Alicante puede parecer una provincia demasiado seca para salir a buscar setas, pero basta con alejarse del litoral y ganar altitud para encontrar un paisaje completamente diferente. Las montañas del norte y del interior cuentan con pinares, carrascales y zonas de umbría capaces de ofrecer una considerable diversidad de hongos cuando las lluvias acompañan.
Las comarcas de l’Alcoià y el Comtat concentran buena parte de estos enclaves, aunque también existen zonas interesantes en las montañas de la Marina Baixa y el interior del Vinalopó.
El profesor y especialista en micología de la Universidad de Alicante Tono Belda señala que cada seta está vinculada a determinados ambientes y tipos de vegetación. Para especies forestales como la llenega o el níscalo cita los pinares y destaca las sierras de Onil, Aitana, la Font Roja y Mariola entre los paisajes forestales importantes de la provincia.
La Font Roja, uno de los grandes bosques alicantinos
El Carrascal de la Font Roja, entre Alcoy e Ibi, es uno de los espacios forestales más conocidos de Alicante.
Su altitud, las umbrías y la presencia de carrascales y pinares hacen que reúna condiciones muy distintas a las de buena parte de las zonas costeras de la provincia. Cuando el otoño resulta húmedo, estos ambientes pueden favorecer la aparición de diferentes especies.
Pero estar dentro de un espacio natural protegido exige también extremar el respeto al entorno y comprobar las normas aplicables antes de recolectar.
La Serra de Mariola
La Serra de Mariola es otro de los grandes nombres de la micología alicantina. Municipios como Agres, Cocentaina o Muro d’Alcoi permiten acceder a un extenso paisaje de pinares, carrascales y áreas de montaña.
Es una de las zonas tradicionalmente frecuentadas por los aficionados y aparece señalada, junto a la Font Roja, entre los espacios alicantinos con mayor interés para buscar setas.
Las zonas de umbría son especialmente interesantes después de periodos de lluvia porque conservan durante más tiempo la humedad necesaria para la fructificación.
Onil, Castalla y las montañas de l’Alcoià
Los montes de Onil y Castalla amplían considerablemente el territorio que puede explorar un aficionado.
La Foia de Castalla combina pinares, carrascales y áreas de mayor altitud que pueden ofrecer buenas condiciones en otoños lluviosos. La clave vuelve a estar menos en acudir a un punto concreto y más en localizar el hábitat adecuado.
Además, evitar publicar o compartir ubicaciones GPS exactas ayuda a reducir la presión sobre enclaves pequeños que pueden recibir un número elevado de recolectores.
Aitana y las montañas de la Marina Baixa
La Serra d’Aitana constituye otra alternativa. La mayor altitud de esta zona permite encontrar condiciones de temperatura y humedad diferentes a las del litoral situado a pocos kilómetros.
Los pinares de montaña y las laderas de umbría del entorno de Confrides, Alcoleja y otros municipios próximos pueden presentar actividad micológica cuando las precipitaciones son suficientes.
En estas zonas resulta especialmente importante tener presente la meteorología: las condiciones pueden cambiar considerablemente con la altitud.
El Maigmó y la Carrasqueta
También merece atención el eje montañoso del Maigmó y la Carrasqueta, con amplias extensiones de pinar entre diferentes municipios del interior.
Como sucede en otras sierras alicantinas, las posibilidades dependen enormemente del año. Después de un otoño seco puede resultar difícil encontrar setas incluso en lugares tradicionalmente productivos, mientras que varias semanas favorables de lluvia y temperaturas suaves pueden transformar el monte.
Los bosques de ribera también tienen setas
No todo está en los pinares. Los bosques próximos a cursos de agua constituyen otro hábitat completamente diferente.
El especialista de la Universidad de Alicante Tono Belda señala los entornos de ribera del Serpis y la cabecera del Vinalopó, donde la presencia de chopos y otros árboles caducifolios favorece especies asociadas a este tipo de vegetación.
Por eso, antes de salir al monte conviene decidir qué tipo de seta se pretende buscar y conocer el hábitat al que está asociada.
Qué hay que saber antes de recoger setas en Alicante
La normativa de la Generalitat permite, con carácter general, recolectar para consumo propio hasta seis kilos de setas por persona y día sin autorización expresa de la Administración forestal. Los ejemplares deben haber alcanzado un estado normal de madurez y no puede removerse indiscriminadamente el suelo para encontrarlos.
Para cortarlos debe utilizarse una navaja o instrumento similar con una hoja de hasta 11 centímetros y se recomienda transportarlos en una cesta de material natural. Está prohibida la recolección nocturna.
Estas condiciones generales no significan que pueda recolectarse libremente en cualquier lugar. Los espacios naturales protegidos pueden establecer medidas específicas, los terrenos privados tienen propietario y también pueden existir regulaciones municipales.
Y encontrar muchas setas tampoco significa que todas puedan acabar en la sartén. Ante cualquier duda sobre una especie, lo correcto es dejarla en el monte. La propia Generalitat recomienda recoger únicamente especies conocidas y abstenerse de hacerlo cuando existan dudas sobre su identificación.




