La zona afectada por el incendio declarado el pasado sábado en la Vall d’Uixó (Castellón) ha vivido una noche meteorológicamente tranquila, con viento flojo y una humedad elevada que han favorecido las labores de extinción, aunque el fuego sigue activo y afronta ya su cuarto día.
Según ha informado la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), durante la noche han soplado brisas de tierra flojas y vientos descendentes desde las sierras hacia el fondo de los valles. Estas condiciones han reducido el riesgo de reavivamientos bruscos durante las horas nocturnas.
En estos momentos, la humedad relativa en la zona se sitúa cerca del 80 %. En las áreas de sierra supera incluso el 90 %, lo que contribuye a que la vegetación esté más mojada y sea algo menos inflamable. La temperatura ronda los 20 grados en las zonas más llanas y baja hasta unos 18 grados en las áreas de sierra.
Aemet advierte, sin embargo, de que la visibilidad y la calidad del aire en el entorno del incendio pueden no ser buenas. Señala que se han formado inversiones térmicas en las capas bajas de la atmósfera por el enfriamiento nocturno por radiación. Esta situación, unida al viento muy flojo, favorece que el humo y las partículas se queden más cerca del suelo.
Cuarto día de incendio y vecinos aún evacuados
El incendio afronta este martes su cuarto día todavía activo, tras haber quemado unas 8.500 hectáreas según las últimas estimaciones. La superficie afectada incluye zonas forestales y parte del Parque Natural de la Sierra de Espadán, uno de los espacios protegidos más relevantes de Castellón.
Durante la noche del lunes al martes ya se ha autorizado el regreso a sus viviendas de 6.000 vecinos de la Vall d’Uixó que habían sido desalojados de forma preventiva. Este retorno se ha producido de manera escalonada, ligado a la mejora de las condiciones de seguridad en determinadas áreas urbanas.
Pese a estas autorizaciones de vuelta a casa, la mayoría de las personas afectadas por el incendio siguen evacuadas. Las autoridades mantienen el desalojo en las zonas con mayor riesgo por la proximidad de las llamas o por la posible afectación del humo. Mientras tanto, los servicios de emergencia continúan desplegados sobre el terreno, a la espera de la evolución del viento y de la estabilidad de las temperaturas a lo largo del día.





