económicas y educativas. Difundir, que la libertad de hombres y mujeres son inalienables, desde que nacemos hasta que morimos y esta libertad debe ser defendida por toda una sociedad que se precie democrática.