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Isabel San Sebastián: “Las Campanas de Santiago” es una novela histórica de amor, lealtad y fortaleza.

El trasfondo histórico es la España del siglo X arrasada por Almanzor, caudillo andalusí conocido por ser “el Azote de Dios”. La protagonista principal es una mujer fuerte y decidida, que, junto con su marido, se sumerge en un sinfín de aventuras para superar por separado todas las adversidades que les impiden volver a reencontrarse.

Isabel San Sebastián es una periodista y escritora de renombre. Nació en Santiago de Chile en 1959, aunque ella misma afirma que es y se siente española, puesto que lo de nacer en allí fue algo casi aleatorio, ya que su padre era diplomático. De raíces vasco-navarro, esta mujer se ha convertido en todo un referente en el género de novela histórica. De hecho, es la autora que más libros vende en España en este ámbito.

Entrevistamos a una de nuestras escritoras más leída, que lleva dos décadas sumergiéndonos en la historia y la aventura, con catorce libros en el camino.

Y hace poquito ha lanzado “Las Campanas de Santiago”, una fascinante novela sobre la Reconquista y el saqueo a la ciudad de Santiago.  Así que si eres amante de la historia de nuestro país, tienes una cita ineludible en algún rinconcito de tu hogar con uno de sus libros. 

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, compagina su trabajo como periodista con la escritura. Forma parte de La Asociación de Escritores con la Historia, bajo el lema «Escritores al rescate de la Historia de España». Actualmente, son una cincuentena. 

¿Cuál es el objetivo principal de la Asociación? 

A través de nuestras novelas, ciclos y cursos, promovemos la historia de España de una manera divulgativa, para situar nuestra historia en el terreno del conocimiento.

Tu anterior novela La Peregrina fue todo un éxito y estaba ambientada en al Camino de Santiago, mismo lugar que acoge tu nuevo trabajo. ¿Qué tiene de especial para ti?

En “La Peregrina” relataba el arranque del Camino de Santiago y sus orígenes, y al documentarme para escribir esa novela me topé con el saqueo a la ciudad del apostol Santiago, así que empezó a cobrar forma esta nueva novela, incluso antes de acabar la anterior. Cuando una idea se empodera de ti es difícil sacarla de tu cabeza. 

 ¿De qué trata este nuevo libro?

El trasfondo histórico es la España del siglo X arrasada por Almanzor, caudillo andalusí conocido por ser “el Azote de Dios”.

La novela empieza por el saqueo a la ciudad de Santiago y en medio del caos, los protagonistas, Mencía, una joven embarazada y su marido Tiago, un humilde guerrero,  que acaban de conseguir la libertad que les permite dejar de ser libres. Pero tras el ataque, se ven obligados a separarse, ya que él es capturado y forzado a cargar junto con otros prisioneros las campanas de la basílica hasta Córdoba en un viaje plagado de peligros. Ella consigue huir. Y, a partir de ahí, comienza una trama de aventuras con el único fin de volverse a reunir, tratando de sobrevivir a los mil peligros que afrontan por separado. Es una novela histórica pero de aventuras, que tiene como motor principal el amor. Hay cuatro ejes emocionales que impregnan toda la novela: el amor, la lealtad, la libertad y la capacidad de resistencia. 

¿Cuánto tiempo te lleva  escribir una novela?

Pues normalmente dos años, ya que uno lo invierto en documentarme y en profundizar, y el otro en escribir el libro.

¿Qué papel tienen las mujeres en tus novelas?  

En todas mis novelas las mujeres son protagonistas, son mujeres fuertes y no porque yo extrapole el feminismo actual a aquella época, sino porque es un hecho histórico que la cultura matriarcal de la cornisa cantábrica producía ese tipo de mujeres. La mujer iba a la guerra, trabajaba y transmitía el linaje en plano de igualdad con el varón. Sin embargo, a medida que fue avanzando la Edad Media fueron perdiendo protagonismo,  pero en la Alta Edad Media eran poderosas. Y yo rescato esa fuerza a través de mis personajes en las novelas. Ellas son las que sustentan la trama. Son valientes, madres, trabajadoras y capaces de vivir solas ante la adversidad. Algunas de ellas están inspiradas en mi propia historia  personal y, por supuesto, en la antropología. 

¿Qué papel tenían las mujeres en la cultura cristiana?

Históricamente, no es cierto que las mujeres siempre hayan sido víctimas. Las mujeres han ejercido poder siempre en la cultura cristiana, aunque lamentablemente en la cultura musulmana ninguno. El Islam reduce a la mujer a esposa y madre

En el cristianismo el papel de la mujer era muy importante, lo que pasa que la mayoría de historiadores son hombres, pero había muchas mujeres empoderadas hace siglos. El mayor problema viene que hasta hace bien poco en las novelas históricas solo se hablaba de batallas, pero no de relaciones sentimentales, amores y engaños. Las mujeres han tenido una participación altísima y tenerlo en cuenta es determinante a la hora de escribir la historia.

Llevas 15 años como escritora, y te defines con una autora y periodista libre y fiel a sus ideales, pero ¿te has encontrado obstáculos profesionales al ser mujer?

Yo he sufrido discriminación por ser madre, pero no por ser mujer. He tenido problemas de conciliación por horarios, porque el oficio de periodista es, muchas veces, incompatible con la crianza de hijos, pero en materia de género, jamás me he sentido infravalorada por ser mujer a nivel profesional, a pesar de que en España todavía hay más hombres escritores y periodistas en política. Yo creo en la igualdad real a todos los niveles, de derechos , oportunidades y responsabilidades. 

¿Echas en falta algo ahora mismo en el periodismo actual?

Tiempo, echo en falta el tiempo. Hoy en día, el periodista tiene que estar produciendo a destajo, sobre todo, en los medios digitales. No tienen tiempo de documentarse, a investigar, todo es inmediatez y rapidez. No pueden profundizar en los temas, pero la culpa no es de los periodistas sino de la forma en la que se les obliga a trabajar. 

¿Qué consejos le darías a periodistas que empiezan ahora? 

El periodismo es un oficio muy duro, en términos de horarios y riesgo personal. Tienes que tener una vocación de hierro y una motivación muy basada en las convicciones, porque si no vas a ganar muy poco y sufrir mucho. Tu  motivación debe estar siempre presente aunque prefieran al periodista sumiso. Lo más importante de la vida es no traicionarte a ti mismo. Eso es lo más lejos que podemos llegar. 

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